La banda que formaron en 2014 Julien Ehrlich y Max Kakacek tocará en Lima el 16 de noviembre, en Bazar de Miraflores. Antes de su llegada, conversamos con Julien, batería y voz de Whitney, sobre sus influencias musicales y el éxito de su disco debut, “Light Upon The Lake”.

Por Vania Dale Alvarado

Vi a Whitney tocar en el Primavera Sound Festival de este año, junto a una horda de turistas angloparlantes que coreaban extasiados “No Woman”, la canción más popular de la agrupación, que abre su disco debut. Los fans imitaban el sonido de la trompeta en las partes instrumentales, mientras saltaban abrazados. Antes de eso, la banda de Chicago había invitado a “un gran amigo” a unírseles. Cuando Mac Demarco pisó el escenario, el público perdió la cabeza.

Así es un concierto de Whitney: emocionante, impredecible y, sobre todo, sonoramente impecable. Lo que hace Julien Ehrlich en el escenario es impresionante. No es usual ver a un baterista siendo el centro de todo y menos usual aún es no poder decidir si canta mejor de lo que toca o al revés. Es un acto de osadía, y Julien es consciente del impacto que realizar ambas actividades a la vez genera, de esa mezcla de miedo de que pierda el compás de repente y asombro de que no ocurra.  “Es medio raro… Puede ser chocante para algunas personas, y creo que no hay muchas que puedan hacerlo y hacerlo bien, pero yo me siento orgulloso”, dice, riendo. “Soy lo suficientemente bueno como para tocar guitarra, pero creo que es más divertido tener a un baterista cantante y también se siente más natural para mí”.

PAISAJES SONOROS

En junio del año pasado, “Light Upon the Lake” vio la luz e, inmediatamente, acaparó la atención de la prensa especializada. Medios como AllMusic, Consequence of Sound, The Guardian y Pitchfork alabaron unánimemente la ópera prima de los ex integrantes de Unknown Mortal Orchestra y Smith Westerns. Pitchfork incluso lo incluyó en su lista de “50 mejores discos del 2016”, y su jefe de redacción, Matthew Schnipper, escribió: “Light Upon the Lake opera en un universo de alegría infinitamente repetible, con un toque de melancolía para mantenerlo interesante. Las canciones pueden ser sobre amor romántico, pero son lo suficientemente abiertas como para ser lo que quieras que sean”.

Lo que definitivamente logran las canciones de Whitney es trasladarte a paisajes específicos, que son, usualmente, bucólicos. Sus temas conforman el soundtrack perfecto de un grupo de amigos frente al lago de algún parque nacional de Estados Unidos –rodeado de montañas–, con los rayos del sol explotando en sus caras, todos sonriendo; casi como en un catálogo de moda. O de chicos en sus veintipocos manejando sin rumbo por la carretera con los pelos al viento, como ocurre con “No Matter Where We Go”, otro de los éxitos del disco.

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Pero, ojo, por más cliché que resulten esas imágenes, no se trata de una felicidad acartonada como la que te venden los anuncios publicitarios. Hay un aura naive que rodea las canciones del disco que contribuye a que se sienta sincero y sencillo. Quizá sean los falsetes de Julien –que tenía muy claro cómo quería que sonara su voz y que, definitivamente, ha logrado que esta sea un elemento distintivo del sonido del álbum– sumados al hecho de que solo uno de los diez temas sobrepasa los tres minutos. Todos esos factores –y otros más– vuelven el disco fresco y fácil de escuchar. No hay que tener un oído entrenado para disfrutarlo, porque fluye como el agua de esos paisajes a los que te remite: “Light Upon the Lake” se siente como un himno de juventud.

Y Schnipper pone en palabras esa sensación de manera muy acertada. “I can take you out/I wanna drive all around with you with the windows down/And we can run all right”, dice el coro de “No Matter Where We Go”. Sobre él, el periodista dice que “es tan genéricamente anhelante que podría provocar que uno ponga los ojos en blanco, pero está entregado con tal sinceridad y convicción que es increíblemente conmovedor”. La clave, como bien dice él, está en esa honradez casi ingenua con la que –se nota– están hechos los temas y en –creo yo– la habilidad de los integrantes de la banda para componer canciones simples, inmediatas y buenas.

LAGO ILUMINADO

El título del álbum, por supuesto, tampoco es casual, y encierra ese concepto que abarca todo el disco y cuyas canciones, en mayor o menor medida, comparten.

La frescura del sonido de Whitney la describe perfectamente, una vez más, el editor de Pitchfork: “Whitney no reinventará nada, pero suena perfecto ahora mismo, y es difícil tener reparos con estar en el lugar correcto en el momento correcto”. Es cierto. Hay en él matices y elementos que remiten a otras bandas, pero eso no lo hace menos original: Hoy en día, no hay otra banda que suene como Whitney.

En pocas palabras, “Light Upon the Lake” es un disco bellísimo, honesto, absolutamente coherente y libre de pretensiones. Y Whitney, por su calidad de sonido y el momento de crecimiento en que se encuentra su carrera, es una banda imperdible de ver en vivo.

Leí en la entrevista que te hizo Elton John que te encanta tocar en vivo. ¿Dirías que estar de gira constantemente no te permite crear como querrías o es muy pronto para afirmar algo así?

