¿De qué largo tiene que ser una falda para que los policías acepten una denuncia? ¿Cuántas horas se debe haber pasado en un hotel para perder el derecho a decir que no? ¿Cuántos años se debe tener para no ser acusada de ponerse en vitrina? ¿Cuántas esterilizaciones forzadas deben ser registradas para que el caso no se archive? ¿Cuánto tiempo se tiene que haber sido bailarina para encontrar justicia? Luego de las sentencias de prisión suspendida a los agresores de Cindy Contreras y Lady Guillén, la indignación de la población peruana, sobre todo la de sus mujeres, se encontró con una iniciativa que ya ha tenido lugar en Argentina, Uruguay y Chile: Ni Una Menos es una voz contra el feminicidio; contra el machismo, la discriminación y la violencia de género, y también contra la desidia de la justicia. Esta iniciativa que se ha viralizado a través de las redes sociales ocupará las calles con una marcha nacional el 13 de agosto.

En 2015, a nivel nacional, el 70,8% de las mujeres sufrió algún tipo de violencia por parte del esposo o compañero. (Foto: cortesía de Paola Flores)

En 2015, a nivel nacional, el 70,8% de las mujeres sufrió algún tipo de violencia por parte del esposo o compañero. (Foto: cortesía de Paola Flores)

Y es que los casos de Contreras y Guillén no son aislados. Según la última Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), en 2015, a nivel nacional, el 70,8% de las mujeres sufrió algún tipo de violencia por parte del esposo o compañero. De estas, el mayor porcentaje de mujeres agredidas física y/o sexualmente por su actual o última pareja, se presentó en las mujeres entre los 20 y los 24 años de edad. Lady Guillén tenía 24 años cuando empezó su relación con su agresor.

RETRATO DE UNA LADY

Su oficina queda a pocos pasos del Palacio de Justicia. “Qué ironía, ¿no?”, dice Lizeth Rosario Socla Guillén, o Lady Guillén –como la conocen todos desde hace diez años–, sentándose en su escritorio del Estudio de Abogados Peralta-Garcés, donde hace sus prácticas preprofesionales de Derecho. El estudio atiende sin costo los casos de violencia familiar, y es Lady la encargada de hacer todos los documentos, orientar a las denunciantes, acompañarlas en sus trámites, y protestar cada vez que es necesario. Ese es su trabajo.

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Uno de los fenómenos más duros, motivados por esta movilización, es el de los testimonios personales que se han compartido.

Uno de los fenómenos más duros, motivados por esta movilización, es el de los testimonios personales que se han compartido.

Pero también tiene que reclamar por ella misma: el 18 de julio, la Primera Sala para Reos en Cárcel de la Corte Superior de Justicia de Lima absolvió a Rony García, su agresor y expareja, del delito de secuestro, y lo condenó a cuatro años de prisión suspendida por delitos contra la vida, el cuerpo y la salud. Prisión suspendida. Desde ese día, Lady no ha descansado ni un instante.

Esperó cuatro años y medio para escuchar una sentencia que responda a la gravedad del ataque que recibió. A cambio, recibió una sentencia de prisión suspendida, y solo veinticuatro horas para presentar su apelación. Si no conociera el sistema por dentro, hubiera fallado.

Su abuela era cantante. Su mamá, artista circense. Lady Guillén heredó el gusto por la música, y se sintió atraída por los escenarios desde muy niña. Se recuerda bailando en su casa de Huarmey, con una escoba como si fuera su micrófono. “¡Vaya a hacer las tareas!”, le gritaba su abuela, que la crió. Guillén llegó a Lima muy joven, para postular a la universidad y estudiar Administración Pública. No ingresó a la primera, y no le quedaba dinero para inscribirse en una academia. Aceptó algunos trabajos como anfitriona: su idea fue ahorrar. Así empezó en el mundo del espectáculo. Ahora recuerda aquellos años y no se arrepiente. Asegura que fue feliz.

Lady Guillén, ni una menos

“Yo vivía del anfitrionaje y del medio artístico. Pero después de lo que pasó, no podía reintegrarme a mi vida normal”, dice Lady Guillén. (Foto de Jorge Anaya)

“Yo vivía de bailar, del anfitrionaje y del medio artístico. Pero después de lo que pasó, no podía reintegrarme a mi vida normal y lo dejé todo”, explica ella. “Hasta el día de hoy tengo traumas. Pienso que, quizá, por haberme puesto una tanga o una ropa pequeña… Recuerdo los insultos, que me llamaba puta, y eso se ha quedado en mi alma”. Sus hermanos le propusieron que se mudara con ellos a Estados Unidos y empezara una nueva vida. Pero Lady entendió que no podía volver a los escenarios,  pero que tampoco podía marcharse. Tenía que quedarse en Lima y asumir un proceso largo y duro. “Yo necesitaba entender qué iba a pasar. Por eso decidí prepararme”, dice. Le falta solo un ciclo para graduarse de abogada en la Universidad Garcilaso de la Vega.

SEÑORA LEY

El mayor porcentaje de agredidas física y/o sexualmente por su actual o última pareja se encuentra entre los 20 y los 24 años. (Foto: cortesía de Paola Flores)

El mayor porcentaje de agredidas física y/o sexualmente por su actual o última pareja se encuentra entre los 20 y los 24 años. (Foto: cortesía de Paola Flores)

A la abogada María Murillo no le sorprende la sentencia que recibió el agresor de Lady Guillén. O el de Cindy Contreras. Pero le parecen, igualmente, “nefastas”. Su experiencia de veinticinco años en Derecho de Familia le ha enseñado sobre casos de violencia que quedan impunes, y sobre la impotencia que sienten agredidas y abogados. “Nadie quiere tomar responsabilidad ni decisiones”, asegura la fundadora del Estudio Murillo. “Se cometen abusos contra esposas, hijos y parientes, y las sanciones justas se dan en muy raras ocasiones, y solo a través de una labor jurídica muy intensa. Pero ¿qué puede hacer alguien sin recursos para ir a un estudio de abogados?”, se pregunta Murillo. “La inercia y la apatía en la administración de justicia son horribles. Es momento de tomar decisiones valientes”, dice con firmeza la abogada.

Para Murillo, la Ley N°30364 de violencia familiar, promulgada en noviembre pasado, “es una mejora pero no es óptima, porque ha derivado los casos a los jueces penales y no a los de familia”. Existen vacíos legales. En tanto la violencia psicológica no está tipificada como delito, no puede encontrar una sanción apropiada en una corte penal; por otro lado, todo el proceso se alarga demasiado. La abogada considera que hay medidas drásticas que pueden tomarse desde las Salas Familiares: que el agresor sea ordenado fuera del hogar, y que sus cuentas sean congeladas. Recomienda que todas las comisarías tengan un fiscal y un juez de familia disponibles, para que se derive a la denunciante al médico legista de inmediato. Acciones rápidas.

Por Rebeca Vaisman

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