Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Giorgia Meloni reaccionan al bloqueo policial durante Semana Santa, por la guerra con Irán y las restricciones en Jerusalén. Horas después, el Gobierno israelí rectifica y garantiza el acceso a las celebraciones litúrgicas en el templo

PorRedacción COSAS

En Jerusalén, este Domingo de Ramos, la policía israelí impidió el acceso al Santo Sepulcro al patriarca latino Pierbattista Pizzaballa y a otros tres altos cargos católicos que se dirigían a celebrar una ceremonia litúrgica, en el contexto de restricciones impuestas por la guerra con Irán, lo que generó reacciones inmediatas de líderes internacionales, antes de una posterior rectificación oficial.

El cardenal Pizzaballa durante la celebración del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro en 2025.

El Santo Sepulcro, uno de los espacios más significativos del cristianismo, permaneció cerrado durante una jornada que tradicionalmente convoca a miles de fieles. Según el Patriarcado Latino de Jerusalén, los cuatro dirigentes fueron interceptados mientras avanzaban hacia el recinto “de forma privada y sin ningún tipo de procesión o acto ceremonial, y se vieron obligados a regresar”.

La institución subrayó el carácter excepcional del episodio: “la primera vez en siglos” que “los jefes de la Iglesia no pudieron celebrar la Misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro”, lo que constituye una medida manifiestamente «irrazonable y desproporcionada», sienta un grave precedente y atenta contra la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén.

La decisión se produce en un contexto donde las celebraciones de Semana Santa ya habían sido suspendidas, con una ciudad antigua bajo estrictas normas debido a la falta de refugios y las dificultades logísticas ante posibles ataques.

Reacciones de Europa a Estados Unidos

Las críticas no tardaron en escalar a nivel internacional. Desde España, Pedro Sánchez calificó el hecho como un agravio directo: «Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos».

El mandatario añadió una postura firme desde su gobierno: «desde el gobierno de España condenamos este ataque injustificado a la libertad religiosa y exigimos a Israel que respete la diversidad de credos y el derecho internacional. Porque sin tolerancia es imposible convivir».

En Italia, Giorgia Meloni lo definió como “una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que reconoce la libertad religiosa”. Desde Francia, Emmanuel Macron expresó su “pleno apoyo al Patriarca Latino de Jerusalén y a los cristianos de Tierra Santa”.

Incluso voces cercanas a Israel mostraron preocupación. Mike Huckabee, embajador estadounidense en Jerusalén, lamentó el “desafortunado exceso”, con “importantes repercusiones a nivel mundial” y agregó: “Resulta difícil comprender o justificar que se le impida al Patriarca entrar a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada”.

Rectificación y acceso garantizado

Horas después del incidente, el escenario dio un giro. El Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa agradecieron la intervención del presidente Isaac Herzog, destacando su «pronta atención y valiosa intervención».

En el mismo comunicado, reconocieron el respaldo internacional: «Asimismo, agradecemos a los jefes de Estado y funcionarios que actuaron con rapidez para comunicar sus firmes posturas, muchos de los cuales se comunicaron personalmente para expresar su cercanía y apoyo».

La autoridad eclesiástica confirmó además que «se ha garantizado el acceso a los representantes de las iglesias para la celebración de las liturgias y ceremonias y para la preservación de las antiguas tradiciones pascuales» en el templo.

Durante la noche, Benjamín Netanyahu anunció que Pizzaballa tendría «acceso pleno e inmediato» a la basílica, luego de haber defendido previamente la intervención policial por motivos de «seguridad».

El Patriarcado subrayó el valor del diálogo en este contexto: la fe como «valor supremo compartido por todas las religiones» especialmente «en tiempos de adversidad y conflicto», por lo que «salvaguardar la libertad de culto sigue siendo un deber fundamental y compartido».

También expresó su expectativa de equilibrio: encontrar «las soluciones adecuadas» para respetar «tanto las legítimas necesidades de seguridad como las observancias y oraciones religiosas» mediante un «diálogo constante» con las autoridades.

El Patriarca Latino de Jerusalén durante la liturgia celebrada el Domingo de Ramos.

Jerusalén: tensión, fe y restricciones

El cierre del Santo Sepulcro se suma al de otros espacios emblemáticos como la Explanada de las Mezquitas, en pleno Ramadán, y el Muro de las Lamentaciones, configurando un escenario inusual para las tres principales religiones monoteístas.

El Patriarcado recordó que las autoridades eclesiásticas “han actuado con plena responsabilidad desde el inicio de la guerra”, cumpliendo restricciones y cancelando actividades públicas en un contexto que afecta tanto a residentes locales como a peregrinos internacionales, cuya llegada sigue limitada por la reducción de vuelos comerciales hacia Tel Aviv.

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