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Sí, nos encanta tocar en vivo, es un sentimiento tan increíble… Hay pocas sensaciones que pueden vencer esa, y una de las que lo logra constantemente es la de escribir una canción o terminar completamente una de la que te sientes absolutamente orgulloso. Si estás de gira, quieres regresar y sentarte a escribir, sí, pero nosotros siempre nos organizamos para tener tiempo durante y después de los tours para hacerlo. 

Hablando sobre Elton John, ¿cómo se dio esa entrevista?

Creo que nuestro agente de prensa la consiguió. Él (Elton John) ya había hablado de nosotros en su podcast, porque es fan de la banda. Y bueno, el New York Times la publicó. La gente que la editó hizo tan buen trabajo… El momento no fue incómodo y, en realidad, fue una gran conversación, pero ellos tienen tal habilidad para elegir solo lo esencial y ponerlo en el artículo que logran hacerte sonar más inteligente.

No te preocupes, yo voy a intentar hacer lo mismo con esta entrevista.

(Ríe) Bueno, muchísimas gracias.

¿Cuánto ha cambiado tu vida desde el lanzamiento de “Light Upon the Lake”?

Uhmm… definitivamente ha cambiado. Es decir, creo que me siento más como un adulto ahora, porque puedo pagarme un departamento y cosas así, pero mi estilo de vida no ha cambiado y no me gustaría que cambie. Es como hace Mac Demarco. Él tiene dinero ahora, pero no ha cambiado quien es. No sentir presión por cambiar mi estilo de vida se siente bien.

Quiero que me hables de “No Woman”. ¿Por qué crees que es el más exitoso y el más reproducido de sus singles? Considerando que tienen otros en apariencia más pegajosos y animados…

No lo sé… Es decir, sí sabíamos que esa canción era especial. Fue una de las últimas que escribimos y creo que todos estábamos encandilados con lo que habíamos compuesto. Es cierto que es una de esas canciones que es raro que sea un single, porque no es que empiece con un montón de energía, así que creo que fue arriesgado lanzarla así, pero fue la decisión correcta.

¿Cómo van con el nuevo disco? ¿Va a sonar diferente al primero?

Tenemos un par de canciones listas. Definitivamente, es una continuación de lo que venimos haciendo, no hemos cambiado nuestro sonido drásticamente ni nada: Será grabado en tape (al igual que “Light Upon the Lake”) y tiene un sonido orgánico. Estamos emocionados.

Dijiste en una entrevista que crees que existe una “melodía verdadera” para cada canción. ¿A qué te refieres?

En mi opinión, hay una melodía verdadera de cada parte instrumental que te impulsa a seguir trabajando en ella. En el primer álbum, Max venía con una progresión de acordes con la que los dos estábamos súper emocionados y yo tenía el match de la melodía que potenciaba esa parte instrumental. He mejorado mucho en la guitarra, así que en este álbum me he vuelto incluso más colaborativo. Ahora, él y yo desarrollamos progresiones de acordes juntos y, luego, la melodía viene encima de eso.

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Sé que Jim Ford ha sido una de tus grandes influencias a la hora de componer “Light Upon the Lake”, pero me gustaría darte algunos nombres de artistas y que me dijeras si al pensar en el álbum puedes relacionarlo con ellos: The Allman Brothers Band, Neil Young, The Band e, incluso, Blind Melon.

De The Allman Brothers estoy seguro de que he escuchado sus canciones más populares, pero no me relaciono con ellos porque no conozco realmente su música. Neil Young, claro que sí. Creo que “No Woman” fue la primera canción que escribimos que supimos que suena como un tema de Neil Young… No es una referencia directa, pero dijimos algo así como “¡Oh, mira! Se escucha como algo que él podría haber compuesto en su época”. Y, luego, The Band, por supuesto. Cuando estamos en tour nos comparan mucho con ellos, y no solo por el hecho de que yo toco batería y canto a la vez y porque nuestro bajista (Josiah Marshall) se parece al de The Band. A veces sueño despierto y digo: “Por Dios, me encantaría que más de ellos estuvieran vivos”. Sería genial que pudiéramos haberlos conocido y hablado y tocado con ellos… Creo que disfrutarían nuestra música. Y en cuanto a Blind Melon, ¿ellos hicieron esa canción que dice: “All i can say is that my life is pretty plain…”? (Lo dice cantando).

Sí, exacto, esa y varias más…

¡Esa canción es genial! Me encantaría que nosotros la hubiéramos compuesto. En la música, hay ciertas canciones con las que sientes eso: celos instantáneos. Es tan inmediata y tan buena…

Es la misma sensación que producen las canciones de ustedes: son inmediatas y buenas. Incluso “No Woman”, que podría ser no tan inmediata como los otros singles, pero tiene un atractivo que hace que todo el que la escuche termine cantándola.

Creo que tanto para Blind Melon como para nosotros, “No Woman” o “Golden days” o cualquier otra están muy cerca a eso que te digo. Siento que son canciones verdaderas… Aunque no quiero alardear sobre eso, no somos ese tipo de gente. En la música, creo que no es la actitud correcta. No se trata de una competencia.