Tiffany, la cuarta hija de Donald Trump.

Tiffany, la cuarta hija de Donald Trump, que se crió con su madre en California.

No tiene el carisma de su hermana mayor ni ha demostrado (por ahora) su facilidad para el mundo de los negocios, pero Tiffany Trump (27) ha saltado a la primera línea este año para apoyar al cien por ciento a su padre en la carrera por la Presidencia de los Estados Unidos (las elecciones se celebrarán el próximo 3 de noviembre).
La joven, cuarta hija de Donald Trump (74), es la primera abogada de la familia y su padre se mostraba muy orgulloso de ese logro hace apenas cinco meses en su graduación (vía videollamada por la crisis del coronavirus) de Georgetown.

La madre de Tiffany Trump es Marla Maples (57), hija de Lura Ann Locklear –modelo y ama de casa– y de Stanley Edward Maples, agente inmobiliario. Marla fue Miss Georgia en 1984, ha participado en algunas películas como Richie Rich: White Christmas y Loving Annabelle, y en 1991 fue invitada al WWE Wrestlemania y se encargó del cronómetro en el combate entre Hulk Hogan y el poseedor del título mundial, Sgt. Slaughter. Marla y Donald Trump se conocieron en 1989 mientras caminaban por Madison Avenue en Nueva York cuando él acababa de divorciarse de su primera esposa, Ivana. Salieron durante varios años y en octubre de 1993, en West Palm Beach (Florida) nació Tiffany, cuarta hija para el magnate que ya tenía a Donald Jr, Ivanka y Eric.

Donald Trump, Mara Maples, Ivanka y la pequeña Tiffany.

Donald Trump, Mara Maples, Ivanka y la pequeña Tiffany.

Un nacimiento ‘inesperado’ para Trump

La llegada de la niña fue una sorpresa para el empresario (cuentan que él estuvo en el parto y cortó el cordón umbilical, algo que no había hecho con sus otros tres hijos), como él mismo ha asegurado en varias ocasiones, ya que en sus planes no entraba tener más descendencia.

El nombre de la pequeña lo eligió Donald, tras conseguir hacerse con los derechos aéreos de la famosa joyería Tiffany & Co. y poder así construir su famosa Torre Trump en la Quinta Avenida de NY. Un mes después del nacimiento de Tiffany y tras firmar un acuerdo prenupcial, Marla y Donald se casaron en una gran ceremonia en el Hotel Plaza de Nueva York a la que acudían más de mil invitados, entre los que se encontraban Howard Stern, O.J. Simpson o la actriz Rosie O’Donnell.

La pareja se divorció seis años más tarde tras una gran batalla legal en la que finalmente Maples aceptó el divorcio en 1999 por el que recibió un millón de dólares, otro millón para comprar una casa y la custodia de su hija. El acuerdo prenupcial que tenían hizo que la cantidad percibida por la segunda mujer de Trump no tuviera nada que ver con los 14 millones que había recibido su primera esposa Ivanka. Marla se marchaba entonces a vivir a Los Ángeles y allí formó parte de la serie de televisión El club de las Exesposas. Hoy es considerada como una gran experta en bienestar, estilo de vida saludable y espiritualidad, y da charlas en diferentes convenciones.

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Tiffany junto a su padre, sus hermanastros y Melania Trump.

Tiffany junto a su padre, sus hermanastros y Melania Trump.

Una vida ‘normal’ en LA

Tras el divorcio de sus padres, Tiffany, con seis años, se mudó a California con su madre, a la que siempre ha estado muy unida. Allí, Maples trató de que la niña viviera alejada del ruido mediático y de la fama de su padre, que vivía al otro lado del país en Nueva York. Marla llevaba cada día a su hija al colegio y por la noche cocinaba para ella. Los fines de semana les gustaba ir juntas a comer a algún restaurante japonés o preparar coreografías y galletas de canela en casa.

Tiffany fue al colegio Viewpoint en Calabasas , que cuesta unos 30.000 dólares al año. Sus estudios los costeó su padre hasta que cumplió los 21 años. “Su padre es un buen proveedor en el tema de la educación, pero al final, no ha estado en el día a día de su hija, yo la he criado sola. Él ama a sus hijos, de eso no hay duda, pero todo para él es como una negociación”, contó Marla Maples a People en 2018. “No es el padre que me llevaría a la playa e iríamos a nadar, pero es una persona muy motivadora”, comentó Tiffany en 2016.

Siendo aún una niña, Tiffany veía a su padre en las vacaciones de Spring Break, por Pascua y pasaba una temporada cada verano con él en Mar-a-Lago, la mansión de Trump en Florida. La relación con sus hermanos mayores no siempre fue tan fluida como parece serlo ahora. Incluso el propio Donald insinuó en una entrevista en el programa de radio de Howard Stern en 2005 que tanto Ivanka como Donald Jr trataron de sacar a Tiffany de la herencia paterna, algo que no consiguieron.

Con 15 años, la joven obtuvo su primera tarjeta de crédito, aunque dicen que nunca pidió a su padre más dinero del que él le daba anualmente (unos 100.000 dólares). Dos años después, Tiffany, que siempre fue a clases de interpretación en el colegio, quiso probar suerte en el mundo de la canción y lanzó un single, Like a bird, sin demasiado éxito. También intentó ser modelo y aunque desfiló en un par de ocasiones en la Fashion Week de Nueva York, prefirió centrarse en sus estudios.

Tiffany Trump en el Trump Tower.

Tiffany Trump en el Trump Tower.

