El tirador peruano, integrante del PAD del IPD, lidera el ranking internacional tras imponerse en Trap en Tánger y se prepara para ser padre
Por: María Jesús Sarca Antonio | Fotos: Víctor Ruiz
A tres tiros de la perfección, Alessandro de Souza Ferreira alcanzó la medalla de oro en la Copa del Mundo de Escopeta tras imponerse en la modalidad Trap con 27 aciertos de 30 en la final. El tirador peruano superó al marroquí Driss Haffari y al guatemalteco Jean Pierre Brol en una competencia que reunió a representantes de 43 países y que lo posiciona con fuerza en el circuito de la Federación Internacional de Tiro Deportivo (ISSF).

Alessandro de Souza ganó el oro con 27 aciertos de 30, superando a Driss Haffari (25) y Jean Pierre Brol (21).
El nivel del torneo fue muy exigente, pues contó con delegaciones de potencias como Estados Unidos, Italia, Rusia, Croacia, Australia y Gran Bretaña. En la final, el peruano coincidió con campeones olímpicos recientes y figuras con trayectoria consolidada. La resultado de la competencia fue en sus palabras: «una final bastante complicada, pero estábamos listos para poder pelear a ese nivel y obtener el título«.
La precisión empieza en la mente
El tiro deportivo demanda una concentración extrema. Para Alessandro, el eje del rendimiento está en: «El control mental es lo más importante. Hay que tener mucha calma en esos momentos de presión, con la mente en el presente» .

El entrenamiento incluye meditación, visualización y concentración como pilares para enfrentar la presión en competencia.
Ganar el título mundial significó para Alessandro cumplir un sueño de niño: «Es algo que venía buscando desde que tenía 12 años. Han sido años duros de sacrificio, constancia, caerse y volverse a levantar«.
Su preparación incluye meditación, visualización y entrenamiento específico de enfoque. «No adelantarse porque muchas veces eso genera distracciones, que se reflejan en ceros, en fallos«, explica. En competencia, esa lógica se mantiene: cada error requiere calma inmediata, sin sobrecarga emocional, para sostener el ritmo de la serie.

La Copa del Mundo en Tánger, Marruecos, reunió a representantes de 43 países, incluidos campeones olímpicos de París y medallistas de Londres 2012.
Un origen que sigue presente
El inicio del vínculo con el tiro inició cuando fue por primera vez al campo. «Mi abuelo me llevó a disparar, cuando tenía 12 años, a el Polígono de Tiro Las Palmas«, recuerda. Con el paso del tiempo, Alessandro confiesa que todavía lo acompaña en sus competencias en Lima y sigue de cerca cada resultado: «Sigue siendo mi fan número uno». Hoy, el título en Marruecos significa concretar uno de sus mayores deseos, aunque dentro de un objetivo mayor: alcanzar una medalla olímpica.

Superó una lesión en la espalda que se extendió por tres años durante el ciclo olímpico hacia París, limitando su rendimiento.
Antes del oro, Alessandro ya se obtenía resultados cercanos al podio. Cuartos puestos en Juegos Panamericanos y torneos continentales le ayudaron a siempre apuntar a la exigencia internacional. Sin embargo, una lesión en la espalda lo limitó durante tres años y no pudo llegar a las Juegos Olímpicos en París. «Lo más difícil de mi carrera ha sido superar la lesión que tuve que pasar durante el siglo olímpico de París, que no me permitió rendir al 100%. Quedé muy cerca, entonces la frustración era doble», confiesa.
Alessandro ya conocía ese nivel competitivo, sobre todo después de haber participado en Tokio, lo que acentuó la exigencia interna durante el proceso de recuperación. «El deporte es así, ahora ya estoy en otra etapa, estoy físicamente bien, recuperado y este título me llena de confianza y me motiva a lo que viene», dice determinado.

Inició en el tiro a los 12 años. Desde entonces, se formó con el tirador peruano Bruno Sarti y labró una carrera internacional que incluye participación olímpica en Tokio 2020.
Rutina, cuerpo y pausa
El día de competencia responde a una estructura definida: alimentación muy temprano (para evitar la digestión), llegada anticipada al campo, momentos de lectura, meditación y una activación física breve antes de entrar en acción. A ello se suma la observación del entorno, clave para anticipar condiciones.
Fuera del circuito, practica squash, entrena en el gimnasio, corre y encuentra en la pesca con caña un espacio de desconexión. Actividades que complementan una disciplina donde la estabilidad corporal acompaña al control mental: «Las fallas técnicas, aunque poco frecuentes, se resuelven en cuestión de minutos«.
Lima 2027, su próximo logro
Con el respaldo del Instituto Peruano del Deporte, liderado por Sergio Ludeña Visalot, y su integración al Programa de Apoyo al Deportista, el enfoque apunta a los próximos desafíos. La clasificación a Los Ángeles se presenta como el objetivo inmediato, mientras Lima 2027 aparece como una cita clave dentro del calendario.
En paralelo, su vida personal abre una etapa distinta: será padre en septiembre. «Es una motivación muy grande a la hora de competir, el saber que pronto va a haber un fan chiquitito mirándome. Me llena de ilusión ser papá y eso va a sumar mucho para mi carrera deportiva«, asegura.

Vania Roca Rey Allison y Alessandro de Souza Ferreira se alistan para ser padres por primera vez.
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