Las fundadoras de Casa Solenne hablan sobre emprendimiento, diseño, redes sociales y cómo buscan crear eventos más personales en Lima
Por Micaela Simón | Fotos: Andrea Oblitas
Paula Oblitas y Alejandra Carrión tienen 24 años, son amigas desde el colegio y hoy lideran una propuesta enfocada en eventos boutique en Lima. Con perfiles distintos pero complementarios, ambas decidieron unir sus experiencias para crear una marca que apuesta por celebraciones más personales, conceptuales y cuidadosamente pensadas, «Casa Solenne».
Paula ha trabajó en agencias vinculadas a grandes producciones y eventos para marcas, mientras que Alejandra desarrolló una mirada ligada al diseño hecho a medida: desde mobiliario personalizado hasta una marca de ropa enfocada en piezas artesanales y ediciones limitadas.

Paula Oblitas y Alejandra Carrión son amigas desde el colegio y hoy lideran una propuesta enfocada en eventos boutique y diseño de experiencias en Lima.
Pasaron de organizar planes entre amigas a crear una empresa juntas. ¿En qué momento sintieron que esa intuición podía convertirse en un trabajo real?
Paula: “Nosotras somos amigas desde el colegio, literalmente de toda la vida. Siempre fuimos las que organizaban todo dentro de nuestro grupo. Buscábamos cualquier excusa para hacer planes, reunir gente y pensar en todos los detalles. En ese momento no lo veías como algo relacionado a trabajo, simplemente era una intuición que siempre estuvo ahí. Nunca perdimos contacto y llegó un momento donde las dos ya teníamos experiencia previa y sentíamos que estábamos preparadas para hacer algo propio. Cuando finalmente lo hablamos, conectamos al instante. Fue como que las dos ya teníamos esa idea guardada, solo que nunca la habíamos conversado.”
Alejandra: “Lo más natural fue que desde el primer momento las dos nos entendimos perfecto porque ya nos complementábamos antes de trabajar juntas. Apenas empezamos a hablar del proyecto ya teníamos mil ideas y estábamos segurísimas de que eso era lo que queríamos hacer.”
Paula, vienes del mundo corporativo y de producciones grandes. ¿Qué sentías que faltaba en ese tipo de eventos y que hoy buscas construir desde otro lugar?
Paula: “Esto viene desde muchísimo antes de la universidad. Siempre me gustó el área de eventos, organizar cosas, pensar en cómo hacer que todo funcione. Pero en Perú no encontraba realmente una carrera enfocada solo en eso, entonces terminé estudiando comunicaciones porque sentía que me iba a dar herramientas generales. Después me especialicé en corporativo, publicidad y marketing. Durante mis prácticas y trabajos pasé por distintas áreas, pero las experiencias donde más aprendí y donde realmente me esforcé fueron las relacionadas a eventos. Una de las más importantes fue en una agencia donde hacían eventos gigantes para marcas y empresas grandes. Ahí entendí todo lo que hay detrás de una producción grande y siento que gané la experiencia que necesitaba para impulsarme a crear algo propio.”

