El politólogo de la PUCP examina el avance de Carlos Álvarez, según cifras de la última encuesta antes de la semana de silencio electoral, y la caída de Rafael López Aliaga que reconfiguran la disputa por el pase a la segunda vuelta frente a Keiko Fujimori
Por: María Jesús Sarca Antonio
“Ha llegado un punto en donde estas tendencias en sentido inverso se han cruzado”, advierte Fernando Tuesta Soldevilla al analizar el avance de Carlos Álvarez en la recta final. La última encuesta de Datum Internacional, realizada entre el 1 y 4 de abril, confirma ese momento: Álvarez asciende al segundo lugar y entra en la disputa directa por el pase a la segunda vuelta.

En el simulacro de votación, Fujimori se mantiene en el primer lugar con un 18,1% de votos válidos, seguida por Álvarez con 10,8% y López Aliaga con 10,3%. En intención de voto, las cifras se ajustan pero mantienen el orden: 14,5%, 10,9% y 9,9%, respectivamente. Este avance del candidato del Partido País Para Todos ocurre sin una estructura partidaria sólida detrás. Como explica Tuesta, Álvarez compite desde una organización que no fundó y que funciona como un “vientre de alquiler”. Su figura ya operaba como una marca personal instalada en el imaginario público.

El cruce de tendencias y el voto en movimiento
Fernando Tuesta Soldevilla es un destacado politólogo y docente universitario de la Pontificia Universidad Católica del Perú, experto en sistemas electorales y exjefe de la ONPE (2000-2005). Su análisis permite ordenar el avance de Álvarez y el comportamiento del electorado en el tramo final.
— ¿Estamos ante un voto de adhesión a Carlos Álvarez o de rechazo a las opciones tradicionales?
Lo que se observa responde a una dinámica esperada en la fase final. Tras meses con poco movimiento y altos niveles de indecisos, el electorado comienza a reordenarse y a tomar posición.
Los estudios de IPE, Ipsos y Datum muestran dos comportamientos en sentido opuesto. Por un lado, Rafael López Aliaga entra en una trayectoria descendente que lo coloca en altísimo riesgo de llegar a la segunda vuelta
— ¿Por qué cae López Aliaga y qué tan reversible es?
Ha tenido, quizá, la campaña más larga (desde que era alcalde de Lima), intensa, también fatigosa, que lo llevó a que él cometiera muchos errores. Normalmente los que están arriba no se pelea con los que están abajo y él fue un candidato que ha llevado hasta confrontaciones abriéndose flanco por todos lados. Y entonces esto se ha ido desgastando. En el último tramo, lo que ocurre es que quien baja ya es difícil de poder revertir la tendencia, eso se ha visto en otros procesos electorales. Caen y no pueden revertir.
La caída de Rafael López Aliaga abre la posibilidad para que Carlos Álvarez, que durante muchos meses se mantuvo estancado, sin subir ni bajar. A partir de ahí, su tendencia se vuelve creciente. Álvarez cruzó el punto de quiebre frente a López Aliaga y se alcanza entonces un punto en el que ambas curvas, en sentido inverso, se cruzan. Pasa a disputar directamente el ingreso a la segunda vuelta, mientras a López Aliaga se le vuelve cada vez más difícil sostener su posición.
— ¿Qué explica el crecimiento de Carlos Álvarez?
Carlos Álvarez no es un desconocido para el elector; es tan conocido como los más conocidos. Es un apreciado cómico, que justamente ha imitado casi a todos sus competidores. y ha hecho reír a todo el país. Es un crítico ácido de la política peruana. Y ciertamente en la década del 90, él apoyó a Fujimori de distintas maneras, pero estamos delante de un electorado que para la mayoría de los 90 ya es historia del Perú. No lo tienen presente y tampoco es que eso, creo yo, le vaya a afectar. Entonces sí tiene una alta probabilidad.
— ¿Qué tipo de elector está migrando desde López Aliaga hacia Álvarez?
El traslado se percibe en Lima, donde parte del electorado que acompañaba a López Aliaga comienza a moverse. Se trata de un votante más conservador que, al advertir la caída de su opción inicial y sin afinidad con el fujimorismo, opta por una alternativa con viabilidad.
Carlos Álvarez no tiene un partido. Partido País Para Todos ni siquiera es un partido en donde él lo ha formado, fundado, ni sido dirigente. Es un bien de alquiler un vientre de alquiler. Pero lo suficiente como para poder compensar lo que otros sí tienen y él lo hace sobre la base de una candidatura, a diferencia de otros, muy personalista. Esta candidatura es Carlos Álvarez y punto. Él ya en sí mismo es una marca.
— ¿La gente realmente cree en Álvarez o lo utiliza como un voto de rechazo?
El comportamiento electoral no responde necesariamente a una lógica programática. Predomina la identificación que genera el candidato. En este caso, se configura más como una adhesión que como un voto identitario. Álvarez recoge temas ya instalados, como la pena de muerte o la salida de la Corte Interamericana, especialmente en seguridad, lo que facilita la transferencia desde otros candidatos.
Su crecimiento se alimenta de distintas fuentes. No depende de un solo segmento, sino que capta votantes en salida y también indecisos.
— ¿El voto duro de Keiko Fujimori es suficiente para sostenerse en una eventual segunda vuelta?
