En esta edición de “Arte”, te presentamos la primera exposición fotográfica de Carla Castro, la obra del artista uruguayo Pedro Tyler, una retrospectiva dedicada a la artista plástica Natalia Iguiñiz, y más. 

1. Vínculos históricos

Las conexiones, aquí, no son arbitrarias. “Aproximaciones geométricas” reúne la obra de trece artistas chilenos y peruanos –Carlos Edwards, Josefina Cruzat, Mariella Agois y Jorge Cabieses, entre ellos– especializados en esta tendencia artística. Los vínculos, sin embargo, no terminan allí: sus obras se alimentan, a veces de manera evidente y otras más sutiles, de manifestaciones artísticas prehispánicas. La selección incluye piezas con influencias de textiles precolombinos, juegos de perspectiva y bidimensionalidad. Se exhibe en la galería Enlace Arte Contemporáneo, hasta el 14 de abril.

2. Las voces acalladas

Es una de las expresiones de arte popular más simbólicas de los años de violencia. Las arpilleras han funcionado como medio de expresión para las mujeres chilenas durante los tiempos de la dictadura militar y, en nuestro país, como un testimonio del horror y el desplazamiento de la etapa 1980-2000. “Recreando memorias” reúne veinticinco piezas de la Asociación Mamá Quilla de Huaycán, la Red de la Infancia y la Familia y el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile. Se presenta en el LUM, hasta el 3 de junio.

3. Ese instante

Las fotografías de Carla Castro están construidas a partir de lo efímero: ese momento preciso en que el resplandor del sol consigue abstraer a un grupo de niños en un rincón de la sierra, un abrazo espontáneo por las calles del centro de Lima o a aquel hombre, a la orilla del mar, con el cuerpo entregado a los pensamientos. “Permanencias”, su primera exposición individual, reúne veintinueve instantáneas que conjugan lo predecible y el azar. Se exhibe hasta el 31 de marzo, en Tostaduría Bisetti.

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4. La medida de todas las cosas

La belleza de lo singular y de aquello que nunca se termina de atrapar. Ese es el encanto de la obra de Pedro Tyler. Si hasta ahora el artista uruguayo había sorprendido por sus referencias a la teoría cuántica y a la química orgánica, esta vez presenta un proyecto que contrapone aquello que podemos medir frente a lo inasible. Desde el tiempo y el espacio hasta el dolor, por ejemplo, de una muerte cercana. “Fragmentaria II” se presenta hasta el 12 de abril, en Galería del Paseo.

Lo personal es político

Retrospectiva dedicada a Natalia Iguiñiz

Su obra está delineada por temas ásperos: desde la invisibilidad del trabajo doméstico, la maternidad no idealizada y la demanda de derechos para las mujeres hasta las luchas por el acceso a la educación y la salud sexual sin intereses religiosos o políticos de por medio. Pero el suyo nunca ha sido un acercamiento oportunista. En los últimos veinticinco años, Natalia Iguiñiz se ha movido sin reparos entre su producción artística, el activismo político y la militancia feminista. Y allí radica, justamente, la profundidad de su trabajo.

“Enlaza lo individual y lo colectivo, enfatizando cómo las luchas que surgen de experiencias personales hacen eco de demandas de colectividades más amplias. Lo personal ha sido y sigue siendo político”, señala el curador Miguel A. López. “Energías sociales/Fuerzas vitales. Natalia Iguiñiz: arte, activismo y feminismo (1994-2018)” ofrece, así, un repaso por su obra y su compromiso social a través de algunas de sus pinturas, fotografías, instalaciones, collages, afiches y videos más destacados. Se puede visitar hasta el 8 de abril, en la galería Germán Krüger Espantoso, del Icpna de Miraflores.