Un informe cuestiona el modelo de subvenciones al sector audiovisual tras una década con más estrenos, pero menos espectadores y menor recaudación en salas.
Por: Redacción COSAS
El cine español atraviesa un momento complejo. Mientras las ayudas públicas alcanzan los 250 millones de euros anuales entre subvenciones directas, incentivos fiscales y otras fórmulas de apoyo, la taquilla sigue perdiendo fuerza y el público se reduce. Así lo señala un informe del Instituto Juan de Mariana que propone revisar de fondo la relación entre la industria cinematográfica y el Estado.
Según el estudio, las subvenciones directas han pasado de 42,8 millones en 2014 a 152,9 millones en 2023. A eso se suman deducciones en el Impuesto de Sociedades, beneficios fiscales específicos y la obligación de las televisiones de invertir el 5% de su facturación en producción nacional. En conjunto, el respaldo público ronda los 250 millones anuales.

Fuente: Instituto Juan de Mariana a partir de datos del Ministerio de Cultura de España.
Más películas, menos público
En la última década, el número de películas producidas se ha duplicado. De 168 estrenos en 2016 se pasó a 364 en 2025. Sin embargo, el crecimiento en la oferta no ha venido acompañado de mayor interés en salas.
La recaudación cayó de 111,5 millones a 85,6 millones en el mismo periodo, lo que supone un descenso superior al 23%. El dato más llamativo: en 2025, el 87% de las películas no superó los 100.000 euros en taquilla, 106 títulos no alcanzaron ni los 1.000 euros y apenas 28 estrenos lograron rebasar los 100.000 espectadores.
El informe advierte sobre la existencia de “películas fantasma”, producciones que llegan a cartelera con un recorrido comercial muy limitado.

Con 2,9 millones de euros en taquilla, «Sirat» se posiciona como uno de los títulos con mejor rendimiento comercial de la temporada y presencia destacada rumbo a los Goya 2026.
Incentivos fiscales y régimen especial
El análisis también pone el foco en el tratamiento fiscal del sector audiovisual. El cine cuenta con deducciones reforzadas en el Impuesto sobre Sociedades, mecanismos para monetizar créditos fiscales, un tipo reducido de IVA tanto para determinados servicios del sector como para la venta de entradas y ventajas incluidas en el Estatuto del Artista.
Para los autores del informe, esta combinación de ayudas presupuestarias e incentivos tributarios sitúa al cine como uno de los sectores con mayor respaldo público dentro de la economía española. Consideran que esta situación ha generado dependencia y un debate creciente sobre la sostenibilidad del modelo.
Entre las propuestas planteadas figura una reducción progresiva de las ayudas directas, a razón de un 25% anual durante cuatro años, manteniendo los incentivos fiscales como herramienta de transición.

«Los domingos» alcanzó 3,9 millones de euros en venta de entradas, consolidándose como una de las producciones españolas más sólidas en recaudación reciente.
Salas en resistencia y el peso del entretenimiento
El contexto también afecta a los exhibidores. Las pantallas han pasado de 7.761 en 1968 a 3.566 en la actualidad, tras tocar mínimos por debajo de las 2.000 en los años noventa. El modelo de multicines y la apuesta por grandes producciones internacionales han permitido sostener el negocio en un escenario de menor asistencia.
En quince de los últimos 29 años, la película española más vista fue una comedia, lo que refleja la preferencia del público por propuestas de entretenimiento.
El informe también repasa casos concretos. Algunas producciones lograron recaudar más que las ayudas recibidas, como “Wolfgang”, que obtuvo 1,2 millones en subvenciones y alcanzó 3,9 millones en taquilla, o “El Cautivo”, que pasó de 1,2 millones en ayudas a 5,3 millones de recaudación. Otras, como “Verano en diciembre” o “La buena suerte”, no consiguieron recuperar la inversión pública a través de la venta de entradas.
De cara a los Premios Goya 2026, títulos como “Los domingos”, “La Cena” o “Sirat” figuran entre los que presentan cifras de taquilla más sólidas dentro del panorama reciente.
El debate está sobre la mesa: más producción, más apoyo público y menos público en salas. El reto ahora es definir qué modelo puede garantizar viabilidad económica y conexión real con los espectadores.
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