En las colinas de Vicenza, una antigua cantera de piedra blanca —clave en la obra de Andrea Palladio— se transforma en un impactante espacio para eventos y artes escénicas gracias a una intervención minimalista de David Chipperfield Architects.

Por: Redacción COSAS

En las afueras de Vicenza, bajo una colina boscosa en Zovencedo, se esconde un espacio tan inesperado como monumental. La Cavea Arcari, antigua cueva de donde se extrajo la Pietra Bianca di Vicenza utilizada en las villas de Andrea Palladio, ha renacido como un escenario cultural único en Europa.

Durante más de 60 años, la extracción de piedra fue tallando una red de túneles cruzados que dejaron grandes pilares irregulares sosteniendo la cueva. El resultado: una arquitectura accidental, poderosa y casi mística, donde materia, estructura y paisaje parecen una sola cosa. Tras el cierre de la cantera, la familia Morseletto, especializada en piedra y mármol veneciano, comenzó a utilizar el lugar para eventos informales. La experiencia fue tan potente que decidieron apostar por una intervención permanente.

Las gradas elaboradas en piedra blanca reinterpretan la idea de la cavea romana, integrándose con los pilares monolíticos que sostienen la cantera.

Las gradas elaboradas en piedra blanca reinterpretan la idea de la cavea romana, integrándose con los pilares monolíticos que sostienen la cantera.

Las nuevas topografías escultóricas conviven con los muros irregulares tallados durante décadas de explotación, generando un diálogo entre arquitectura accidental y diseño formal.

Las nuevas topografías escultóricas conviven con los muros irregulares tallados durante décadas de explotación, generando un diálogo entre arquitectura accidental y diseño formal.

Una “catedral de piedra” convertida en teatro

En 2010, David Chipperfield Architects asumió el reto de adecuar el espacio sin alterar su esencia. La premisa fue intervenir lo mínimo y dejar que la cueva hable por sí sola.

La zona elegida se ubica cerca de los accesos, donde enormes pilares pétreos evocan una catedral monolítica tallada íntegramente en piedra de Vicenza. Allí se incorporó una serie de plataformas, rampas y escalones encastrados, construidos con la misma piedra blanca original. Esta nueva topografía escultórica recuerda tanto la naturaleza estratificada del material como las escenografías teatrales del suizo Adolphe Appia.

Las plataformas —llamadas cavea, en alusión a las gradas de los teatros romanos— permiten recibir a cerca de 300 personas. En el nivel más bajo, junto a una lámina de agua que a veces cubre el ambiente con una ligera bruma, se configura un escenario amplio para representaciones teatrales, conciertos o intervenciones artísticas.

Vista general del espacio: enormes pilares pétreos evocan una catedral subterránea, donde naturaleza y arquitectura parecen imitarse mutuamente.

Vista general del espacio: enormes pilares pétreos evocan una catedral subterránea, donde naturaleza y arquitectura parecen imitarse mutuamente.

El sistema de escalones y plataformas, construido con la misma piedra extraída del lugar, prolonga el gesto histórico de sustracción y adición propio de la cantera.

na atmósfera casi cinematográfica

La experiencia cambia según la hora del día. Por la mañana, la luz del sol entra por las aberturas de la ladera oeste e ilumina el espacio central. Pero es al atardecer cuando ocurre la magia: los rayos de luz penetran con mayor profundidad y se reflejan en el agua, amplificando la sensación escenográfica.

El sistema de iluminación artificial, diseñado con luminarias discretas suspendidas del techo y de cables de acero, evoca las antiguas minas y canteras. La luz, tanto ambiental como escénica, potencia la textura de la piedra y realza las cámaras inundadas que rodean el espacio principal.

Un recital bajo tierra. El escenario se ubica en la zona más baja, junto a la lámina de agua que refleja la luz y potencia la atmósfera casi cinematográfica del espacio.

La Cavea Arcari en pleno uso: las plataformas de piedra de Vicenza se convierten en escenario y gradería dentro de la antigua cantera, donde la arquitectura original dialoga con la intervención contemporánea.

La Cavea Arcari en pleno uso: las plataformas de piedra de Vicenza se convierten en escenario y gradería dentro de la antigua cantera, donde la arquitectura original dialoga con la intervención contemporánea.

Un diálogo entre pasado y presente

La intervención utiliza exclusivamente piedra de Vicenza. Se suma y se sustrae material, como una continuación natural del proceso histórico de extracción. El proyecto no impone una arquitectura nueva sino que formaliza lo que ya estaba allí.

El resultado es un espacio multifuncional que respeta el carácter romántico y tectónico de la cantera, pero lo transforma en un escenario contemporáneo. La Cavea Arcari demuestra que, a veces, la mejor arquitectura no compite con el lugar, sino que lo revela.

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