En la Edad Media se desató una fiebre por crear santuarios que inspirasen viajes piadosos y, al mismo tiempo, alentaran la economía y la cultura. En la actualidad, esta corriente ha despertado el interés de los viajeros por peregrinaciones menos concurridas que permitan un turismo activo.

El camino de Kumano, en Japón 

En el recorrido del camino de Kumano, en Japón, se visita el templo Seiganto-ji, que data del siglo IV, y la cascada Nachi.

El Camino de Kumano o Kumano Kodo es una red de senderos de peregrinación que se encuentra en la región meridional de Kansai, en la atractiva península de Kii. Los caminos conectan los tres grandes santuarios de Kumano Sanzan: el Hongu Taisha de Hongu, el Hayatama Taisha de Shingu y el Nachi Taisha de Nachi.

Los manuscritos japoneses más antiguos definen estas rutas milenarias como un destino sagrado del sintoísmo. Es decir, la religión autóctona del país que venera a los “kami” o espíritus de la naturaleza.

El Kumano Kodo es el camino de peregrinación más importante de Japón. Además, es considerado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Supone una experiencia espiritual y de purificación que pone a prueba a los peregrinos, tanto física como mentalmente, y una excelente manera de encontrarse con uno mismo y disfrutar de la naturaleza. 

Para llegar, se recomienda comprar el JR Ise Kumano Tourist Pass. Si deseas hacer cualquiera de las rutas completas, este pase regional es la mejor opción.

El camino de San Olav, en Noruega

La Catedral de Nidaros, cuya construcción se llevó a cabo entre 1070 y 1320 d.C., es el principal templo cristiano de Noruega, alcanzando una categoría de ícono cultural.

El Camino de Nidaros cuenta con un recorrido de 640 kilómetros desde Oslo hasta Nidaros, en Trondheim. Para ser más exactos, entre las ruinas de Mariakirken, en Middelalderparken, y la Catedral de Nidaros, donde fue enterrado el rey Olav, quien fue canonizado por defender al cristianismo como religión oficial. A causa de ello fue lugar de peregrinación para personas en busca de ayuda, consuelo y salud.

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La ruta atraviesa áreas montañosas, angostos valles y bosques frondosos, y permite descubrir las iglesias de madera y monumentos culturales más significativos de la historia de Noruega. Al final del recorrido se reconocerá tu esfuerzo con el sello de la credencial que certifica haber completado esta ruta.

El camino de San Ignacio de Loyola, en España 

El Santuario de Arantzazu, ubicado en Oñati y constriudo en la década de 1950, es parte del Camino de San Ignacio de Loyola.

El también llamado Camino Ignaciano recorre, en 27 etapas, los 650 kilómetros que recorrió San Ignacio de Loyola entre Azpeitia y Manresa. La ruta pasa por el País Vasco, La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña; y el proyecto, impulsado por la Compañía de Jesús, un pequeño grupo de laicos y jesuitas, ofrece una experiencia de peregrinación siguiendo el proceso espiritual de este santo.

El trayecto inicia en la casa natal de Ignacio en Loyola (una torre-palacio de Azpeitia, en el País Vasco) hasta lo que se conoce como la Cova de San Ignacio, en la ciudad de Manresa (cerca del Monasterio de Montserrat, en Cataluña). Después de su conversión espiritual en Loyola, el fundador de la orden de los jesuitas sintió el deseo de seguir a Jesucristo, como lo habían hecho ya muchos otros.

Así, abandonó la vida que hasta entonces había llevado como hijo de una familia de nobles. Si optas por emprender este camino, vivirás una experiencia no solamente viajera, sino también de desarrollo e introspección personal y espiritual.