Ese respaldo le ha permitido asegurar su presencia en la segunda vuelta. Tiene un voto fiel, acompañado por una estructura partidaria consolidada. El factor crítico es el rechazo. En escenarios previos, varios contendores mostraban capacidad para superarla. En ese contexto, una hipotética segunda vuelta con Álvarez no presenta un desenlace cerrado. Recordemos el caso de su padre, o sea, la diferencia de Vargas Llosa con Alberto Fujimori era muy grande, pero la tendencia de crecimiento de Alberto Fujimori fue tan empinada que Mario Vargas Llosa gana la primera vuelta, pero con una diferencia de 4%, pero tendencias inversas. Ya vimos cómo en la segunda vuelta se vio una derrota humillante. Además, en el Perú es uno de los pocos países donde tiene un elector generalmente decepcionado, frustrado, y quiere a veces expresar a través del voto sus sentimientos. Finalmente, para muchos sectores del electorado, Keiko representa, digamos, un partido con poder y responsabilidad de lo que ha pasado en los últimos tiempos. En todos los países, la elección es un momento en donde todos disparan contra el gobierno y siempre gana un opositor.
¿Qué gobierno tenemos nosotros? ¿Contra quién vas a pelear? ¿Alcázar? ¿Jerí? ¿Dina Boluarte? No. Ahí no está el poder. Sólo el Parlamento y Fuerza Popular ahí han tenido responsabilidad.
— ¿Qué factores pueden definir las décimas entre el segundo y tercer lugar?
Si las tendencias continúan, la diferencia debería ampliarse. No se observan señales de reversión en el caso de López Aliaga. Funciona una suerte de ley de gravedad electoral para los que descienden. En contraste, en el caso de Carlos Álvarez aplica la ley del teflón, donde su crecimiento no parece afectado por cuestionamientos de su vida o su orientación sexual, como ha ocurrido en otros procesos en etapas similares. No le afectó a Fujimori en el 90, tampoco a Toledo ni a Castillo. Lo único que podría ocurrir es que si es que los que vienen detrás de los tres señalados tengan una disparada más inclinada para superar a Carlos Álvarez y lo encuentro menos probable porque allí sí se están disputando sectores de electores que los hace difíciles y se pueden anular entre sí. Es el caso, por ejemplo, de Nieto con López Chao, donde el incremento de Marisol Pérez Tello pudo haber sido una votación para ellos y eso hace que el crecimiento de ellos sea, digamos, lento y que difícilmente se incline. O un voto más de izquierda en donde parece ser que ya Roberto Sánchez ha encontrado un poco su techo y, si tú ves el sur, ya no es un Roberto Sánchez que impone su presencia, sino ya es compartido por otros.
— ¿El sur sigue siendo un voto definido o está en disputa?
El sur está en disputa. No es homogéneo y presenta diferencias entre regiones. No sé si se podrá mantener Yonhy Lescano en Puno, por ejemplo. Porque el voto en el sur es distinto Puno que Arequipa y a veces distinto de Ayacucho. Entonces, Roberto Sánchez ha sido entronizado como su representante de Pedro Castillo, pero eso también tiene límites porque no todos conocen exactamente este hecho. A veces tomamos con error que el electorado en general está muy pendiente de los detalles y eso no es cierto.
Somos un país en donde un porcentaje muy alto no ve noticias o no está interesado en la política. Es más, la desprecia y, por lo tanto, esos detalles no los conoce.
— ¿El crecimiento de Ricardo Belmont responde a una propuesta sólida o a un voto refugio?
Ricardo Belmont está asociado a una obra, por lo menos. Su avance se explica por reconocimiento, trayectoria y capacidad comunicativa, además de su presencia en redes. Puede estar ganando a aquel elector que ha comenzado a abandonar a los pequeños que no crecían. Desde George Forsyth, pasando por el mismo Yonhy Lescano, así como Mario Vizcarra, que en un momento tuvieron mejores intenciones de voto, pero esto se ha dispersado en casos como Marisol Pérez Tello. Sin embargo, ese respaldo es frágil, podrían abandonarlo.
Hay que recordar que no estamos solamente delante de candidatos presidenciales individuales, sino que tienen una fórmula presidencial que es muy importante, porque en el Perú hemos tenido ocho presidentes en dos mandatos. Entonces las figuras de las vicepresidencias hay que ubicarlas bien. Y lo otro es el Parlamento donde van a entrar muy pocos partidos. Estos candidatos que suelen arrastrar listas sin haber sido partidos, organizaciones, más o menos estructurados, con cierta base territorial, donde muchas veces las listas se han compuesto de manera urgente, puede terminar en llevar al Parlamento a personas que no tienen ni experiencia política, ni sentido, ni interés. Ahí es donde entra carne con hueso, y en muchos de estos partidos más hueso que carne.
— ¿Qué tan determinante será el voto de último momento?
El elector que decide al final tiene un peso importante. No hay evidencia clara de un voto oculto determinante. Lo curioso es que el voto oculto ratifica lo que ya ha estado apareciendo, como en Rafael López Aliga que curiosamente con él es al revés, que aparece con un porcentaje que dice que va a votar por el y en el simulacro aparece un menor porcentaje. Y eso está sucediendo en niveles socioeconómicos A y B, y algunos dicen que no van a votar por él y más bien sí engrosando a otros, entre ellos a Carlos Álvarez.
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