El economista y especialista en estrategias corporativas, Carlos Niezen, adelanta cinco tendencias económicas y políticas que marcarán el país luego de la cuarentena.

Por: Carlos Niezen*

Enfrentamos una pandemia que ya supera los 30 mil contagios y está por alcanzar las mil muertes en el país. Esta crisis nos ha forzado a quedarnos en casa, trabajar remotamente e ir con menos frecuencia a comprar productos de primera necesidad. Esto, aunque ha tenido un positivo impacto en la reducción de la criminalidad y el medio ambiente, también ha reducido el número de empleos (hoy cerca del 42% está sin empleo y no percibe ingreso), y ha sumido al país en una profunda recesión que algunos estiman superará el 10%. ¿Qué nos espera luego de la cuarentena? Consideremos algunas tendencias económicas. 

Carlos Niezen

 

El panorama y las expectativas

Muchos, con un sesgo optimista de por medio, esperan una normalización al 100% de la actividad económica. Es decir, una rutina parecida a lo que teníamos antes de marzo. Pero, las cifras provenientes de China nos indican que no será así. La actividad se ha normalizado solo en algunas industrias (ej., Minería y manufactura), pero sigue débil en otras industrias como hoteles, bienes raíces, deportes, entretenimiento, etc. E inclusive, la mejora reportada en las cifras económicas del primer trimestre ya muestra una desaceleración en abril.

Es decir, lo que veremos, hasta que aparezca una cura, es una serie de “picos” epidemiológicos seguidos de cuarentenas localizadas. Esto se mezclará con “choques” políticos y económicos (ej., desempleo, colapso de algunas monedas, crisis políticas, etc.). Esto pinta un panorama más sombrío que las expectativas de muchos.

¿Qué podemos esperar en los próximos meses y años?

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1. Una menor confianza en la higiene de las personas y la limpieza de los productos

La pandemia ha generado una desconfianza en la higiene del resto. En el caso del delivery, muchos esperan minimizar el contacto humano, lo cual abre una oportunidad para la automatización y procesos de “cero contacto”. En ese sentido, las empresas tendrán que reconfigurar sus cadenas de suministro para brindar un servicio rápido, con bajo o nulo contacto humano, y a un costo competitivo. Esto presenta oportunidades de negocio innovadoras e implicará la reconfiguración de cadenas de suministro; específicamente, la inversión en herramientas tecnológicas y la redefinición de almacenes e inventarios.

En el caso del transporte público, la desconfianza se ha elevado en todos los segmentos de la población. Estamos viendo un mayor número de personas trasladándose a pie o en bicicleta. El gobierno municipal ha anunciado la creación de más de 300 kms. de ciclovías en Lima. Esto puede presentar oportunidades para los fabricantes de bicicletas, así como para los productores de productos para la higiene.

 

2. Adiós globalización, hola localización

El cierre de fronteras ha reducido y restringirá el turismo y los viajes de negocios. Adiós turistas extranjeros en Machu Pichu, viajes de vacaciones con la familia a otros países y las grandes convenciones de negocios. Los presupuestos de marketing de las empresas del sector se tendrán que reorientar al mercado nacional para fomentar el turismo local.

Asimismo, el cierre de fronteras tendrá un impacto significativo sobre las cadenas de suministro globales de manufactura. Esto presentará oportunidades para que las empresas de los sectores extractivos (ej., minería, pesca y agricultura) se integren hacia adelante y fabriquen productos para el mercado nacional.

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3. Urbanización en retroceso

La concentración del PBI en Lima, aunado al boom de los últimos años, generó que el precio por metro cuadrado en Lima se multiplique por 2 en términos reales, en los últimos 13 años. Esto generó hacinamiento en muchas zonas de la ciudad.

Hoy, la falta de empleo y el alto costo de vida en la capital está empezando a impulsar una migración de retorno hacia las provincias. Es probable que este patrón continúe y que deteriore los precios de los bienes raíces residenciales y comerciales, en contraste con los espacios industriales.

El gobierno puede impulsar esta tendencia exitosamente fomentando la descentralización administrativa; y la generación de empleo en provincias, si invierte agresivamente en integrar logísticamente el país.

 

4. Mayor desigualdad en la concentración de la riqueza

Los bancos centrales han respondido a la recesión derivada de la cuarentena con una inyección muy fuerte de liquidez. Tan solo la “Fed” en EUA ha inyectado el doble de recursos en estos meses que los que inyectó en el 2008. Esto ha generado una fuerte liquidez en los mercados de capitales. Seguramente, veremos a los bancos centrales inyectar aún más liquidez. Esto se traducirá en un incremento en el precio de metales preciosos y activos financieros (ej., acciones, etc.). Aunque es probable que el desempleo genere una mayor cantidad de exitosos empresarios en el país, si pensamos que se generará una mayor desigualdad en los ingresos.

Esto puede ser una fuente de conflictos, protestas, violencia, e inclusive el resurgimiento de los grupos armados como Sendero. La proactividad del orden público, así como las política económica del gobierno (ej., reducir los costos de formalización, elevar transferencias a grupos vulnerables, reducción de la evasión, etc.) serán críticas.

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5. Mayor presencia de líderes populistas y autoritarios

La necesidad del ser humano por sobrevivir, sobre todo por tener certidumbre en épocas de crisis, y en donde el panorama es turbio, genera la necesidad por líderes fuertes. Esto se vio en EUA durante la “Gran Depresión” de los 30s con el auge de los superhéroes y el crecimiento en la afiliación hacia religiones autocráticas. Lo hemos visto recientemente en el país, con las encuestas de aprobación del presidente Vizcarra. Pero esto también puede ser el “caldo de cultivo” para propuestas populistas que brinden una solución fácil a la crisis económica. Lo vimos en Perú, y recientemente en Venezuela, Nicaragua, y Argentina. Los electores y el gobierno de turno pueden elegir el camino populista, fácil, pero sin futuro real; o el camino duro, pero con potencial de éxito.

El mundo está cambiando. Estamos empezando a enfrentar una nueva “normalidad” que nos acompañará por varios años.  Todos tienen la oportunidad de sacar ventaja de esta oportunidad o ignorarla en menoscabo de las siguientes generaciones. ¡Es momento de tomar decisiones difíciles!

*Carlos Niezen es economista de la Universidad Pacífico y MBA de Wharton. Ha trabajado para firmas como  A.T Kearney, Bain & Company, Accenture y Activas Partners, dónde ha desarrollado estrategias corporativas para empresas como: BCP. Coca Cola, OXXO, Heineken, GM, Ford, Unilever, Sberbank, British American Tobacco, MiBanco, CELIMA Trébol y Alicorp. Es el autor del libro “Mentalidad Estratégica”, bajo el sello de la editorial Planeta.