Con música en vivo, una oferta gastronómica diversa y un flashmob inesperado, Wong Asia inauguró la temporada más esperada del año transformando su tienda en una experiencia que se recorrió entre sabores, música y encuentros.

Por: Renzo Espinosa Mangini

A las 7:00 p.m., con la noche ya instalada sobre el sur de Lima y el Boulevard de Asia entrando en su ritmo habitual de verano, Wong llevó la experiencia del supermercado a otro nivel. La velada marcó el inicio de la temporada con una propuesta pensada para todos los gustos y edades, para recorrerse sin apuro y disfrutar cada momento.

Desde el ingreso, la experiencia se sentía distinta. Dos anfitriones daban la bienvenida con flores rojas y un kit con sorpresas en su interior. Un gesto amable que marcaba el tono de la noche: aquí no solo se viene a comprar, sino también a disfrutar. El lema lo resumía todo: “Verano 26: hacemos tu verano perfecto”. El encuentro estuvo acompañado además por influencers como Anna Carina, Miranda Neyra, Mapi Polanco y Andrea Noriega, quienes recorrieron los espacios sumándose a la experiencia.

Un muro de recuerdos que captura sonrisas y celebra el inicio de la temporada Verano ’26.

Un muro de recuerdos que captura sonrisas y celebra el inicio de la temporada Verano ’26.

Música que acompaña, sabores que detienen

La voz de la joven cantante Rafaella Baronio fue la encargada de marcar el inicio de la velada. Ubicada cerca del ingreso, su canto se expandía por todo el local con una naturalidad que invitaba a detenerse. “I’ve Had the Time of My Life”, de Bill Medley y Jennifer Warnes, sonó como una declaración de intenciones. Más adelante, la artista interpretó canciones de distintos géneros como “I Feel Good” de James Brown, “Let’s Get Loud” de J.Lo y “Can’t Take My Eyes Off You” de Frankie Valli, entre otras. La música no era solo un fondo ambiental, sino que acompañaba el recorrido, se filtraba entre los pasillos y hacía que el tiempo se sintiera distinto.

Y si la música marcaba el ritmo, la comida se encargaba de detener a todos. Los módulos de degustación aparecían uno tras otro, como estaciones obligatorias. En una mesa, empanaditas de paiche en masa de hojaldre se repartían sin pausa. En otra, pequeños cortes de hamburguesa Angus y colita de cuadril se servían recién hechos. Más allá, agua de coco servida directamente del fruto refrescaba los paladares.

La voz que marcó el inicio de la noche. Rafaella Baronio acompañó el recorrido con un repertorio que cruzó géneros y épocas.

La voz que marcó el inicio de la noche. Rafaella Baronio acompañó el recorrido con un repertorio que cruzó géneros y épocas.

Sin embargo, hubo una mesa que se robó la atención desde el primer momento: la de charcutería. Quesos ibéricos, emmental y manchego convivían con jamones ahumados, salami milano y solomillo. Uvas, aguaymanto, fresas, frutos secos y pequeños croissants completaban una mesa larga y atractiva, pensada para compartir.

Las bebidas tenían su propio circuito: chilcanos de maracumango y clásicos, ron en las rocas, vinos españoles tintos y blancos, gin tonics, palomas y ruby sours. Para quienes buscaban algo más ligero, el módulo de bebidas saborizadas fue uno de los más concurridos: blood orange, lemonade y pomegranate & orange. Frescas, coloridas, perfectas para el clima y el momento.

El verano se abre paso entre risas, encuentros y miradas cómplices.

El verano se abre paso entre risas, encuentros y miradas cómplices.

Un supermercado que se vive distinto

Entre mesas y estaciones, los juegos sumaban un ritmo más relajado y divertido. Un rompecabezas invitaba a quedarse y a participar sin la presión de competir. Todo parecía pensado para prolongar y disfrutar la experiencia.

