Mariano Zuzunaga y Rafaela Maggiolo presentan “Entre visiones”, exposición que reúne imágenes realizadas en los últimos diez años y propone un diálogo entre dos generaciones. La muestra se presentará en La Galería.

Por: Renzo Espinosa Mangini 

Mariano Zuzunaga y Rafaela Maggiolo pertenecen a generaciones distintas, pero comparten una misma manera de entender la fotografía. Él, fotógrafo peruano con más de cinco décadas de trayectoria, reside en Barcelona desde los años setenta y ha desarrollado una práctica que combina producción artística y docencia. “No te dedicas a fotografiar lo que entiendes, sino lo que no entiendes”, dice. Su obra integra colecciones de instituciones como el MoMA de Nueva York, la Bibliothèque Nationale de París y el Museo Reina Sofía de Madrid. Ella, historiadora y asesora vinculada al arte, la arquitectura y el diseño, ha construido una mirada propia desde la observación de lo cotidiano.

La conversación ocurre a la distancia, pero el entusiasmo se siente cerca. Mariano Zuzunaga habla desde Barcelona; Rafaela Maggiolo, desde Lima. Entre ambos hay trayectorias distintas, pero también una historia familiar y afectiva, que hoy se une en una muestra hecha a cuatro manos. “Entre visiones”, la exposición que presentarán juntos en La Galería el 8 de abril, no solo reúne el trabajo fotográfico de ambos, sino que además pone en escena una relación de años y una coincidencia que maduró con el tiempo.

Retrato de ambos en Barcelona, 2008.

“Mellizas”, Rafaela Maggiolo.

Una exposición que apareció sola

Para Zuzunaga, la idea de trabajar juntos surgió “de una forma a la vez inesperada e inevitable”. No había un plan trazado desde el inicio ni un proyecto armado con rigidez. Más bien, fue apareciendo. “Rafaela y yo no nos esperábamos hacer algo juntos ni que saliera esto, sino que de pronto emerge y decimos: ‘¡Ah, fantástico!’”, resume.

Ese origen espontáneo también dialoga con el título de la muestra. “Ya no es ni mi visión ni la visión de Rafaela, sino, al final, la visión del espectador, que va a navegar entre estas visiones”, explica Mariano. La frase ayuda a entender el espíritu de la exposición: no se trata de imponer una lectura, sino de abrir un recorrido.

Mariano Zuzunaga (Barcelona, 2025).

“Paisaje Mondrian”, Rafaela Maggiolo.

La muestra reúne fotografías realizadas en los últimos diez años, y propone un cruce entre exploraciones personales, imágenes en color y en blanco y negro, y un interés compartido por la forma, la línea, el espacio y ciertos hallazgos de la vida cotidiana.

El montaje como diálogo

El proceso de selección se fue armando como un rompecabezas. Partieron de dos series de Zuzunaga muy distintas entre sí –una geométrica y otra centrada en ramas de árboles vistas desde abajo– y, a partir de ahí, fueron incorporando nuevas imágenes. La idea nunca fue cerrar una selección rígida, sino mantenerla abierta hasta el momento del montaje, permitiendo que las relaciones entre las fotos aparezcan en el propio espacio expositivo.

En ese intercambio también se define el carácter de la muestra. Por un lado, la mirada de Zuzunaga, marcada por la observación constante y una atención puesta en aquello que no siempre se entiende a primera vista. Por otro, la de Maggiolo, que se detiene en lo mínimo: superficies, grietas, formas casi invisibles que, al ser fotografiadas, adquieren otra presencia. Ese cruce construye un diálogo que no busca respuestas cerradas, sino abrir nuevas formas de mirar.

Rafaela Maggiolo. Mirada íntima sobre detalles cotidianos.

Mariano Zuzunaga explora lo desconocido a través de formas.

Lo que queda del otro lado

Aunque la exposición nace de sus trabajos, ambos insisten en que la experiencia termina de completarse con quien la recorre. Zuzunaga lo dice con claridad: “Lo que sería maravilloso es que se descubra a sí mismo como genial”. Y se refiere a ese impulso que deja una buena exposición cuando alguien sale con ganas de crear algo propio.

Rafaela lo plantea desde otro lugar, quizá más sensorial. “Lo importante es que sientan algo”, dice. Espera que el público se divierta, que encuentre contrapuntos, humor, tensión, placer, extrañeza. Como cuando una canción nueva te sorprende sin pedir permiso.

“Cinta Roja”, Mariano Zuzunaga (Barcelona, 2020).

“La quinta puerta”, Rafaela Maggiolo.

En el fondo, “Entre visiones” parece ir por ahí: por ese espacio donde dos miradas no se anulan ni se corrigen, sino que conviven. Una muestra hecha entre Lima y Barcelona, entre generaciones distintas, entre afecto y curiosidad, que apuesta por dejar algo abierto para quien llegue a verla.

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