Una guía con ideas caseras, bocados sencillos y detalles manuales que transforman la celebración familiar en una experiencia cálida, cercana y llena de encanto

Por: Ani Picasso*

La Pascua tiene algo especial que invita a reunirnos con quienes más queremos. Es una fecha hecha de pequeños gestos, de manos que preparan juntas, de risas en la cocina y de momentos que comparten la ilusión con los más pequeños de la casa.

La mesa dulce de Ana María Picasso conejitos, mazapán y antojos que desaparecen más rápido de lo que uno alcanza a decir “Pascua”.

Desde la cocina y con una mirada práctica, las Pascuas empiezan con preparaciones pensadas para compartir sin complicaciones. Uno de los imperdibles son los sanguchitos de huevo, que llevan un toque fresco gracias a los chives finamente picados, mezclados con mayonesa, mostaza Dijon y huevo duro. El resultado es cremoso, equilibrado y con un punto herbal que sorprende desde el primer momento.

Al lado, una opción ligera: crudités con guacamole, donde bastones de zanahoria, apio y rabanitos aportan una opción saludable y colorida. Además, como no puede faltar en cualquier mesa de dulces, brownies caseros, de textura húmeda y sabor intenso a chocolate.

Sanguchitos de huevo, crudités con guacamole y brownies caseros.

Para acompañar, la clásica canchita aparece en una versión divertida. Se coloca en bolsitas de papel kraft que puedes hacer a mano: orejas recortadas, un pompón blanco a modo de cola y una cinta que cierra cada paquete. Un gesto simple que convierte un snack cotidiano en parte de la decoración. Otro infaltable, las galletitas en forma de conejos, zanahorias y huevos coloridos de Pascua.

Canchita en bolsitas de papel Kraft hechas a mano.

Galletitas de Pascua decoradas, con motivos de conejos y detalles en glaseado.

El momento dulce tiene como protagonista un keke de zanahoria con nueces, cubierto con un delicado baño de queso crema. La decoración suma encanto: pequeñas zanahorias de mazapán. A su lado, alfajores en forma de conejo, rellenos con manjar de olla, ofrecen una versión lúdica de un clásico que siempre encuentra lugar en celebraciones familiares.

Keke de zanahoria con nueces y baño de queso crema, decorado con pequeñas zanahorias de mazapán.

Alfajores en forma de conejo, rellenos con manjar de olla.

Juegos y sorpresas en Pascua

El cierre de la diversión se vive en el jardín. Se organiza una búsqueda de huevos de Pascua que mantiene a los niños en movimiento, atentos a cada pista. Entre risas y carreras, el ambiente se llena de expectativa hasta la llegada del conejo, que aparece con una canasta repleta de chocolates.

La búsqueda de huevos en el jardín, entre pistas, risas y la sorpresa final del conejo con su canasta de chocolates.

Entre dulces caseros, juegos en el jardín y detalles pensados con cariño, la Pascua se convierte en la excusa perfecta para disfrutar en familia y crear tradiciones propias.

(*) Experta culinaria y columnista de la revista COSAS.

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