Tres carreras y una alumna ejemplar

Antes de decidirse por una universidad, Tiffany visitó Harvard y Columbia. Finalmente optó por la Universidad de Pensilvania, institución a la que también había asistido su padre. Allí obtuvo una doble licenciatura en Sociología y Estudios Urbanos con especialización en Derecho. Cuentan que durante esos años vivía con una mensualidad de 700 dólares que le proporcionaba su padre.

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Una vez terminados sus estudios en 2016, Tiffany se inscribió en la Universidad de Georgetown, en Washington, donde también estudiaron sus hermanastros Ivanka y Donald, o rostros tan conocidos como el rey Felipe VI o el actor Bradley Cooper. Allí se graduó en Derecho en mayo de este año. “Felicidades a mi hija, Tiffany, por graduarse en la escuela de Derecho de Georgetown. Gran estudiante, gran centro. Justo necesito a una abogada en la familia. Muy orgulloso de ti, Tiff”, escribía Donald Trump cuatro días después de la graduación.

Durante sus años en Georgetown, Tiffany sufrió el rechazo por parte de muchos de sus compañeros. Ellos se quejaban de tener que aguantar la vasta seguridad que por protocolo de los Servicios Secretos llevaba a todas partes. Y, a pesar de ser una alumna brillante, la ‘acusaban’ de estar ahí por ser la hija del ya presidente de Estados Unidos.

En 2017 fue invitada al desfile neoyorquino del diseñador Philipp Plein y nadie se quiso sentar a su lado. En la universidad formó parte de la hermandad Kappa Alpha Theta y participó en varios cursos de la Escuela de Arte junto a Naomi, la nieta de Joe Biden. Además, se especializó en Justicia Criminal y fue presidenta de la Cyberlaw Society, un club universitario sobre la seguridad de las plataformas digitales. Un par de años antes, la joven hizo prácticas de verano en la edición americana de Vogue gracias a la ayuda de su hermana Ivanka.

Aunque siempre estuvo a la sombra de su hermana, ojito derecho de Trump, en la convención republicana de 2016 Tiffany apareció para alabar a su padre. “Siempre saca la mejor versión de mí. Su pasión por la excelencia es contagiosa. Es un hombre amigable, considerado y divertido. Lo quiero con todo mi corazón”, dijo. “Siempre he tenido los pies en la tierra. La gente no lo cree por ser quién soy, pero siempre he sido educada con muchos principios por parte de mis padres. Quiero que se me dé la oportunidad de crecer y ser simplemente Tiffany. No Tiffany Trump”, confesaba la joven a Oprah Winfrey con apenas 17 años.

Tiffany forma parte del ‘Snap Pack’

Pese a querer ser diferente al resto de sus hermanos, lo cierto es que Tiffany también lleva un tren de vida lleno de lujos y glamour. Cuenta con un espectacular apartamento en Mount Vernon Square, en Washington, y aunque le gusta pedir pizza los viernes por la noche y acudir a algunos de los locales a los que van los universitarios de la ciudad, The New York Times la incluyó hace tiempo en el grupo Snap Pack, en el que se cataloga a los hijos de los hombres más ricos de Nueva York y que más presumen de sus lujos.

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Entre los amigos de Tiffany se encuentran desde la actriz Lindsay Lohan a otros ‘niños bien’ como el diseñador de moda Andrey Warren, hijo de un importante inversor inmobiliario neoyorquino y con el que la hemos podido ver en algún desfile por el Orgullo Gay; Gaia Matisse, tataranieta del pintor Henri Matisse, Ej Johnson, hijo del jugador de la NBA Magic Johnson; o la actriz Abigail Breslin (Pequeña Miss Sunshine), que ha tenido que aguantar a miles de haters en sus redes sociales tras publicar una foto con Tiffany Trump.

¿Boda a la vista?

A Tiffany Trump solo se le han conocido dos parejas. La primera fue Ross Mechanic, hijo del abogado inmobiliario Jonathan Mechanic y joven promesa de la abogacía en Estados Unidos. Con él salió durante dos años y rompieron a mediados de 2017. Un año más tarde, en el verano de 2018, Tiffany conoció en Grecia a Michael Charbel Boulos (23). Su encuentro casual se produjo durante una fiesta organizada por la actriz Lindsay Lohan, buena amiga de la hija de Trump, en un club nocturno propiedad de la que fuera chica Disney en la elitista isla de Mykonos.

Su historia de amor comenzó en secreto y en la distancia, ya que él se encontraba entonces terminando sus estudios de Finanzas en Londres. En septiembre de ese año, la pareja fue vista por primera vez en actitud cariñosa en la Semana de la Moda de Nueva York. Sin embargo, hicieron oficial su relación dos meses más tarde cuando ella presentó a su novio a su familia el día de Acción de Gracias.

La joven abogada y su novio Michael Charbel Boulos

La joven abogada y su novio Michael Charbel Boulos

Michael Boulos nació en Houston, Texas, en agosto de 1997. Tiene ascendencia libanesa y francesa. El joven creció en Lagos, Nigeria, donde se graduó en la Escuela Internacional Americana de Lagos. Pertenece a una adinerada familia. Su padre es el magnate libanés Massad Boulos, dueño del conglomerado empresarial multibillonario Boulos Enterprises y SCOA Nigeria. Se dedica al transporte de vehículos, bienes y servicios y construcción. Su madre es Sarah Boulos, fundadora de la Society for de The Performing Arts en el mismo país africano.

Michael se ha graduado en Global Business Management en la londinense Regent’s University. Además, cuenta con un máster en Project Management, Finanzas y Riesgos en la City por la Universidad de Londres. Su patrimonio, según The Sun, podría rondar los 20 millones de dólares. En 2020 ha estado involucrado en un negocio de 532 millones de dólares con la marca de joyería de lujo griega Folli Follie.