Tras más de cuatro décadas en Manhattan, el actor redefinió su vida residencial y fijó su retiro en la campiña romana junto a Giada Colagrande
Por: Redacción COSAS
De Manhattan al paisaje rural
Las casas de Willem Dafoe reflejan una trayectoria tan versátil como su carrera. Con más de 150 películas desde los años ochenta, colaboraciones con Wes Anderson, Martin Scorsese y Yorgos Lanthimos, y múltiples nominaciones a premios de la Academia, Globos de Oro, Critic’s Choice y BAFTA, el actor sostuvo durante décadas una vida urbana en Nueva York. Ese ciclo comenzó a cerrarse con una decisión personal: abandonar la ciudad y elegir una cotidianidad serena en Italia.
El punto de partida inmobiliario de Dafoe fuera de la metrópoli fue singular. En 1988 adquirió en Accord, valle del Hudson, la célebre Rubber House, una estructura posmoderna diseñada por Tom Pritchard, recubierta con neopreno y encajada entre formaciones rocosas. La propiedad, concebida originalmente para el coreógrafo Eugene Loring, integraba estudio de danza con paredes de espejo, ventanales de piso a techo y una chimenea geométrica.

Años después, el actor explicó por qué terminó vendiéndola en 2008: «Buscaba una casa en el norte del estado, algo rústico, como una antigua granja». Aun así, reconoció la atracción del lugar: «Este fue el primer lugar que mi agente inmobiliario me llevó a ver, y me molestó porque la Casa de Goma claramente no era lo que había dicho que buscaba. Pero a medida que seguía buscando, volvía a echar otro vistazo. Visita tras visita, me seducía, y finalmente la compré».
La relación con el entorno marcó su recuerdo más nítido: «El interior mira hacia afuera y el exterior mira hacia adentro» y «Mi mejor recuerdo del lugar es estar tumbado en la cama, viendo cómo se acercaba una tormenta en el horizonte».
Cooperativas, ventas y un ático
La etapa urbana continuó con varias operaciones en Manhattan. En 2005, Dafoe y su hijo Jack compraron una cooperativa en el Lower East Side, dentro de un edificio Art Déco previo a la guerra, con dos dormitorios, pisos de madera originales y techos altos. En 2016, la propiedad se vendió por 860.000 dólares, por encima del precio pedido.

Vista del número 68 de Jane Street, Nueva York, Nueva York, circa 1980.
Ese mismo año de 2005, el actor adquirió otra cooperativa de dos habitaciones en la calle Perry, West Village, por 1,6 millones de dólares. La vivienda presentaba ladrillo visto, chimenea de leña, estanterías empotradas y cocina-comedor. Allí residió hasta 2014, cuando la unidad se traspasó por 2,9 millones.
El siguiente movimiento apuntó a mayor amplitud: en 2014 compró un ático de dos dormitorios y dos baños en Jane Street, por poco menos de 4 millones. El inmueble, dentro de un antiguo edificio industrial, destacaba por techos de 3,6 metros, ventanas arqueadas y chimenea. En octubre de 2023, seguía figurando como propietario.
El retiro del Hudson
Tras la venta de Rubber House, Dafoe concretó la idea original: una granja de los años veinte en el condado de Ulster, a 90 millas de Manhattan. La casa de 1.800 pies cuadrados se asentaba en un acre, ampliado luego con la compra de 4,7 acres contiguos. La finca incluía manzanos, granero y una cabaña de escritor; el interior ofrecía tres dormitorios, dos baños, pisos de tablones anchos, chimenea, bañera con patas y cocina-comedor con banqueta. En 2023, el actor puso la propiedad en venta por 1,3 millones de dólares.

De las cooperativas del Lower East Side y el West Village al ático de Jane Street y al retiro en el valle del Hudson: el recorrido inmobiliario de Willem Dafoe culmina en una granja en las afueras de Roma, rodeada de animales y silencio.
La transición final se explica en palabras del propio Dafoe. En una entrevista de 2019 en Live with Kelly and Ryan, afirmó: «Viví en Nueva York durante más de 40 años, me casé con una italiana, ella no quería dejar de vivir en Roma y yo no tenía objeciones». Conoció a Colagrande en Italia en 2004, se casaron ese año y, tiempo después, compraron una granja en las afueras de la capital, poblada por pavos, pollos, ovejas, cabras y 14 alpacas. En 2023, Mark Ruffalo visitó el lugar y difundió una imagen que superó 1,5 millones de “me gusta”, un gesto que confirmó el nuevo escenario vital del actor.
La secuencia inmobiliaria traza una misma dirección: del centro urbano al paisaje abierto. Sin estridencias, Dafoe sustituyó la densidad de Manhattan por la cadencia de la campiña romana, donde la carrera continúa, pero la vida cotidiana respira a otro ritmo.
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