Formado en el International Center of Photography de Nueva York, es actualmente el fotógrafo peruano mejor posicionado dentro de la industria de la moda. De sus primeros trabajos junto a Mario Testino a colaboraciones con Hermès, Loewe, Chanel y Ralph Lauren, conversamos con él desde Italia.

Por: Luis Mauricio Málaga Fuenzalida 

En el sur de Italia, lejos del ritmo acelerado de Nueva York, Hans Neumann pasa sus días resolviendo detalles de una casa en construcción. No es un retiro ni una pausa. Es, más bien, otra extensión de su manera de trabajar: estar presente, involucrarse, empujar los procesos hasta que tomen forma. “Si no estás acá, no avanzan”, dice, casi como si hablara también de su propia carrera.

La escena es coherente con su trayectoria. Nacido en Lima en 1981, Neumann creció en un entorno donde el arte no aparecía como una vía evidente de sustento. “Estudié Derecho y Ciencias Políticas en el Perú, pero dos años antes de terminar la carrera me di cuenta de que no era lo mío. En realidad, al inicio quería ser escritor, pero nunca logré dedicarme a eso. Luego descubrí la fotografía y entendí que podía contar historias a través de imágenes”.

“[Las marcas] te llaman por lo que tú haces, por tu mirada. Hay una intención clara de lograr una fotografía que dialogue con tu trabajo personal”. (Créditos Hans Neumann)

Esa intuición terminó por imponerse. A inicios de los años 2000 decidió empezar de cero y trasladarse a Nueva York para estudiar en el International Center of Photography, un cambio tanto geográfico como estructural. Dejó atrás una formación jurídica para entrar en un campo donde debía aprender desde la base, trabajando y asistiendo a otros fotógrafos.

“Empecé haciendo fotografía de retrato; no tenía la intención de dedicarme a la moda. Eso vino después, ya cuando me mudé a Nueva York. No fue algo planificado, sino que se dio de manera bastante orgánica, a partir de los contactos y del entorno en el que comencé a moverme”.

Fotografió la campaña viral de Loewe de 2025, protagonizada por un gigantesco globo aerostático con forma de tomate. (Créditos: Hans Neumann)

En esa etapa formativa trabajó con nombres como Cedric Buchet y David Eustace, y se sumergió en la lógica de producción de campañas, editoriales y sesiones de alto nivel. Fue un aprendizaje técnico, pero también una forma de entender la industria desde dentro. 

Más adelante, en 2008, se trasladó a Londres, donde colaboró durante dos años con Mario Testino. Esa experiencia marcó un punto de inflexión: lo insertó en el circuito global de la fotografía de moda y le permitió consolidar una red profesional que definiría su trayectoria posterior. “La moda terminó siendo una buena forma de expresión, una manera de poner imágenes en el mundo”, señala.

Cortometraje artístico que explora el cuerpo humano, de Hans Neumann con Albane Gayet. (Créditos: Hans Neumann)

Desde entonces, su carrera se ha desarrollado entre Nueva York y Europa, combinando encargos comerciales con proyectos personales. Ha trabajado para marcas como Hermès, Chanel, Ralph Lauren, Calvin Klein, Loewe o Lacoste, además de retailers globales como Zara o Uniqlo, y ha colaborado con agencias internacionales en campañas de gran escala. Sin embargo, su práctica no se reduce a la ejecución técnica de encargos. 

“Es gratificante colaborar con marcas establecidas, sobre todo cuando son referentes a nivel global. Hay una satisfacción particular en trabajar con equipos que tienen una identidad clara, porque en esos casos es posible alinear esa identidad con tu propia estética y punto de vista. Cuando eso ocurre, la colaboración realmente funciona”.

“Es gratificante colaborar con marcas cuando son referentes a nivel global”. (Créditos: Hans Neumann)

IMAGEN, INDUSTRIA Y AUTORÍA

La trayectoria de Neumann resulta representativa. Ha trabajado con algunas de las casas más influyentes del sistema global, de Hermès a Chanel, de Loewe a Calvin Klein, y, al mismo tiempo, ha mantenido una línea de trabajo personal coherente, centrada en identidad, comunidad y territorio. Esa dualidad no es una contradicción, sino una condición del campo contemporáneo.

Su portafolio incluye tanto campañas de lujo como proyectos para retail global, además de colaboraciones con agencias creativas. Más que una especialización cerrada, lo que se observa es una capacidad de adaptación que lejos de diluir su lenguaje, lo desplaza según el contexto.

