El empresario, que dejó AJE Group hace más de siete años, evalúa el avance de su programa iniciado a fines de febrero y proyecta nuevas acciones para posicionar la cocina ayacuchana y fortalecer el desarrollo regional

Por: María Jesús Sarca AntonioFoto: Fabiana Silva

El empresario Carlos Añaños presenta los avances de su programa de mentorías gratuitas dirigido a 150 emprendedores, iniciado a fines de febrero, y adelanta un nuevo encuentro gastronómico en Ayacucho en Perú, Mucho Gusto. El evento está planeado para junio y contará con la presencia del chef peruano Micha Tsumura, dueño del mejor restaurante del mundo, Maido.

A más de siete años de su salida de AJE Group, Carlos concentra su trabajo en iniciativas vinculadas al emprendimiento y al desarrollo de Ayacucho. Mientras tanto, continúa impulsando proyectos de la Marca Ayacucho y el Patronato Pikimachay, que articulan turismo, gastronomía y producción local en un contexto de inestabilidad. Además, el empresario ayacuchano reflexiona sobre el desarrollo regional, la informalidad y el escenario político.

«Este año estoy centrado en las mentorías, son 150 proyecto y el conversar con ellos me ha llenado de felicidad», menciona Carlos Añaños.

Mentorías y formación empresarial

A fines de febrero anunciaste el programa de mentorías gratuitas dirigidas a 150 empresarios. ¿Por qué decidiste impulsar esta iniciativa en este momento?

Hice un análisis del Perú. Tenemos cerca de 2.34 millones de empresas, siendo cerca del 96% microempresas, 3.8% pequeñas, 0.1% medianas y las grandes solo el 0.3%. Más del 86% del empleo lo generan las microempresas. Cuando empecé a conversar con emprendedores, me di cuenta de que hay mucha fuerza y ganas de salir adelante. Además, como dice Orlando Arellano, el Perú es uno de los países más emprendedores del planeta. Entonces dije: ya estoy dignamente jubilado, dejé hace varios años AJE, y quise hacer algo por mi país. Creo que reactivar estos motores productivos es importante para que las familias crezcan y se desarrollen, sobre todo porque son generadores de empleo. Es el camino para buscar tranquilidad y prosperidad.

En el contexto actual, ¿es importante este tipo de iniciativas?

Absolutamente. Yo parto de un concepto: el ciclo virtuoso de generación de valor. Si hay confianza, hay inversión; si hay inversión, hay empresas; si hay empresas, hay empleo; si hay empleo, hay ingresos; si hay ingresos, hay consumo. Cerca del 65% a 70% de la recaudación de impuestos en el Perú está basada en el consumo, en el IGV y el impuesto selectivo. Por eso es importante que este círculo sea cada vez más grande. Es lo único que nos llevará a la prosperidad. En los últimos diez años hemos tenido dificultades por las cuales muchas brechas sociales no se han cerrado.

¿En qué consiste exactamente el programa y cómo ha avanzado desde su lanzamiento?

Lanzamos una convocatoria que tuvo mucho éxito. Cerca de 2 millones de personas la vieron. Al inicio estaba preocupado porque pensé: voy a dar mentoría a 150 emprendedores, que es bastante, porque si dedicas entre 4 y 6 horas por persona, puedes invertir entre 800 y 1,000 horas al año de forma gratuita. Tenía dudas de si lograría convocarlos, pero fue más exitoso de lo esperado. Tuvimos cerca de 1,000 inscritos y siguen aumentando. Mi sueño es consolidar este proyecto. Me está ayudando la Unión Nacional de Directivos Empresariales Católicos, liderada por Jorge Arteta, en el proceso de selección. Revisar tantos perfiles es un trabajo exigente. Ellos están clasificando y yo acompañando para que estos emprendedores puedan ser exitosos.

¿Cuáles fueron los filtros para seleccionar a los participantes?

Los filtros los desarrolló la Unión Nacional de Directivos Empresariales Católicos (UNDEC). Se mide la pasión, el ánimo, el sector, el área geográfica. Queremos representatividad de todo el Perú, con participación de hombres y mujeres, y diversidad de rubros. Hay emprendedores de inteligencia artificial, productos saludables, textil, entre otros sectores.

¿Qué vacío identificaste frente a iniciativas similares del sector público?

