El sábado 8 de diciembre, Andrea Gallese de Osma se casó con Alonzo Vega García Miró en la casa familiar de la novia, luego de muy pocos meses de novios, varios de enamorados y muchísimos de grandes amigos.

Los novios, bajo un hermoso decorado de flores, se dieron el sí, y todos los invitados aplaudieron su primer beso como esposos.

“Creo que todos tratamos de encontrar a la pareja perfecta, pero lo más lindo es que la perfección no existe. Dios actúa a su manera y sabe en qué momento las personas que están hechas el uno para el otro se deben encontrar. Ustedes son mejores amigos y viéndolos cada día reafirmo que el amor verdadero existe. No me cabe duda de que con esfuerzo, coraje y constancia van a estar juntos para toda la vida”. Con esas palabras tan sentidas de Mónica Gallese, hermana mayor de la novia, se cerraba la ceremonia de matrimonio y se daba inicio a una de las recepciones más hermosas que se han celebrado en Lima. Miento. También Lucía, hermana menor, mencionó unas líneas dignas de registrar: “No tengo palabras para describir lo increíble que eres. Solo te diré que eres una persona llena de luz, y que toda la gente que te rodeamos, tenemos la suerte de recibir una parte de ella”.

Andrea Gallese

Andrea Gallese acompañada de sus damas y paje.

El gran patio de azulejos central de la histórica Casa Berckemeyer reunió a los invitados más íntimos a celebrar el coctel inaugural. Pero para Andrea, o Pupi como la conocen todos, esta no es “la Casa Berckemeyer”: “Es una casa a la cual le tengo muchísimo cariño porque fue donde vivieron mis bisabuelos, donde creció mi abuela. Tenemos muchos recuerdos que mantenemos vivos porque sigue siendo de todos nosotros”.

Andrea Gallese

Daniela Chávez-Molina, Alessandra de Osma e Isabel Miró Quesada.

Son muchos los jardines que rodean la residencia, que abarca toda una manzana, pero se eligió el que está frente al frontis de la casa. Por todos lados inmensos arreglos de flores enamoraban el ambiente. Altísimos toldos en forma de arcos cubrían las mesas, adornadas con platería, la enorme pista de baile –los novios son grandes amantes de la fiesta– y el bar.

Fue una noche que lo tuvo todo: intimidad y romance durante la ceremonia, y alegría, casi euforia, luego. Un buen reflejo de ellos como pareja.