“Hoy en día un evento sin concepto no llega a construir algo memorable”, señalan Paula Oblitas y Alejandra Carrión sobre la visión detrás de su proyecto.
Alejandra, hablas mucho de personalización y de crear experiencias íntimas. ¿Qué puede revelar un evento sobre una persona?
Alejandra: “Yo estudié diseño de interiores y siempre fui apasionada por el diseño en todas sus formas. He trabajado con estudios de arquitectura, diseñando mobiliario a medida y piezas súper personalizadas para clientes. Paralelamente también creé una marca de ropa donde todo gira alrededor de piezas hechas a mano y ediciones limitadas. Entonces siempre he estado metida en el mundo de lo personalizado, del detalle y de construir algo pensado específicamente para alguien. Además crecí viendo a mi mamá organizar eventos y decorar mesas, entonces siento que esa sensibilidad estuvo presente desde muy chica. Hoy trato de llevar todo eso a los eventos, no solo pensando en cómo se ve un espacio, sino en cómo se siente y cómo se construye toda una experiencia.”
En una época donde muchos eventos terminan viéndose iguales en redes sociales, ¿cómo evitar caer en lo genérico?
Paula: “Queremos enfocarnos en algo más boutique y personalizado. No queremos hacer cosas masivas donde todo termina viéndose igual. Sentimos que hoy un evento necesita tener intención, una identidad y un concepto claro detrás. Cuando empezamos a unir nuestras experiencias fue que apareció esa idea de hacer algo más detallado y más cuidado. Yo vengo más de producción y Ale del diseño, entonces entendimos que las dos partes se complementaban perfecto. Porque puedes tener una idea increíble visualmente, pero necesitas aterrizarla bien para ejecutarla. Y también puede pasar lo contrario: una ejecución impecable sin concepto no termina generando algo memorable.”
Alejandra: “Para mí el diferencial está en escuchar muchísimo al cliente. Yo necesito entender quién es la persona antes de empezar a diseñar cualquier cosa. Literalmente les pregunto de todo: qué les inspira, cuál es su película favorita, qué recuerdos tienen, qué colores les gustan, qué emociones quieren transmitir. A veces el cliente piensa que esas preguntas no tienen nada que ver con el evento, pero en realidad sí ayudan muchísimo. Todo eso construye una identidad visual y emocional que termina haciendo que el evento se sienta único y no replicable.”
Ustedes hablan mucho de “concepto”. ¿Por qué creen que hoy las personas buscan experiencias más pensadas y no solo eventos bonitos?
Paula: “Porque hoy en día un evento sin concepto no llega a construir algo memorable. Puedes hacer algo súper bien ejecutado, pero si no existe una idea clara detrás, termina sintiéndose vacío. Nosotras queremos que la gente sienta que el evento realmente refleja algo suyo.”
Alejandra: “El diseño es un mundo enorme y tienes demasiadas posibilidades. Por eso para mí es importante abrir la mente creativa y construir algo desde lo más personal del cliente. Mientras más información tengo sobre alguien, más auténtico puede terminar siendo el resultado.”

“Queríamos hacer algo diferente a lo que normalmente se ve acá”, comentan las fundadoras sobre la identidad visual de Casa Solenne.
Tienen 24 años y están entrando a una industria donde muchos clientes son mayores. ¿Cómo viven ese contraste generacional?
Paula: “Sí puede ser retador porque muchos clientes probablemente son mayores que nosotras, pero también sentimos que nuestra forma de comunicar y nuestra visión conectan con algo mucho más actual. Más que miedo sentimos emoción.”
Alejandra: “Además ya habíamos trabajado antes con personas mayores en nuestras experiencias previas, entonces tampoco sentimos que sea una barrera tan grande. Creo que simplemente tenemos una manera distinta de acercarnos a los clientes.”
Hoy una marca también se construye desde Instagram y una página web. ¿Qué tan importante es la estética para generar confianza?
Alejandra: “Hoy una marca tiene que tener una identidad visual súper clara. Cuando alguien entra a tu Instagram o a tu web entiende inmediatamente cuál es tu gusto, tu visión y tu estética. Nosotras queríamos alejarnos un poco de esta sensación de que todas las marcas se ven iguales. Queríamos algo con personalidad.”
Paula: “Además en eventos das mucho la cara. No es un trabajo donde vas a estar escondida detrás de una computadora. La gente siente que te está confiando algo súper importante y quiere saber quién está detrás del proyecto. Por eso las redes también ayudan a transmitir confianza.”
La estética de Casa Solenne tiene referencias muy alejadas de lo tradicional en Lima. ¿Qué querían transmitir visualmente?
Alejandra: “Queríamos construir un universo visual muy marcado. Sentíamos que hoy muchas marcas apuestan por un minimalismo sin personalidad y nosotras queríamos todo lo contrario: algo elegante, arriesgado y con carácter. La web fue la primera forma de mostrar nuestra visión.”
Paula: “Era como decir: esto también se puede hacer en Lima. Queríamos mostrar algo diferente, algo que normalmente la gente asocia más a referencias internacionales, pero aterrizado acá.”

Más que organizar eventos, Paula Oblitas y Alejandra Carrión buscan crear experiencias que reflejen la esencia de cada persona.
Más allá del crecimiento del negocio, ¿qué les gustaría que las personas sientan cuando piensen en Casa Solenne?
Paula: “Nos gustaría convertirnos en ese primer referente al que alguien piense acudir cuando quiera hacer algo distinto y más personalizado.”
Alejandra: “También queremos crecer poco a poco, formar un equipo más grande y eventualmente tener nuestro propio stock de piezas para los eventos. Pero sobre todo seguir creando experiencias que se sientan auténticas, personales y muy pensadas.”
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