Conversando con emprendedores, muchos me pedían consejo. Tenían dudas sobre cómo crecer o enfocar sus negocios. Empecé ayudando a algunos y al ver esa necesidad entendí que debía hacer algo más grande. Para mí, todo esto tiene que ver con buscar la felicidad.

Hace más de siete años diste un paso al costado en AJE. ¿Qué motivó esa decisión?

Me hice una pregunta: Carlos, ¿eres feliz? He sido feliz en mi vida de trabajo, pero necesitaba reencontrarme con ese Carlos que heredó de sus padres un concepto de incondicionalidad, de apoyo y de hacer un esfuerzo por los demás.

«Aprendí que cuando muera no me voy a llevar nada,
me voy a a ir como he nacido. Por lo menos quiero dejar una
sonrisa en este Perú Perú maravilloso».

Las mentorías cuentan con, por lo menos, tres personas por región y entre 75 y 80 en Lima. Así logra una base representativa de todo el país.

Marca Ayacucho y gastronomía regional

¿Cuáles han sido los principales logros?

Cuando fundamos el Patronato Pikimachay nos propusimos poner en valor Ayacucho. Trabajamos en varios pilares. Se logró reconocimiento en espacios como UNESCO y la red de ciudades creativas. Luego se lanzó la marca Ayacucho. En 2016 llegaban 56,000 turistas y había tres vuelos por semana. En 2025 se alcanzaron cerca de 700,000 visitantes y casi siete vuelos diarios.

¿Cuáles son los próximos proyectos?

Queremos seguir creciendo en turismo. Ayacucho tiene 20,000 años de historia. A veces me pregunto: ¿será que no vemos la magia de este país milenario?

¿Cómo avanza el impulso de la gastronomía en Ayacucho?

Es una puesta en valor de la cultura culinaria. Agradezco a Gastón Acurio y a Micha por su apoyo. Han dado motivación y oportunidades para visibilizar esta cocina. Hay platos ayacuchanos que aún no se conocen en Lima. Eso ha generado impulso. Se viene Ayacucho en “Perú, mucho gusto” en junio de 2026.

Estado, economía e inestabilidad

¿Cómo revertir la informalidad?

El Perú tiene muchas oportunidades. La generación de empleo digno es el mejor camino.

¿Qué rol debe cumplir el Estado?

Si el Estado entendiera que la mejor forma de salir de problemas como la desnutrición o el abandono es desarrollar los motores productivos, sería más fácil. Si hay empresa, hay Estado. Si no hay empresa, no hay Estado.

¿Cómo impacta la inestabilidad política?

El Perú pudo crecer a tasas de 6% o 7% en los últimos años, pero el crecimiento ha sido bajo. Muchos empresarios quieren invertir, pero no lo hacen por la inestabilidad. Eso tiene que cambiar.

¿Qué revela la situación de las carreteras en el Perú, después de la muerte del candidato Napoleón Becerra en la vía Liberadores?

Es una tristeza que el señor Napoleón haya fallecido en la carretera, pero no hablamos de los miles de personas que fallecen por mala atención médica, millones de niños que no nos educamos. Es todo el sistema el que está mal estructurado. He seguido de cerca el problema de la carretera de Ayacucho y es un arbitraje. Mientras el árbitro no decida quién tiene o no tiene la razón, el Estado no puede hacer nada ni el privado tampoco. Mientras tanto, la gente se muere.

Entonces, se tiene que hacer un programa de reingeniería total para cambiar cómo se contrata, cómo se licita, cómo se mantiene. Eso es lo que tienen que decir los políticos, no promesas. Tenemos que cambiar la forma en que funciona el Estado. En los últimos diez años, la brecha de infraestructura no se ha cerrado, ha ido a peor; en educación ha ido a peor; en salud ha ido a peor. Todo el mundo sabe que no hay medicina, no dan cita, las falencias están ahí. Tiene que entrar alguien a hacer una reingeniería, cambiar los procesos, por ejemplo, cómo se licita. Se pierden 24 mil millones al año por mala gestión. Eso no puede seguir. Esto no es más impuestos ni populismo, es gestión para que no se roben.

La muerte de Becerra pone en evidencia una rutina trágica de todos los días, pero no lo queremos ver. ¿Cuántas personas están esperando una cita médica? Hemos normalizado tanto dolor y no puede ser.

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