La expresión “pobre niña rica”es mundialmente conocida, pero no muchos saben que la inspiración detrás de esta frase fue Bárbara Hutton, la heredera de la fortuna Woolworth y una de las socialités más glamorosas y ricas del siglo XX, dueña de una colección de joyas a la altura. Repasemos la historia de uno de sus más preciados tesoros, que hoy se ha perdido.

Por: Redacción Cosas

 

Bárbara Hutton

Bárbara Hutton, retratada por Cecil Beaton. Años después se vio forzada a vender las esmeraldas de la Tiara Vladimir para financiar uno de sus divorcios.

Bárbara Hutton, conocida por su exquisito gusto y su afición por los diamantes, a menudo se mostraba llevando joyas aptas para una princesa, y resulta que una de sus posesiones más preciadas había pertenecido, efectivamente, a una de las familias reales más importantes de la historia.

La Tiara Vladimir, una de las muchas joyas que usó para su famoso retrato de Cecil Beaton, en realidad estaba hecha con esmeraldas que habían pertenecido a una duquesa rusa, la duquesa Vladimir, de la dinastía Romanov. 

La socialité americana las compró a Cartier, pero su historia es fascinante, y está intrínsecamente ligada a las cambios de fortuna de la familia imperial de Rusia a principios del siglo XX.

bárbara hutton

María de Mecklemburgo-Schwerin, duquesa de Romanov, era conocida como la ‘Más grande de las Grandes Duquesas’.

La ‘Más grande de las Grandes Duquesas’.

María de Mecklemburgo-Schwerin se convirtió en duquesa de Romanov después de su matrimonio con el gran duque Vladimir Alexandrovich de Rusia, el tío del Zar Nicolás II, quien sería asesinado por los bolcheviques después de la Revolución rusa de 1917.

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Estableció su corte en el fantástico Palacio Vladimir, en San Petersburgo, donde era conocida por ser una excelente anfitriona y bajo el apelativo de la ‘Más grande de las Grandes Duquesas’. Entre los tesoros de su enorme fortuna ostentaba una extensa colección de joyas, que incluía piezas de la familia de su marido. Algunas de las más famosas eran una esmeralda de 100 quilates que fue, originalmente, propiedad de su tatara-tatara-tatara-abuela política, la emperatriz Catalina la Grande, así como el rubí de 5 quilates de Josephine de Beauharnais

Después de la abolición de la monarquía, la duquesa huyó primero a Siberia y luego a Francia a través de Venecia. Se convirtió así en la última figura de la realeza rusa en escapar del país en 1920. Previsoramente, sus joyas habían sido rescatadas de antemano de una bóveda secreta en el Palacio Vladimir, y trasladadas a París y nuevamente a su posesión.

bárbara hutton

La Reina Elizabeth II usa, hasta la fecha, la tiara hecho por Bolín que heredó de la Reina Mary de Inglaterra.

La saga de las piedras preciosas

Después de su muerte sus hijos decidieron vender la mayor parte de la colección, y Cartier compró las esmeraldas que luego serían adquiridas por Hutton. La reina Mary de Inglaterra compró una tiara de diamantes con gotas de perlas hecho por el joyero Bolín para la duquesa. Actualmente, la usa la reina Isabel II usa la tiara en ceremonias. Elizabeth Taylor adquirió también algunas de las esmeraldas de la duquesa Vladimir.

Reina Mary

La reina Mary adquirió la fabulosa tiara de diamantes hecha por Bolín para la Gran Duquesa en 1921.

Una vez en posesión de las históricas piedras, Hutton decidió usarlas para confeccionar una tiara de estilo indio, con un marco de oro amarillo. Sin embargo, años más tarde tuvo que venderlas para financiar uno de sus divorcios, y la joyería Van Cleef & Arpels las compró. Desde entonces, se han vendido por separado, por lo que ahora nadie sabe dónde podrían estar las esmeraldas de la duquesa Vladimir.

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