Francisco Costa nació en Guarani, Brasil, y su historia en la moda comenzó cuando su madre murió y él decidió viajar a Nueva York a los 21 años, sin saber una palabra de inglés. Aprendía el idioma de día en el Hunter College y por las noches tomaba clases en el Fashion Institute of Technology. Su primer trabajo fue hacer vestidos para la licencia japonesa de Oscar de la Renta, donde se quedó por cinco años; confiesa haber aprendido mucho del fallecido diseñador, tanto de la moda como de la vida.

¿Cómo ves a la mujer Calvin Klein? ¿Qué hace que tenga estilo? ¿Y cómo ves a la mujer peruana en particular?

La mujer Calvin Klein es independiente, segura de sí misma y con un sofisticado sentido del estilo. Y una mujer con estilo nunca tiene miedo de expresarse. Me encanta que las mujeres peruanas sean apasionadas, independientes y artísticas.

¿Qué es lo que te inspira constantemente? ¿Tus raíces brasileñas o piensas que tu estética es totalmente diferente a la de tu cultura natal?

Me inspira mi entorno: viajes, cine, libros, exhibiciones, objetos e incluso los colores. Cada vez que miro algo, siempre quiero saber qué hay dentro de él, quiero analizarlo, ver el revestimiento del mismo, los interiores. Mis raíces brasileñas han influido muchísimo en mi estética al diseñar. Recuerdo cuando crecía en Minas Gerais, un pequeño pueblo en la sierra de Brasil, y las personas se vestían y vivían de una manera muy simple. Valoraban la naturaleza, el aire, el espacio, el agua, y tenían una sensibilidad muy pura, lo que desempeñó un papel muy importante en la formación del enfoque tan minimalista y recortado que tengo hoy.

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¿Qué nos puedes contar sobre la experiencia de trabajar con una estilista tan importante como Camilla Nickerson? 

Camilla y yo trabajamos juntos, muy de cerca, durante todo el proceso creativo de una nueva colección. Siempre estamos trabajando para mejorar el proyecto. Es en realidad, una conversación, ambos colaboramos. Le doy crédito a su atrevimiento, al adelanto que siempre tiene su visión. Yo no puedo saber cómo se siente una mujer en la ropa, y solo tenerla ahí es fundamental para ello. Ella entiende lo que a una mujer le gustaría.

¿Crees que el secreto del éxito de Calvin Klein radica en el estilo minimalista por el cual es tan conocido?

Para mí, lo minimalista significa reducción. Cuando diseño, uso un proceso de eliminación para abstraer la esencia por la que me siento inspirado y poder llegar al verdadero espíritu de lo que sea que esté mirando en ese momento. El resultado es un equilibrio de balance, pureza, y continuidad. Ese sentido de continuidad que asociamos con la atemporalidad es aquello con lo que nuestro consumidor se conecta, cosas que están bien hechas, tienen estilo y que durarán.

¿Por qué crees que hay tanta nostalgia hoy con la imagen de la marca de los noventa, las campañas de Kate Moss y los sweatshirts con el logo?

El concepto de lo minimalista está resonando mucho especialmente ahora. Creo que la idea de la simplicidad y lo atemporal es atractiva para nuestro consumidor, mientras que la industria de la moda continúa creciendo y expandiendo. Mi objetivo con la última colección fue tomar el icónico slip dress de la marca y modernizarlo. La colección reúne la nostalgia y la modernidad de un espíritu reconstruido con siluetas femeninas.

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¿En qué crees que ha cambiado la marca desde que fuiste nombrado su director creativo?

Es mi trabajo respetar el legado de la casa pero al mismo tiempo hacerla evolucionar. Cada temporada me esfuerzo por introducir nuevos cortes, telas innovadoras y siluetas interesantes, para seguir a la vanguardia con la marca y mantener su relevancia. Mi estética ha evolucionado mucho con los años, y he aprendido a equilibrar la moderación y la edición con una atención muy aguda puesta en los detalles.

 

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