El secretario de Estado destacó un giro político favorable a Washington en la región, mientras cuestionó a gobiernos como el de Gustavo Petro y advirtió sobre la influencia de China.

Por: Luis Mauricio Málaga Fuenzalida

América Latina atraviesa, según Washington, un momento de realineamiento político. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que la región está hoy “llena” de países aliados de su país, lo que calificó como un “logro importante” tras años de menor presencia estadounidense.

Durante una audiencia ante el senado estadounidense, Rubio sostuvo que existe actualmente una “orientación favorable” hacia Estados Unidos en gran parte del continente, con gobiernos y líderes que comparten intereses estratégicos, especialmente en materia de seguridad.

Estados Unidos reivindica su influencia histórica en la región latinoamericana, destacando un nuevo ciclo de alianzas.

Países aliados y excepciones en la región

Rubio marcó distancias con algunos países. Señaló como excepciones a Nicaragua, Cuba y Venezuela, tradicionalmente enfrentados a Washington, pero también incluyó a Brasil y Colombia en su lista de observación.

Sobre este último, Rubio fue particularmente crítico. Indicó que el presidente Gustavo Petro “ha sido problemático”, en referencia a las tensiones que mantiene con la administración del presidente Donald Trump. Petro, de izquierda, ha impulsado políticas alejadas de la línea estadounidense en temas como seguridad y comercio.

Gustavo Petro es señalado por Washington como un factor de tensión, al romper con la histórica alineación de Colombia con Estados Unidos en política regional.

En el caso de Brasil, el secretario de Estado matizó su posición al señalar que el país se encuentra en medio de un proceso electoral. Actualmente gobierna Luiz Inácio Lula da Silva, líder de izquierdas y progresista, pero en los próximos meses podría enfrentar al senador conservador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

El regreso de Trump y el giro político regional

Rubio enmarcó este panorama en un contexto más amplio: el retorno de Trump al poder en enero de 2025 y el consiguiente impulso a alianzas regionales. Según dijo, varios países han girado hacia posiciones más cercanas a EE. UU, incluyendo gobiernos de Argentina, Ecuador y El Salvador.

Uno de los pilares de esta estrategia es el llamado “Escudo de las Américas”, una iniciativa promovida por Trump para fortalecer la cooperación en la lucha contra el narcotráfico. Este bloque agrupa a países alineados en políticas de seguridad y combate al crimen organizado.

El avance de nuevos líderes de derecha en América Latina ha fortalecido la influencia de Donald Trump, que busca consolidar una red de aliados en la región.

Para Rubio, este nuevo mapa político representa una corrección tras lo que describió como dos décadas de “abandono” por parte de Estados Unidos en América Latina. Ese vacío, advirtió, fue aprovechado por China, que ha incrementado su presencia económica y política en varios países del continente.

Colombia, elecciones y tensión con EE.UU.

El contexto electoral también influye en este escenario. En Colombia, el abogado Abelardo de la Espriella lideró la primera vuelta presidencial reciente y busca suceder a Petro en una segunda vuelta prevista para junio. Su candidatura representa una opción de derecha fuerte que podría reconfigurar la relación bilateral con Estados Unidos.

En paralelo, el senador estadounidense Bernie Moreno, de origen colombiano, participó como observador internacional en esos comicios. Tras la jornada, destacó la solidez del sistema electoral colombiano y subrayó la importancia de mantener la cooperación en seguridad entre ambos países.

El ascenso de De la Espriella refleja un posible retorno de Colombia a su histórica cercanía con EE.UU.

Venezuela, Cuba y la presión de Washington

Mientras tanto, en Venezuela y Cuba, la política estadounidense sigue siendo de presión. Washington sostiene que mantiene influencia directa en el escenario venezolano tras la caída de Nicolás Maduro, y Trump ha lanzado advertencias sobre posibles acciones en Cuba para forzar cambios políticos.

El mensaje de Rubio refleja, en suma, una lectura optimista desde Washington: América Latina vuelve a ser un espacio de influencia estratégica para Estados Unidos. Pero también deja claro que ese alineamiento no es homogéneo y que países clave siguen siendo terrenos en disputa política.

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