Estudió Filosofía, pero hace catorce años se incorporó a Espacio Valverde, el proyecto artístico de Asela, su esposa. Aprovechando su visita al Perú con motivo de la segunda edición de Art Lima, en exclusiva para COSAS, Jacobo Fitz-James Stuart, nieto (y ahijado) de la recordada duquesa de Alba, nos habló sobre el arte, la aventura de trabajar con su pareja y la paternidad.

Por José María López de Letona Fotos de Elena Grimaldi

Jacobo Fitz-James Stuart pasa la mayor parte de su tiempo en una vieja casona de la calle Valverde, en el barrio de Malasaña, en pleno centro de Madrid. Hijo del conde de Siruela y su primera esposa, María Eugenia Fernández de Castro, Jacobo estudió la carrera de Filosofía, y después trabajó como programador y diseñador. Hace ocho años decidió darle un giro a su vida y comenzó a trabajar en Espacio Valverde, proyecto artístico de su entonces novia, Asela Pérez Becerril.

Jacobo Fitz-James Stuart

Obra de Luis Asín: “Sin título”, San Sebastián, 2013.

Pese a pertenecer a la Casa de Alba, la familia con el mayor patrimonio artístico de España, Jacobo decidió emprender su camino por su cuenta y sin ayuda de ellos. La galería ocupa la portería de la casa donde vive, y donde también reside su familia política. “Vivir y trabajar aquí hace que todo sea un poco italiano, como un pueblo muy intenso”.

Ahora viene para la segunda edición de la feria Art Lima, donde Espacio Valverde compartirá booth con la galería 6mas1, amigos y socios en más de una aventura conjunta, “así que en nuestro stand habrá mucha variedad”. Piensa que la feria tiene un gran futuro por delante. Jacobo define Espacio Valverde como “el resultado de una extraña mezcla de carácter y circunstancias que, a falta de una palabra mejor, podría llamar destino”.

Jacobo Fitz-James Stuart

Jacobo heredó el gusto por el arte de su abuela, la duquesa de Alba.

Cuando era estudiante de ingeniería, Asela se reunía constantemente con gente inquieta y creativa. Organizaba exposiciones, obras de teatro y todo tipo de presentaciones en un precioso y decadente ático en el centro de Madrid. Lo que comenzó como un grupo de personas con ánimo de compartir se convirtió en un fenómeno cultural, al que asistían cientos de personas. Entonces, Asela aceptó su vocación y abrió Espacio Valverde. Un año después, Jacobo y Asela se conocieron. “Enseguida me conquistó”, recuerda Jacobo. “Yo acababa de terminar la carrera de Filosofía, y por aquel entonces me interesaba mucho más la palabra que la imagen. Asela me inició en esto hace ya ocho años, y ahora no concibo dedicarme a otra cosa“.

Jacobo Fitz-James Stuart

Una de las salas de la galería que funciona en la portería del edificio.

Al poco de conocernos comenzamos a trabajar juntos, con la intensidad (a veces complicada pero siempre enriquecedora) de querer compartirlo todo”. Espacio Valverde ya se perfila como una de las mejores galerías de arte emergente de España, gracias a que, según Jacobo, “Asela y yo somos un buen equipo”.

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¿A qué tipo de artistas representas y en qué criterios te basas para escogerlos?

Represento principalmente a artistas jóvenes de 25 a 35 años, aunque también realizamos proyectos especiales con artistas consagrados. La próxima exposición que tenemos, por ejemplo, aunque la componen principalmente artistas muy jóvenes, estará gobernada por un muerto, William Blake, y las planchas originales de su “Libro de Job”. Nos interesan los que tienen la capacidad de fabricar mundos a partir de los cuales sea posible sentir y pensar. No basta con tener buenas ideas, hay que tener talento y trabajar muy duro para crear obras de arte que hablen por sí mismas.

Jacobo Fitz-James Stuart

La obra de Elena Alonso también estará expuesta en Art Lima. Aquí, montada en Espacio Valverde.

¿Quiénes son los artistas que traerás a Art Lima?

Elena Alonso (dibujo), Jorge Diezma (pintura), Luis Asín (fotografía) y Robert Ferrer (escultura geométrica).

