El nuevo libro de Augusto Tamayo explora la transformación de Lince desde sus antiguas haciendas hasta su consolidación como uno de los distritos más diversos y dinámicos de Lima. La publicación será presentada este 21 de mayo en Librería El Virrey.

Por Renzo Espinosa Mangini

La historia de Lince puede leerse a través de sus parques, sus antiguos cines, sus avenidas y las huellas arquitectónicas que todavía sobreviven al crecimiento urbano. Ese recorrido es el que reconstruye Augusto Tamayo en «Lince», una nueva publicación que forma parte de su serie dedicada a los distritos de Lima y que busca acercar a los ciudadanos a la memoria e identidad de la ciudad.

En el libro, Tamayo revisa el origen del distrito sobre las antiguas haciendas Lince y Lobatón, así como el proceso de urbanización impulsado por los hermanos Risso Diggione, responsables también de la creación de espacios emblemáticos como el parque Castilla. A través de esta investigación, el autor reflexiona sobre los desafíos actuales del distrito, marcado por su ubicación estratégica, su diversidad de actividades y la necesidad de encontrar un equilibrio entre desarrollo urbano y calidad de vida. La presentación del libro se realizará este 21 de mayo en Librería El Virrey.

La portada de Lince destaca al parque Castilla, uno de los espacios públicos más emblemáticos y representativos del distrito.

—Lince tiene una historia que va desde lo prehispánico hasta la consolidación urbana moderna. ¿Qué hallazgo o etapa te sorprendió más durante la investigación?

Lince se constituye sobre dos antiguas haciendas, Lince y Lobaton. El nombre del distrito proviene el apellido de uno de los propietarios de una de aquellas dos haciendas que tienen vida desde el inicio de la presencia española en territorios del valle del Rimac. La vida de las dos haciendas fue similar a la de todas las otras del valle del Río Huatica, como se denominaba a una de las canalizaciones de irrigación de la parte sur del Rimac. Son sus últimos propietarios, los hermanos Risso Diggione, los que desarrollan en ellas una de las primeras plantas de pasteurización y distribución de leche fresca en la ciudad, con la crianza de ganado correspondientemente necesario. Y son los que inician su urbanización, que rápidamente se convierte en muy atractiva. Uno de los aspectos positivos de ese proceso urbanizador es el que se haya contribuido con un espacio grande cedido para un parque muy importante de la ciudad, como es el parque Castilla.

—Mencionas espacios emblemáticos como el parque Castilla, que nació como parte del proceso de urbanización del distrito, además de antiguos cines y una arquitectura tradicional que aún resiste al cambio urbano. ¿Qué crees que define realmente la identidad de Lince hoy?

Es un distrito de ubicación especialmente céntrica de Lima y lo cruzan importantes vías de comunicación de la ciudad, y eso le da a este espacio en particular la posibilidad de ofrecer una diversidad grande de actividades. Desde la residencial hasta la activamente comercial. Esa variedad de actividades y servicios lo convierte en atractivo hoy en día, para vecinos y visitantes, pero evidentemente significa un potencial importante para su futuro desarrollo y crecimiento. Ese crecimiento me parece que tendría que ser cuidadosamente regulado, especialmente en el aspecto inmobiliario, para que se convierta en un distrito desarrollado, pero al mismo tiempo funcional y agradable para sus vecinos y visitantes.

“Conocer la ciudad y sus espacios, valorarlos y contribuir a su mejoramiento, es una forma importante en que el ciudadano adquiere conciencia de lo que nos construye como sociedad.”

—En una ciudad como Lima, donde muchas veces el crecimiento urbano avanza de manera desordenada, ¿cómo crees que Lince enfrenta hoy el desafío de equilibrar desarrollo, diversidad de actividades y calidad de vida para sus vecinos?

Creo que el distrito, sus vecinos y sus autoridades están en un proceso de aprendizaje para encontrar un equilibrio entre sus diversas actividades y posibilidades económicas que no desvirtúen la calidad de vida de ese espacio importante de la ciudad. Esperemos que ese aprendizaje resulte positivo y sea un posible ejemplo para otros espacios similares de Lima

Augusto Tamayo explora en Lince la historia, identidad y transformación urbana del distrito a través de una mirada histórica y cultural.

—Esta publicación forma parte de una serie sobre distritos. ¿Qué rol crees que cumplen estas publicaciones en la forma en que los ciudadanos se relacionan con su ciudad?

Uno de los intereses de mi vida profesional como estudiante de arquitectura, historiador, escritor y cineasta ha sido el de entender aquello que define la identidad cultural colectiva de la ciudad y del país. He traducido ese interés en producir objetos culturales -libros, películas, investigaciones- que contribuyan a difundir las características de esa identidad, y que aporten a la comprensión de aquello que nos une como sociedad y cultura. Conocer la ciudad y sus espacios, valorarlos y propender a su mejoramiento, es una forma importante en qué el ciudadano adquiere conciencia de lo que nos construye social, física, mental y anímicamente, colaborando en entender el pasado y colectivamente construir un futuro. La serie de libros sobre los distritos de Lima tiene, para mí, ese muy importante propósito.

—En la portada eliges el parque Castilla como símbolo. ¿Qué representa este espacio dentro de la historia y el espíritu de Lince, y por qué te parecía importante destacarlo?

Creo que los espacios abiertos, públicos, de áreas verdes, cumplen en todas las ciudades fundamental función para una vida agradable y sana. El esparcimiento que se da en los parques y en las plazas contribuye a la vida comunitaria, al establecimiento de vínculos entre sus habitantes, y a la importantísima función de oxigenación indispensable para la vida sana de todos los organismos vivos. Pero también el contacto con la naturaleza y sus elementos, en el caso del parque Castilla los árboles, las plantas, las flores y la fauna que alberga, contribuye con el espíritu humano en su equilibrio fisiológico y mental. Y este parque en particular alberga demás esculturas de valor simbólico, artístico e histórico, que se convierten en elementos educativos transmisores de identidad y de historia.

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