El Santo Padre visitó una parroquia vinculada a la orden agustiniana en el barrio del Raval, donde compartió un mensaje de solidaridad, servicio y amor hacia las personas más vulnerables

Por: María Sarca

El papa León XIV protagonizó una emotiva jornada pastoral en Barcelona, España, al bendecir una imagen del Señor de los Milagros durante una ceremonia celebrada en una parroquia ligada a la orden de los agustinos. La actividad reunió a fieles en el corazón del Raval y a numerosos peruanos residentes, quienes recibieron con entusiasmo el gesto del pontífice hacia una de las devociones religiosas más representativas del Perú.

La imagen del Señor de los Milagros representa una de las expresiones de fe más multitudinarias del Perú y acompaña a miles de migrantes peruanos alrededor del mundo como símbolo de identidad, tradición y unión espiritual.

La actividad se realizó en el barrio del Raval, una de las zonas más tradicionales y diversas de la ciudad catalana. El recinto religioso, conocido popularmente como la “Catedral de los Pobres”, recibió a decenas de fieles que siguieron atentamente el mensaje del pontífice, marcado por referencias al amor, la ayuda mutua y la cercanía con quienes viven situaciones vulnerables.

En uno de los pasajes más comentados de la jornada, León XIV recordó su experiencia en Lima y el impacto que le produjo la devoción hacia el Cristo Moreno. «He tenido la oportunidad de estar en Lima y conocer la Basílica. Es impresionante la devoción del pueblo peruano por el Señor de los Milagros», comentó.

Las palabras del Papa conectaron rápidamente con los presentes. Muchos de ellos levantaron celulares y pañuelos morados mientras la imagen era acercada hacia el altar para recibir la bendición apostólica. El ambiente dentro del templo estuvo acompañado por aplausos prolongados y expresiones de entusiasmo.

 

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Durante la transmisión del encuentro, el sacerdote Enrique Martínez explicó que el mensaje del pontífice reflejaba uno de los principios centrales de la espiritualidad agustiniana. «El corazón es un poco la clave también de este pontificado, es el amor», señaló.

La ceremonia concluyó con un intercambio de obsequios entre representantes de la parroquia y el Santo Padre. Entre abrazos, fotografías y muestras de afecto, la visita dejó una escena especialmente significativa para los peruanos radicados en Barcelona, quienes encontraron en ese momento una conexión directa con una de las tradiciones religiosas más multitudinarias del Perú.

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