Tras doce años de relación, Lorenzo de Santis le pidió matrimonio a Muriel Privette durante un viaje que ambos realizaron a Miami. Un año después, la boda se llevó a cabo en la iglesia Virgen del Carmen, previa a la recepción que tuvo lugar en Las Lagunas de La Molina, y a la que asistieron más de 300 invitados. Como detalle especial, el vino de la noche fue importado de la bodega Muriel de España, en un gesto alusivo a la novia.