Huancavelica celebró el Vía Crucis más alto del mundo a más de 4,000 m s. n. m., en el Cerro Oropesa, con una impactante escenificación que recrea la pasión, muerte y resurrección de Jesús en plena cordillera andina durante Semana Santa.
Por Micaela Simón | Fotos: Javier Ninanya
A más de 4,000 metros sobre el nivel del mar, el Cerro Oropesa se convierte cada Semana Santa en el escenario de una de las representaciones religiosas más impactantes del país. En Huancavelica, esta tradición reúne a cientos de fieles y visitantes que participan de una experiencia cargada de fe, dramatismo y tradición andina.

El Vía Crucis en Huancavelica se realiza a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar.
La escenificación principal se realiza durante la madrugada del Viernes Santo, cuando decenas de actores recrean el camino de Jesús hacia la crucifixión en plena cordillera de los Andes.
Vestidos con túnicas tradicionales, los participantes representan cada estación del Vía Crucis, desde la condena por Poncio Pilatos hasta la crucifixión y posterior resurrección.

La escenificación tiene lugar en el imponente Cerro Oropesa, en plena cordillera andina.
Este recorrido, considerado el Vía Crucis más alto del mundo, se extiende por cerca de tres kilómetros, en los que los devotos atraviesan las 14 estaciones de la pasión en un ambiente marcado por el recogimiento, la oración y la reflexión.

El recorrido se extiende por aproximadamente tres kilómetros.
A lo largo del trayecto, una enorme cruz de madera es cargada como símbolo del sacrificio de Cristo, mientras la figura de la Virgen María —interpretada por una actriz— acompaña la escena entre lágrimas, en medio de un ambiente cargado de realismo y emoción.
Los soldados romanos, también representados por actores, intensifican la puesta en escena con castigos que forman parte de la tradición.

La Virgen María acompaña el recorrido, representada por una actriz en escena.
El recorrido culmina en el cerro conocido como el “Señor de Oropesa”, donde se representa el Gólgota. Allí, los actores escenifican la agonía y muerte de Jesús, en una representación que destaca por su intensidad y entrega, y que finalmente da paso a la resurrección de Cristo, uno de los momentos más conmovedores para los asistentes.
Las actividades inician días antes, desde el Lunes Santo hasta el Miércoles Santo, con procesiones nocturnas que preparan el ambiente para las celebraciones centrales.

Decenas de actores participan en la recreación del Viernes Santo.
El Jueves Santo, uno de los momentos más esperados es la representación de la “Última Cena”, a cargo del Grupo Karol Wajttila, integrado por más de cien jóvenes artistas que dan vida a esta escena clave de la tradición cristiana.
Esta celebración forma parte de la Semana Santa de Huancavelica, reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación, lo que subraya su relevancia como una manifestación que fusiona tradiciones andinas y católicas. Este reconocimiento refuerza su valor no solo religioso, sino también cultural y colectivo.

Los participantes visten túnicas tradicionales para dar mayor realismo a la escena.
Así, año tras año, esta festividad reafirma a Huancavelica como un destino imprescindible para vivir la Semana Santa en Perú, donde la fe, la identidad y la puesta en escena se encuentran en uno de los escenarios más imponentes del país.

Una enorme cruz de madera es cargada como símbolo del sacrificio de Jesús.

Durante el trayecto se representan las 14 estaciones de la pasión de Cristo.

El punto final es el cerro “Señor de Oropesa”, donde se escenifica el Gólgota.

La Semana Santa de Huancavelica es Patrimonio Cultural de la Nación en Perú.
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