Nunca hubo en el Perú una figura como Andrés Roca Rey, hoy en lo más alto del escalafón mundial. A sus veinte años, cosecha triunfos en todas las plazas donde se presenta, y la afición de Acho ya cuenta los días para volver a tenerlo en su arena.

Por Renato Velásquez

Sesenta y tres reses lidiadas. Cuarenta y seis orejas. Un rabo. Las cifras de la temporada europea 2017 de Andrés Roca Rey son avasalladoras. Igual que su ritmo de presentaciones, que muchas veces lo obliga a movilizarse en helicóptero para cumplir con todos sus compromisos. Solo en los últimos quince días ha toreado en Santander, Celendín, el Puerto de Santa María, Huelva, Gijón, San Sebastián, Málaga, Huamachuco…

El domingo previo a este cierre, Roca Rey salía a hombros por la puerta grande de la plaza de toros de Béziers (Francia), donde cortó tres orejas a un lote de García Jiménez. El peruano ya es considerado una figura del toreo mundial, aunque se lo toma todo con mucha serenidad. A sus veinte años, le queda mucho camino por recorrer para refinar su arte.

Andrés y su cuadrilla en Cáceres (España), a punto de abordar el helicóptero que los llevará a Moita (Portugal).

¿Qué te motivó a ser torero?

Desde muy chiquito me gustó este mundo, cuando veía a mi hermano Fernando entrenar, y lo acompañaba a los festejos en ciudades del interior del Perú. Tenía claro que yo quería ser torero y que no había nada más bonito ni que me apasionara tanto como esto.

¿Cómo se vive la afición taurina en el Perú?

En todo el país hay una tremenda afición por los festejos taurinos, y la gente los vive con mucha intensidad. Cada vez se generan más espectáculos por todo el Perú, y eso es muy positivo para todos. En la sierra es donde más festejos se dan.

Estás en lo más alto del escalafón, ¿qué sensaciones te causa esto?

Sin duda, es algo que todos los toreros soñamos y por lo que luchamos sin descanso desde que queremos serlo. Es un sueño que se ve cumplido, pero no me conformo solo con esto. Continuamente se buscan cosas nuevas y quieres seguir sacando lo que llevas dentro, siempre queriendo evolucionar en todos los sentidos.

¿Sientes que te encuentras en tu mejor momento?

Cuando estás toreando nunca te das cuenta si es tu mejor momento, porque vives constantemente un día a día, pero cuando va pasando el tiempo, vas recordando cosas que te han pasado y ves que no se trata de un momento en concreto, sino de toda tu vida sacrificándote y haciendo lo que más te apasiona. Siento que he tenido momentos tristes, momentos que me han enseñado y momentos felices en los que ves las recompensas. Y ahora mismo estoy muy feliz, porque veo que todos esos momentos están en mi día a día.

Andrés de niño en Acho, vestido de torero señorito, al lado de su padre, Fernando. Su familia está muy vinculada al mundo de los toros.

¿Qué le recomendarías a un niño que te admira y que aspira a ser torero?

Le explicaría que es una profesión a la que hay que dedicarle no muchas horas, sino tu vida entera mientras te dediques a ello. También le diría que si lo que le hace feliz es torear, nunca encontrará sensaciones tan bonitas e inexplicables en ninguna otra profesión. A mí torear me completa.

Sangre en la arena

Sin embargo, el toreo es una profesión que puede pagarse con la vida. Este año, el matador Iván Fandiño perdió la vida luego de ser embestido por un toro en Mont-de-Marsan (Francia). Ese mismo día, Andrés triunfaba tras cortar tres orejas a reses de Salvador Domecq en Granada.

Cinco días después, el 22 de junio, Andrés sufrió una cornada en la cara interna del muslo derecho, que lo obligó a alejarse de los ruedos por un par de semanas. El 11 de julio volvió a ser cogido por un toro en Pamplona. El parte médico indicaba una “herida por asta de toro limpia en la cara interna del muslo izquierdo, con dos trayectorias: una en profundidad, que diseca los músculos recto interno y adductor mayor, con contusión en el adductor mediano de unos 10 centímetros; y otra, de otros 10 centímetros, en dirección distal, que no afectan a venas ni músculos importantes”.

¿Cómo te sientes luego del último percance? ¿Ya estás completamente recuperado?

Sí, ya ultimando la preparación para reaparecer aún con la herida fresca en la plaza de toros de Santander (España). Cada percance que uno tiene te deja en cama por lo menos unos días, y en la cama lo que se hace es darle muchas vueltas a la cabeza. A veces, no es bueno pensar tanto, pero muchas veces llegas a una conclusión, y eso te hace madurar y ver las cosas desde otro punto de vista. Siento que la vida es un continuo aprendizaje.

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