En esta edición de “Altoparlante”, repasamos la trayectoria de Miki González, quien ofrecerá un concierto en el Gran Teatro Nacional; hablamos sobre el show que la emblemática banda australiana Cut Copy ofrecerá en Lima; y reseñamos la nueva producción discográfica de Okkervil River y la reedición del primer disco de Liz Phair.

1. Akundún para siempre

Aunque los tres discos que lanzó en los ochenta son intocables –“Puedes ser tú”, “Tantas veces” y “Nunca les creí”, que fueron reeditados por el sello A Tutiplén hace tres años en una box set imprescindible–, nadie estuvo preparado para el éxito que obtuvo el gran Miki González con su cuarto álbum, “Akundún”, una producción repleta de hits radiales que no solo representó para el músico peruano nacido en España una merecida internacionalización –algunos quizás no lo recuerden, pero la canción que le da título al disco sonó, y mucho, en todas partes, desde Acapulco hasta Madrid–, sino que convirtió al recordado don Amador Ballumbrosio y sus talentosos descendientes en figuras muy populares de la música y la cultura afroperuanas. Un cuarto de siglo después, “Akundún” sigue sonando como una fuerza de la naturaleza: nunca antes el pop y los ritmos negros peruanos habían dado como resultado canciones tan universales y adictivas como estas. Y para probar que el disco no ha envejecido un ápice, González celebrará su aniversario número 25 con un concierto en el Gran Teatro Nacional que se realizará el 21 de junio y que promete ser irrepetible. Las entradas están disponibles en atrapalo.pe.

2. Regreso triunfal

Primero llegaron los patriarcas del synth pop –Erasure, que toca el 2 de mayo en el Parque de la Exposición– y más adelante lo hará una agrupación que sin duda escuchó mucho a aquel dúo inglés durante sus años formativos –Future Islands, que tocarán el 7 de este mes en el C.C. Barranco Arena–. Ahora, como para que los fanáticos locales del pop electrónico y bailable no pierdan el paso, se acaba de anunciar el regreso a Lima de los australianos de Cut Copy (se presentaron aquí por primera vez en 2014), que el 23 de agosto, en un local aún por confirmar, harán en nuestro país una parada de la gira promocional del álbum “Haiku For Zero”. Atentos a Facebook.com/VeltracMusic para conocer más detalles del concierto.

Lea también:  Altoparlante: lo nuevo de Iceage, Ale Hop, Janelle Moáne y más

3. Después de la lluvia

Más que una banda, Okkervil River siempre ha sido un proyecto personal que Will Sheff ha venido nutriendo y enriqueciendo con tozudez ejemplar desde 1998, y que ya cuenta con una discografía extensa (nueve producciones en estudio y unos cuantos EP y splits, con la banda Shearwater, la cantante Julie Doiron y el desquiciado ex líder de los 13th Floor Elevators, Roky Erickson) y, en sus mejores momentos, tan fascinante como ambiciosa, con discos, como “Black Sheep Boy” (2005) y “The Stage Names” (2007), que sin duda podrían ser incluidos en el nutrido catálogo de clásicos del rock independiente de este milenio. En el flamante “In the Rainbow Rain”, Sheff suena más disperso que en sus trabajos más celebrados pero, al mismo tiempo, se muestra lúdico y revitalizado. El músico de Austin pocas veces ha sido tan expansivo como en este nuevo álbum, que fue producido por el canadiense Shawn Everett, ganador de sendos premios Grammy por su trabajo en las consolas para The War On Drugs y Alabama Shakes, dos bandas que, por cierto, tienen muchas afinidades –en estilo y espíritu– con la de Will Sheff.

La muchacha mala de la historia 

La incomparable Liz Phair revisita sus primeros demos y el disco que la convirtió en un ícono indie del feminismo, “Exile on Guyville”, que cumple 25 años.

Podemos pensar en “Exile in Guyville”, el incendiario debut de Liz Phair editado por Matador en 1993, como una suerte de “Noches de adrenalina” del rock independiente anglosajón: un manifiesto de emancipación sexual, sentido del humor, inteligencia y feminismo que cayó como un golpe a la mandíbula a un sistema mucho más falocéntrico y machista de lo que entonces nadie se atrevía a admitir. La referencia al mítico poemario de Carmen Ollé no es gratuita. “Guyville” fue un álbum que fascinó e incomodó en proporciones equivalentes a la crítica de la época, casi exclusivamente masculina, y además abrió una puerta para que incontables mujeres de su generación se animaran a expresar su rabia, frustración y, por qué no, apetito sexual pertrechadas tan solo de una guitarra eléctrica y una furiosa honestidad.  

Quienes sentimos una genuina veneración por el debut de Phair tenemos motivos para celebrar: este 5 de mayo verá la luz una box set que promete ser esencial, “Girly Sound to Guyville”, que incluirá, en tres discos, además de una versión remasterizada del clásico original, los legendarios demos que la artista editó bajo el nombre de Girly Sound en 1991 y que durante lustros han hecho salivar a los coleccionistas, amén de un libro con ensayos escritos especialmente para la ocasión por la propia Phair y los críticos Jason Cohen y Ann Powers.