Háblame de ellos…

Elena Alonso ha llevado el arte del dibujo a una nueva dimensión, quizá por eso ha ganado en España los premios más importantes de arte emergente y es ya un referente clave en su generación. Jorge Diezma es un artista conceptual que pinta bodegones barrocos, un auténtico genio, difícil de definir en pocas palabras. Luis Asín es probablemente el mejor fotógrafo de arquitectura de Europa y ha colaborado recientemente con Hans Ulrich Obrist en su proyecto expuesto en la casa de la arquitecta ítalo-brasileña Lina Bo Bardi.

Y finalmente Robert Ferrer, que hace escultura geométrica a base de metacrilato, papel y aluminio. En este momento estamos realizando con él una instalación privada en el SoHo, en Manhattan, que va a dar mucho que hablar. Todos ellos son infantería de primera línea: inteligentes, trabajadores y singulares. A ver qué os parecen.

Jacobo Fitz-James Stuart

“Ritmos en expansión”, de Robert Ferrer, uno de los artistas cuyo trabajo trae Jacobo- a nuestra capital.

¿En qué otras ferias has participado?

Por ahora, apoyamos la feria de arte emergente Justmad, simultánea a ARCO, que mantiene una estupenda selección de artistas nuevos y galerías internacionales. La primera feria de arte en la que participamos fue en Basilea, donde fuimos invitados. A partir de ahí nos hemos embarcado en distintas ferias en París, Nueva York, Chile y ahora Perú. Nos ha ido muy bien siempre, esperamos que Lima nos acoja con la misma alegría.

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Por tu familia, tienes importantes vínculos con el arte…

La Casa de Alba tiene una de las mejores colecciones de arte del mundo (Fra Angelico, Tiziano, Rembrandt, Goya, Velázquez, etc…) y poder contemplarla con calma sin duda ayuda a tener una buena base. La editorial Siruela y ahora Atalanta (actual casa editora de mi padre) han alimentado mi imaginación y pensamiento desde niño. A mi familia le debo mucho y estoy orgulloso de pertenecer a ella.

Jacobo Fitz-James Stuart

Asela saluda a la duquesa de Alba ante la mirada de Jacobo, el día de su matrimonio en el Palacio de Liria.

Estudiaste Filosofía, ¿cómo llegaste al arte, y al arte contemporáneo en concreto?

Como decía mi amiga y galerista Barbara Curtis: “La filosofía es para los que les gusta buscar, pero el arte es para los que quieren encontrar”. El arte contemporáneo atraviesa un momento tremendamente confuso, análogo a los extraños tiempos que estamos viviendo. Pero si el pecado de nuestra época es el ruido, su medicina es la contemplación.

¿Qué otro tipo de arte te gusta?

La música es el arte supremo. Creo que si descifrásemos el misterio de la música conoceríamos el secreto del universo. La literatura y el ensayo también se disfrutan muchísimo, pero lo que no deja de darme sorpresas es la vida.

Tu hermana Brianda estuvo en Lima. ¿Te hizo algún comentario?

Sé que le encantó Lima, me ha dicho que le da mucha envidia que me vaya de viaje. Sobre todo me ha hablado muy bien de la gente que conoció en el Perú. En cuanto a nosotros, es la primera vez que vamos. Y vamos a tener mucho trabajo y poco tiempo para ver cosas, pero tenemos la ilusión y la curiosidad de la primera vez.

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Acabas de tener una niña, y trabajas con Asela. ¿Cómo se reparten las tareas (tanto en casa con tu hija, como en el trabajo)?

Tener hijos es una locura que solamente los padres conocemos. Desde que nació Aselita, mi mujer se ocupa más de ella y yo más de la galería, aunque rotamos todo lo que podemos. Se tarda más o menos un año en reorganizar las neuronas, los hábitos y el entorno para gobernar la nueva vida. Para todos aquellos que están empezando la paternidad quiero lanzar un mensaje: no desesperéis, hay luz al final del túnel. 

Jacobo Fitz-James Stuart

Jacobo y Asela posan para el lente de COSAS en Espacio Valverde.