Jorge Nieto confirmó lo que todos saben, pero no quieren mirar: que Fuerza Popular ya no tiene mayoría en el Congreso

Por: Isabel Miró Quesada*

Un discurso muy popular entre quienes defienden a Roberto Sánchez es que el voto a favor suyo sería una especie de contrapeso. Esta decisión partiría de la premisa de que Keiko Fujimori ya tiene demasiado poder. La presidencia de Sánchez sería, entonces, una pequeña oposición a la apabullante concentración de fuerzas que sostiene a Keiko Fujimori. Esto es mentira, por supuesto.

Como lo acaba de explicar Jorge Nieto en una reciente entrevista, la gran novedad de la primera vuelta es que Keiko Fujimori ha perdido la mayoría en el Congreso. Y los números lo confirman, incluso si lograra conseguir los votos de Renovación Popular. Un condicional muy supuesto, considerando el volátil carácter del líder celeste, Rafael López Aliaga. Pero, aún con el voto del porkysmo, no le alcanzaría para hacer leyes importantes, reformas constitucionales y menos aún vacar a un presidente.

Quienes defienden el voto nulo, blanco y viciado también han caído en esta falacia, llevados por las narices por quienes defienden de forma velada al candidato Sánchez. Falacia, porque si Keiko Fujimori concentrara realmente todo el poder, jamás habría ido a prisión. Y no fue una vez, sino tres. Y tampoco habría perdido tres elecciones seguidas, por cierto.

Quienes buscan justificar su voto pro Sánchez pasan por alto que es la izquierda la que tiene más posibilidades de armar una mayoría contundente en el Congreso bicameral, considerando las alianzas de Juntos por el Perú con Ahora Nación, Obras y algunos futuros compañeros de ruta. Y a eso se le suma la calle, que es de izquierda, gracias a ronderos, el magisterio y los etnocaceristas.