La alianza entre el populista José Luna y el castillismo solo evidencia que la izquierda está dispuesta a todo para llegar al poder una vez más
Por: Isabel Miró Quesada*
La aparición en las encuestas de José Luna Gálvez llama la atención. Su propuesta representa un viraje hacia el castillismo. No por nada ha reclutado a la madre de Betssy Chávez, al abogado Raúl Noblecilla y a personajes como Roger Nájar y Edgar Tello.
Como se recuerda, Luna era cercano a Luis Castañeda Lossio. Había salido de las canteras del APRA para arribar al municipalismo de Solidaridad Nacional. Luego tuvo un breve apoyo al fujimorismo.
Por eso ahora nos «sorprende» el actual giro a la izquierda. Tras el triunfo de Castillo, Luna —como buen pragmático— se ha subido a la ola izquierdista. Y este viraje le viene dando buenos resultados al líder de Podemos.
El dueño de Telesup ha mutado hacia una combinación peligrosa de izquierdismo y populismo, articulada desde una agenda estatista-socialista y una retórica identitaria que se apoya en la vieja historia del hombre de pueblo y humilde, que se hizo desde abajo.
Este cóctel explosivo es también un recordaris de que el castillismo en realidad nunca fue ideologizado. Castillo no ganó por venir de la izquierda, sino por venir «de abajo». Y por levantar el discurso de la fractura entre peruanos. Precisamente, como ahora lo hace José Luna.
Castillo era pragmático, cínico y mentiroso. Era más bien populista, como lo es también Luna. Y, como en cierta forma, lo es también Ronald Atencio, el líder más socialista de la alianza Venceremos. Este socialismo a la peruana tiene un pie en la informalidad y otro en la victimización.
Esa combinación de bases, fractura social, cinismo y dinero puede ser un cóctel mortal para la democracia peruana. Y si a eso le sumamos los votos de Juntos por el Pueblo, donde postula toda la familia castillista, la cosa se complica.
Esta no tan nueva izquierda pragmática y populista, dispuesta a todo, resume su ideario en las palabras que Raúl Noblecilla le dedicó a su líder José Luna.
“Yo no estaría contigo si fuera cierto que eres un gánster”, le dijo en un evento público a uno de los más grandes mercaderes de la educación y uno de los más poderosos en el Perú: “Tú para mí eres un perseguido político, un cholo político. Jamás vas a ser admitido en las esferas de los grupos de poder. Jamás vas a ir al Club Nacional ni vas a jugar golf, porque eres cholo”.
El nuevo jefe de Noblecilla sonreía al oírlo quizás porque sabe que sus esferas de poder son más altas que las de los clubes sociales. Ahora solo necesita que ese viejo discurso racial y divisorio cale nuevamente en más votos.
(*) Editora general de la revista COSAS.
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