La nueva edición reúne a 111 artistas y apuesta por una mirada actual, diversa y en pleno desarrollo
Por: Redacción COSAS
La Bienal de Venecia abrió sus puertas para invitados antes de su inauguración oficial al público este 9 de mayo, dando inicio a una edición que vuelve a poner el foco en la producción contemporánea. Bajo el título «In Minor Keys», la muestra reúne a 111 artistas de distintas partes del mundo en una propuesta que privilegia el presente y las voces activas de la escena internacional.
Más allá del contexto previo, la edición 2026 destaca por su mirada renovada, dejando de lado el énfasis en revisiones históricas y se centra en artistas en pleno desarrollo profesional, muchos de ellos con creciente visibilidad global.

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Una escena contemporánea en primer plano
La exposición presenta una clara apuesta por el arte actual. Más del 90 % de los participantes están vivos, un dato que refuerza el interés por mostrar procesos en curso y obras conectadas con el presente. La mayoría pertenece a generaciones nacidas entre 1950 y 1980, lo que configura una selección sólida de trayectorias en madurez creativa.
Entre los nombres más reconocidos figuran Nick Cave, Carsten Höller, Alfredo Jaar y Kader Attia, junto a artistas que debutan en una plataforma global con propuestas consolidadas en sus regiones.

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A diferencia de ediciones recientes con una fuerte carga retrospectiva, esta Bienal reduce significativamente el número de participantes y prioriza una curaduría más acotada y enfocada. La selección busca dar espacio a obras que dialogan con el presente desde distintas geografías, con lenguajes que van desde la instalación y la escultura hasta el performance y las prácticas interdisciplinarias. El resultado es una muestra más ágil, donde cada propuesta tiene mayor visibilidad y peso dentro del recorrido.
Diversidad geográfica y nuevas voces
Uno de los ejes de esta edición es la amplitud geográfica. La selección mantiene un equilibrio cercano entre artistas de regiones occidentales y no occidentales, con una presencia destacada de África y América Latina.

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En el caso latinoamericano, participan figuras como Carolina Caycedo, Daniel Lind-Ramos, Guadalupe Maravilla y la peruana Celia Vásquez Yui, entre otros. Sus obras dialogan con contextos locales y aportan nuevas perspectivas dentro del circuito internacional.
El criterio de selección, habían asegurado desde el equipo curatorial, no prioriza ni a jóvenes emergentes ni a grandes figuras históricas, sino que propone una visión del presente en pluralidad de voces y geografías periféricas en creciente proyección internacional. La única excepción relevante en términos históricos es Marcel Duchamp, fallecido en 1968, quien constituye el único artista nacido en el siglo XIX incluido en la muestra.

El chileno Alfredo Jaar destaca como una de las trayectorias latinoamericanas más consolidadas de esta edición
La muestra también refleja diversidad en términos de género y formatos de trabajo, incluyendo colectivos y organizaciones lideradas por artistas, lo que amplía el alcance de la exposición más allá de lo individual.
Con esta edición, la Bienal reafirma su rol como vitrina global del arte contemporáneo, poniendo en primer plano a creadores que están definiendo el rumbo actual de la escena artística.
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