En la entrada, otro punto reunía risas y postales: el módulo de fotos. Frente a una tela verde, los asistentes posaban y, en segundos, recibían la imagen con un fondo playero o sobre un yate. Imágenes inmediatas del verano que recién comienza, listas para compartirse.

A medida que avanzaba la noche, el ambiente se volvía cada vez más distendido. En cada pasillo, la escena se repetía con variaciones: alguien caminando con un vaso de chilcano recién servido, otro con un conito de charcutería, grupos de amigos eligiendo qué mesa probar después, parejas comentando las fotos recién tomadas. El supermercado se recorría distinto, sin apuros, con buen ambiente y miradas curiosas.

El flashmob tomó el espacio y transformó el supermercado en una pista improvisada.

El flashmob tomó el espacio y transformó el supermercado en una pista improvisada.

El flashmob encendió la entrada y convirtió el supermercado en una celebración colectiva.

El flashmob encendió la entrada y convirtió el supermercado en una celebración colectiva.

El punto más alto de la noche llegó de forma inesperada. De pronto, un grupo de jóvenes liderados por Verónica Álvarez se apoderó de la zona de entrada para dar inicio a un flashmob lleno de energía y movimiento. “Felicità”, de Al Bano & Romina Power, dio el primer golpe de entusiasmo; luego, un remix de “Sarà perché ti amo”, de Ricchi e Poveri, terminó de encender al público. Palmas, sonrisas, videos grabándose al instante. Por unos minutos, el Wong de Asia se transformó en una pista improvisada donde nadie parecía fuera de lugar.

Cuando el evento empezó a despedirse, cerca de dos horas después, quedaba la sensación de que no había sido solo una activación ni una simple inauguración de temporada. Wong logró convertir un espacio cotidiano en un plan completo, de esos que no estaban en la agenda, pero terminan siendo lo mejor del día. Porque, al final, eso fue esta apertura de verano: una experiencia cercana, bien pensada y fácil de disfrutar. Y una señal clara de que la temporada ya empezó. Aquí, al menos, promete ser perfecta.

Un detalle que marca la bienvenida. Flores y pequeños gestos que anticipan el espíritu del verano en Wong Asia.

Un detalle que marca la bienvenida. Flores y pequeños gestos que anticipan el espíritu del verano en Wong Asia.

Sonrisas que anuncian temporada nueva. Los primeros asistentes posan con recuerdos de una noche pensada para disfrutar sin prisa.

Sonrisas que anuncian temporada nueva. Los asistentes posan con recuerdos de una noche pensada para disfrutar sin prisa.

Verano en estado puro. Agua de coco servida directamente del fruto, una pausa fresca en medio del recorrido.

Verano en estado puro. Agua de coco servida directamente del fruto, una pausa fresca en medio del recorrido.

Sabores que invitan a quedarse. Degustaciones que convierten el recorrido por el supermercado en una pausa deliciosa.

Sabores que invitan a quedarse. Degustaciones que convierten el recorrido por el supermercado en una pausa deliciosa.

El verano empieza así. Entre fotos, encuentros y ganas de quedarse un rato más.

El verano empieza así. Entre fotos, encuentros y ganas de quedarse un rato más.

Cuando el recorrido se convierte en antojo. Charcutería pensada para disfrutar y compartir.

Cuando el recorrido se convierte en antojo. Charcutería pensada para disfrutar y compartir.

Amigas, bolsas reutilizables y buen humor. El verano empieza mejor cuando se comparte.

Amigas, bolsas reutilizables y buen humor. El verano empieza mejor cuando se comparte.

Una mesa que detiene el paso. Charcutería, panes y colores que celebran el placer de compartir.

Una mesa que detiene el paso. Charcutería, panes y fiambres que celebran el placer de compartir.

Experiencias que también se viven en familia. Juegos, sorpresas y momentos compartidos para grandes y chicos.

Experiencias que también se viven en familia. Juegos, sorpresas y momentos compartidos para grandes y chicos.

 

 

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