La artista indígena presenta su primera muestra individual en Lima con esculturas hechas desde la memoria, el territorio y la vida cotidiana amazónica.

 Por: Renzo Espinosa | Fotos: Juan Pablo Murrugarra (cortesía Crisis Galería) 

No todas las exposiciones nacen en un taller ni parten de una idea dibujada en papel. La obra de Nereyda López comienza mucho antes: en el río, en la chacra, en la vida cotidiana de Pebas, a orillas del Ampiyacu. Desde ahí, la artista llega por primera vez a Crisis Galería con una muestra individual que conecta arte contemporáneo, territorio y memoria ancestral sin intermediarios.

No hay bocetos ni diseños previos: las piezas se hacen en diálogo directo con la materia. Semillas, raíces, fibras y cortezas recolectadas con respeto marcan el camino. La forma final no se impone; se revela.

Nereyda López trabaja con fibras, semillas y cortezas recolectadas en su entorno, dejando que la materia defina la forma final de cada pieza.

Nereyda López trabaja con fibras, semillas y cortezas recolectadas en su entorno, dejando que la materia defina la forma final de cada pieza.

Más que máscaras, estas figuras funcionan como presencias protectoras vinculadas a los espíritus del monte y a la memoria del clan.

Más que máscaras, estas figuras funcionan como presencias protectoras vinculadas a los espíritus del monte y a la memoria del clan.

Ese gesto, que parece simple, es en realidad radical. En un mundo obsesionado con el control y la planificación, López propone escuchar. Escuchar a los materiales, a la memoria que cargan, a los relatos que sobreviven en ellos. Sus esculturas y máscaras activan historias ligadas a los espíritus del monte, a los mitos y a las tradiciones del clan de la Garza Blanca, de la nación Uitoto. No funcionan como símbolos decorativos, sino como presencias vivas: figuras protectoras que conectan lo visible con lo invisible, lo humano con lo espiritual.

La muestra también habla del presente. De un contexto donde los territorios indígenas enfrentan amenazas constantes y transformaciones aceleradas. Frente a eso, el trabajo de López se instala como un acto de resistencia cultural, pero sin estridencias. Aquí no hay consignas ni discursos grandilocuentes. Hay transmisión de saberes, memoria colectiva y una manera de entender el arte como cuidado: del territorio, del clan, de la historia compartida.

Cada escultura nace sin bocetos previos: el proceso se construye en diálogo directo con los materiales y los ritmos de la vida amazónica.

Cada escultura nace sin bocetos previos: el proceso se construye en diálogo directo con los materiales y los ritmos de la vida amazónica.

En su práctica, el hacer manual se cruza con saberes transmitidos de generación en generación, donde arte y cuidado del territorio son inseparables.

En su práctica, el hacer manual se cruza con saberes transmitidos de generación en generación, donde arte y cuidado del territorio son inseparables.

No es casual que esta sea su primera individual en Crisis Galería. La exposición propone un espacio de encuentro, más que de contemplación distante. Invita a pensar otras formas de relación con la naturaleza, basadas en la reciprocidad y el respeto. También cuestiona, de manera sutil, cómo miramos el arte indígena desde el circuito contemporáneo: no como algo del pasado, sino como una práctica viva, vigente y profundamente actual.

Con una trayectoria que incluye exposiciones en Barcelona, Madrid, Lima e Iquitos, además de participaciones en bienales internacionales y una próxima muestra en el Hammer Museum de Los Ángeles, Nereyda López llega a Barranco en un momento clave. Esta exposición no busca resumir su trabajo, sino abrir una puerta. Entrar es aceptar la invitación a mirar distinto, a bajar el volumen y a dejar que el bosque —y sus espíritus— hablen.

El trabajo de López activa relatos ancestrales desde el presente, proponiendo una forma de resistencia cultural silenciosa y profundamente contemporánea.

El trabajo de López activa relatos ancestrales desde el presente, proponiendo una forma de resistencia cultural silenciosa y profundamente contemporánea.

Desde Pebas, a orillas del río Ampiyacu, la obra de Nereyda López conecta territorio, memoria y práctica artística en un solo gesto.

Desde Pebas, a orillas del río Ampiyacu, la obra de Nereyda López conecta territorio, memoria y práctica artística.

Datos de la exposición
📍 Crisis Galería – Jr. Alfonso Ugarte 260, Barranco
🗓 Inauguración: miércoles 18 de febrero de 2026
🕒 Martes a viernes: 11:00 a 19:00 | Sábados: 11:00 a 14:00

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