El cirujano plástico peruano Paul Durand explica cómo cambia la piel desde los 40 y qué rutinas y tratamientos –de antioxidantes a tecnologías médicas– realmente mejoran su calidad
Por: María Jesús Sarca Antonio
“Con el paso del tiempo, la piel pierde volumen y todo desciende un poco”, explica el cirujano plástico peruano Paul Durand, especialista de Enso Plastic Surgery. A partir de los 40 años, la pérdida de firmeza, la aparición de líneas y los cambios en la textura de la piel se vuelven más notorios. Este proceso también afecta a los huesos del rostro, que pueden experimentar una leve “reabsorción” del tejido óseo con la edad.

“Hacer más –pero bien hecho– es lo que te permite verte más natural”, comenta Paul Durand.
Tratamientos que mejoran la calidad de la piel
Cuando la piel presenta manchas persistentes, pérdida de textura o signos de envejecimiento más visibles, la dermatología y la medicina estética ofrecen diversas alternativas no invasivas como los láseres dermatológicos, que actúan sobre la epidermis y la dermis generando un daño controlado para estimular la regeneración cutánea. En la práctica clínica, Durand menciona tecnologías como el “láser de erbium (ERBUM)” y el “láser de CO2”, procedimientos que renuevan la superficie de la piel y estimulan la producción de colágeno para mejorar textura, elasticidad y luminosidad. “Lo que estás haciendo es causar un daño controlado en la piel para que se regenere”, explica el especialista al describir el mecanismo de estos tratamientos.
Otra opción son los peelings químicos, que emplean sustancias como el ácido glicólico o el TCA (ácido tricloroacético) para renovar la superficie cutánea y atenuar manchas. Al igual que los láseres, estos tratamientos trabajan sobre las capas superficiales de la piel para estimular su regeneración y mejorar progresivamente su calidad.

“Los bioestimuladores tienen un rol, pero no son para todos”, indica Durand.

Sistema de microinfusión de Seranova. US$297 × 6 unidades.

Sérum Nº 7 Future Renew, de Damage Reversal. US$ 40.
En pacientes con mayor pigmentación o que buscan procedimientos versátiles para distintos tonos de piel, el “microneedling” —o tratamiento con microagujas— se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada. Según Durand, este método “funciona muy bien para mejorar la textura de la piel y estimular la producción de colágeno”, con una ventaja importante frente a algunos láseres: puede aplicarse en prácticamente todos los tonos de piel sin riesgo significativo de generar hipopigmentación o hiperpigmentación. “El microneedling se puede combinar con plasma rico en plaquetas y funciona muy bien”, explica el especialista, e incluso potenciarse con nanofat, técnicas que aprovechan componentes regenerativos del propio paciente para estimular la reparación cutánea.
“Lo importante es intervenir en el momento adecuado, para
lograr resultados naturales”.
A estas técnicas se suman tecnologías diseñadas para estimular tejidos más profundos y mejorar la firmeza cutánea. Entre los dispositivos utilizados se encuentran sistemas como Morpheus, que combina radiofrecuencia con microagujas, o plataformas como Jovena, que emplean radiofrecuencia y energía de plasma para actuar no solo sobre la piel, sino también sobre tejidos subcutáneos e incluso músculos faciales.
En el campo de la medicina estética también han ganado presencia los bioestimuladores, sustancias que inducen al organismo a producir colágeno. Entre los más conocidos se encuentran Sculptra, a base de ácido poli-L-láctico, y Radiesse diluido, ambos capaces de mejorar la calidad de la piel de forma gradual. Sin embargo, Durand advierte que su uso requiere una adecuada selección del paciente. Aunque reconoce que “los bioestimuladores tienen un rol y pueden ser buenos”, explica que en personas que planean realizarse un lifting facial en el futuro estos productos pueden distorsionar los planos anatómicos y hacer la cirugía posterior considerablemente más compleja.

Colágeno concentrado de Swissline’s 360°. US$485.

Contorno de ojos Skin Cycles. 140£.

Retinol de PERS. S390.
En cuanto a los inyectables, el especialista recuerda que el bótox sigue siendo uno de los tratamientos preventivos más utilizados. Sin embargo, Durand toma con más cautela el uso indiscriminado de rellenos con ácido hialurónico, cuyo abuso puede generar inflamación o problemas linfáticos con el tiempo. Por ello, en determinados pacientes prefiere recurrir al lipofilling —injerto de grasa del propio paciente—, una técnica que permite restaurar volumen utilizando células del propio cuerpo y que, según explica, puede integrarse de forma más natural en los tejidos del rostro.
El uso indiscriminado de rellenos, añade, puede incluso generar inflamación o alterar el drenaje linfático con el tiempo, razón por la cual apuesta por soluciones más biológicas cuando el objetivo es devolver volumen al rostro de manera duradera.
Otro método a elegir con cuidado son los hilos tensores, una técnica cuyo efecto, en su experiencia clínica, suele ser limitado y de corta duración. “No los recomiendo”, afirma con franqueza, al señalar que ha visto numerosas complicaciones en pacientes que recurrieron a este método. A su juicio, se trata de un ejemplo clásico de tratamientos que aparecen con fuerza en el mercado estético y desaparecen pocos años después: “Es el típico tratamiento que se populariza cinco años y luego desaparece otros cinco; no es nada ideal”.

Thé Elixer, de Augustins Bader. US$550.

Age Photo Defense, de Skeyndor US$55.

Bioplacenta de MZ Skin. US$390.
Una rutina simple que sí funciona
La base comienza con la fotoprotección diaria, el uso de antioxidantes (particularmente vitamina C) y un tercer componente que aparece por la noche: los retinoides, derivados de la vitamina A. En palabras del médico, se trata de uno de los tratamientos tópicos más respaldados para “tratar arrugas y mejorar la calidad de la piel”.
Sin embargo, llega un momento en que la rutina diaria necesita complementarse con tratamientos médicos que actúen a mayor profundidad.

Yellow Moonbeam retinal elixir de Raaie. US$117.

Age Perfect Collagen Expert, de L’Oréal Paris. US$20.

Crema de noche de The Skin Diary. US$174.
Envejecer bien
Más allá de la tecnología, el especialista insiste en que el objetivo es intervenir cuando los tejidos conservan mejor calidad, permitiendo obtener resultados más sutiles y duraderos. Para muchas mujeres —y especialmente para las madres que dedicaron años a cuidar de otros—, también representa una forma de recuperar la confianza en su imagen: “Le has regresado esa autoestima que tal vez tenía baja. Se sienten mejor, quieren arreglarse más, quieren salir más”.
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