Hans Neumann dirigió para Hermès el proyecto visual “A Lighthearted Day”.

“Te llaman por lo que tú haces, por tu mirada. Hay una intención clara de lograr una fotografía que dialogue con tu trabajo personal, que es justamente por lo que te buscaron”, explica Neumann. “Al inicio me llamaban más para ejecutar o recrear una idea. Pero en los últimos diez o quince años, diría que el patrón ha cambiado. Hoy, la lógica es que te buscan para que hagas tu foto, no la de otro”.

Esa misma lógica se extiende a sus proyectos más recientes. Entre ellos, campañas para Lacoste, incluida una vinculada a Novak Djokovic, para Tod’s, e incluso el lanzamiento de un nuevo perfume de Selena Gomez. Sin embargo, incluso en ese nivel de visibilidad, su foco sigue puesto en procesos de más largo aliento, como los libros en los que actualmente trabaja.

Retrato para Meryll Rogge. (Créditos: Hans Neumann)

Uno de sus proyectos más representativos es Nuevo New York (2016), un libro que reúne retratos e historias de latinos en la ciudad y que precede a uno que manifiesta su vínculo con nuestro país. 

“Acabo de terminar un libro de fotografía que espero publicar hacia finales de este año. Es un trabajo muy ligado al Perú, se basa en mi experiencia creciendo allá y está construido a partir de recreaciones de momentos específicos de mi vida antes de mudarme a Nueva York”.

“Acabo de terminar un libro de fotografía que espero publicar hacia finales de este año. Es un trabajo muy ligado al Perú”.

Neumann nos comparte que, durante años, el Perú estuvo más en su cabeza que en su trabajo. “Quería volver y hacer proyectos allá. La pandemia interrumpió eso, porque no pude viajar, pero retomé el vínculo y comencé a regresar con más frecuencia y a colaborar con gente en Lima”.

En paralelo, ha ampliado su campo de acción hacia la dirección. Nos cuenta que desde hace casi una década trabaja en cortometrajes y comerciales, una expansión que responde a la misma lógica que ha guiado su carrera, la de explorar nuevas formas de narrar. “Nunca siento que uno llegue a un punto de satisfacción total”, afirma. “Siempre estoy buscando maneras de mejorar”.

“Me interesa que alguien vea una foto y pueda identificarse con algo, que le evoque un recuerdo”. (Créditos: Hans Neumann)

Esa idea de búsqueda permanente define su momento actual. Después de más de veinte años en Nueva York, Neumann se encuentra en una etapa donde puede seleccionar proyectos, proponer ideas y trabajar con equipos afines a su perspectiva.

Aun así, insiste en que lo más valioso sigue siendo el trabajo personal. “Lo más importante es desarrollar un concepto propio y llevarlo a algo concreto, como un libro o una exposición”. En ese terreno, su interés está menos en producir imágenes cerradas que en generar resonancias.

Hans Neumann construye una mirada donde lo personal y lo visual se entrelazan. (Créditos: Hans Neumann)

“Me interesa que alguien vea una foto y pueda identificarse con algo, que le evoque un recuerdo”, dice. “No una lectura única, sino distintas interpretaciones”. Esa apertura es, en última instancia, lo que conecta su trabajo con una dimensión más amplia, la de la experiencia compartida.

“La moda terminó siendo una buena forma de expresión, una manera de poner imágenes en el mundo”.

Le pedimos un consejo para alguien que duda entre una carrera segura y una vocación artística, su respuesta evita cualquier romanticismo. Habla de compromiso, de empezar desde abajo, de sostener el esfuerzo. Recuerda que, al llegar a Nueva York, trabajó en bares y restaurantes mientras construía su camino como fotógrafo.

Dirigió la sesión fotográfica “The Bank” para Apartamento Magazine en 2022. (Créditos: Hans Neumann)

“Si realmente tienes pasión por algo, tienes que intentarlo y darlo todo”, dice. “Cuando logras convertirlo en tu trabajo, deja de sentirse como una obligación”.

No es una consigna, es síntesis. Resume una trayectoria marcada menos por momentos de ruptura que por una continuidad sostenida. Una práctica que, como la casa que hoy supervisa en Italia, se construye paso a paso, con paciencia y con una idea clara de lo que se quiere levantar.

“Al inicio me llamaban para recrear una idea. Hoy me buscan para que haga la foto, no la de otro”. (Créditos: Hans Neumann)

Suscríbase aquí a la edición impresa y sea parte de Club COSAS.