Según el ranking mundial de Tomtom Traffic, la capital del Perú superó a otras ciudades como Dublín, Ciudad de México y Bucarest
Por: Rodrigo Chillitupa Tantas
Lima es reconocida internacionalmente como un destino turístico líder en Sudamérica por su exquisita gastronomía, rica historia colonial y contemporánea, y una vibrante escena cultural. Sin embargo, detrás de ese reconocimiento también hay problemas que aún no logran solucionarse como el tráfico.
Según el ranking mundial de la organización Tomtom Traffic, recopilado por el analista de datos Juan Carbajal, Lima es la ciudad que registró el mayor tiempo perdido en el tráfico durante el 2025. En solo 8 días, por ejemplo, un peruano puede pasar hasta 195 horas dentro de un vehículo particular o de transporte público que permanece paralizado en una vía o carretera.
La capital peruana supera a ciudades como Dublín (7 días – 191 horas), Ciudad de México (7 días – 191 horas), Bucarest (7 días – 171 horas), Bengaluru (7 días – 168 horas), Ciudad de Davao (7 días – 168 horas), Barranquilla (6 días – 162 horas), Arequipa (6 días – 154 horas), Kumamoto (6 días -154 horas) y Bogotá (6 días – 153 horas).

El tráfico vehicular es otro de los problemas que afronta Lima.
Posibles factores
Hay múltiples factores que podrían sustentar el por qué Lima tiene el tránsito más lento del mundo. Uno de ellos es que hay demasiados carros para tan pocas pistas. Cada año se suman más de 150,000 vehículos nuevos en Lima, pero la infraestructura vial no crece al mismo ritmo. Además, tras la pandemia, el uso de motos y colectivos explotó, saturando vías que ya estaban al límite.
Otro aspecto relevante es el caos del transporte público. Pese a que los limeños tienen la posibilidad de movilizarse en el Metropolitano y la Línea 1 del Metro, aún hay una considerable parte de la población que usa un bus. Así tenemos que usualmente se observa hasta 20 líneas de transporte que cubre la misma ruta.
Lo mismo pasa con la aparición de los colectivos informales que se apoderan de avenidas como la de Javier Prado o la de Abancay. Tampoco ayuda que hayan semáforos que funcionan con tiempos fijos y no están sincronizados. No reaccionan al flujo real de carros, lo cual dificulta sustancialmente el transito de los vehículos.
Finalmente, otro detalle es que hay obras de mantenimiento o construcción, lo cual genera el cierre de calles o carriles durante meses. Por ello, el colapso resulta inevitable para quien desee movilizarse por las pistas de Lima.
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