Todos los peruanos hemos estado al borde de un ataque de nervios desde la tarde del domingo 5 de junio, cuando los primeros resultados a boca de urna de las elecciones presidenciales fueron divulgados.

Hoy, el suspenso ha terminado. Pedro Pablo Kuczynski será el próximo presidente del Perú al haber obtenido la victoria ante Keiko Fujimori, con una ventaja de poco más de 40 mil votos: un final de película para un proceso electoral que tampoco tiene nada que envidiarle a los thrillers políticos hollywoodenses. Ahora lo que nos toca es mirar hacia adelante y esperar que las principales fuerzas políticas que gobernarán nuestro país durante los próximos cinco años logren llevarnos con éxito hacia el bicentenario de la fundación de la república.

“El fujimorismo es la primera fuerza del país y eventualmente llegará al gobierno, no sé si de la mano de Keiko o de quién. A todos nos conviene que llegue luego de haber madurado. Decir ‘Fujimori nunca más’ no nos permite preparar al fujimorismo para que cuando llegue, lo haga en una mejor posición”, afirma el director de “Perú 21”.

“El fujimorismo es la primera fuerza del país y eventualmente llegará al gobierno, no sé si de la mano de Keiko o de quién. A todos nos conviene que llegue luego de haber madurado. Decir ‘Fujimori nunca más’ no nos permite preparar al fujimorismo para que cuando llegue, lo haga en una mejor posición”, afirma el director de “Perú 21”.

Es en este ejercicio de proyección que Juan José Garrido Koechlin, director del diario “Perú 21”, nos da luces sobre los escenarios que podrían darse durante las próximas semanas, y después del 28 de julio, día en que Pedro Pablo Kuczynski asuma la presidencia de la República.

UN RESULTADO SORPRESIVO

“La verdad sí, pero creo que si Keiko ha perdido es por su culpa más que por sapiencia o maniobra de Pedro Pablo Kuczynski”, señala Juan José cuando le preguntamos si le sorprendió el resultado final de la elección.

¿Cuál fue su principal error?
No hacer un claro deslinde con lo que –evidentemente– iba a ser un problema en la recta final. Ella, por lo menos desde noviembre del año pasado, ya tenía a medios cuestionando la presencia de Joaquín Ramírez. Ha debido ser más rigurosa.

Debió empezar la campaña prescindiendo de Ramírez.
De todas maneras. Sea cual fuera el involucramiento con lavado de activos que tenga Ramírez, el ataque estaba cantado. No haberlo previsto es de una ceguera espantosa.

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¿Fue la denuncia contra Ramírez lo que la afectó?, ¿o fue el caso Chlimper?
La palabra “narco” en el Perú es demoledora. Solo bastaba mirar el caso de Alan García, quien recibió el mote de “narcoindultador”, lo que pulverizó su imagen. Él salió de la presidencia con 42% de aprobación y terminó con 6% de intención de voto. La palabra “narco” es una palabra comadreja, más ahora que está asociada a lo que está pasando en el Callao, Áncash y la costa norte. Entonces, ¿para qué quedarse con una persona involucrada en lavado de activos?

Para Garrido Koechlin, a Keiko Fujimori (aquí en uno de los debates de la segunda vuelta) le faltaron reflejos para separar a Joaquín Ramírez de su entorno apenas aparecieron las denuncias de lavado de activos en su contra.

Para Garrido Koechlin, a Keiko Fujimori (aquí en uno de los debates de la segunda vuelta) le faltaron reflejos para separar a Joaquín Ramírez de su entorno apenas aparecieron las denuncias de lavado de activos en su contra.

¿El segundo debate entre Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori fue decisivo?
Fueron varias cosas. Primero, Kuczynski estuvo mejor en el segundo debate y terminó con la frase “tú no has cambiado pelona”, que es muy marquetera. Segundo, sea lo que sea que haya ocurrido en el caso de José Chlimper, lo cierto es que no tuvo una buena explicación, y eso generó sospechas. En política lo que uno no dice es cubierto por lo que dice el contrincante. También está el tema del uso de bienes de Joaquín Ramírez luego de la denuncia. No tuvieron buenos reflejos.

Además, si ella hubiese ganado, quedaría la sospecha del origen de parte del dinero con que lo hizo.
Exacto, imagínate que en seis meses se llegara a la conclusión de que, efectivamente, Joaquín Ramírez está involucrado en lavado de activos. Ya habría un juicio formal. Así que acá la única responsable es Keiko, no es una victoria de PPK, ni de Verónika Mendoza.

¿Cuáles crees que fueron los aciertos de Kuczynski?
Hay los que vemos y los que no vemos. Entre los que no vemos hubo muchos aciertos. Peruanos Por el Kambio ha tenido a los medios casi a sus pies, eso es algo innegable. La coalición antifujimorista está muy bien estructurada e incluye a grandes demócratas, intelectuales, analistas y hasta a medios extranjeros. “El País” y “The Economist” estuvieron dentro de esa coalición. Ya por otro lado, hubo mucha guerra sucia, carátulas de “Diario Uno” acusando a Keiko de los asesinatos de universitarios una semana y media antes de la elección. ¿Dónde están ahí el Consejo de la Prensa, el Tribunal de Ética?

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Y la denuncia sobre el celular que habría tenido en su celda Montesinos…
También la denuncia de Montesinos, que pareciera haber sido preparada por palacio. El procurador y el INPE responden al gobierno, fue veinticuatro horas antes de la elección, en fin. Pero todo esto Keiko lo tenía que tener presente.

¿Crees que pecó de ingenua?
No. Creo que el fujimorismo tiene en una parte de su ADN la tendencia a ser soberbio, no tiene la capacidad de humanizar un poco más la reflexión. Ellos deben haber pasado a la segunda vuelta pensando que le ganaban a PPK por ocho o nueve puntos.

Ahora, esta campaña ha sido especialmente agresiva, ¿crees que ha profundizado aún más la división del país?
Sin ninguna duda. Keiko, por la composición del Congreso, podía quemar los puentes con Kuczynski y no pasaba nada. Kuczynski no podía hacer lo mismo, aunque creo que sí los quemó tachando a sus adversarios de narcos y rateros. El problema es que, para ambos lados, la mejor mentira es la que está recostada sobre una verdad. Por un lado, está lo de Ramírez y el “narcoestado” y, por el otro, el tema de la eliminación de la CTS.

Entonces, ¿Kuczynski debió evaluar un escenario poselectoral y ponderar sus ataques?
Creo que, tal vez, eso fue lo que hizo que gane. Lo que terminó moviendo la aguja fue el tema del narcotráfico. La campaña de miedo funciona, por algo la usan todos. A Kuczynski le sirvió la campaña de miedo contra Mendoza, y le ha servido aparentemente contra Keiko. Más allá de si es o no válido ética o moralmente, políticamente le ha sido rentable.

El jueves 9 de junio, la ONPE por fin reveló el resultado de su escrutinio al 100% de los votos: Pedro Pablo Kuczynski (en la foto junto a los virtuales vicepresidentes Martín Vizcarra y Mercedes Aráoz) venció con el 50,12%, mientras que Keiko Fujimori obtuvo el 49,88%.

El jueves 9 de junio, la ONPE por fin reveló el resultado de su escrutinio al 100% de los votos: Pedro Pablo Kuczynski (en la foto junto a los virtuales vicepresidentes Martín Vizcarra y Mercedes Aráoz) venció con el 50,12%, mientras que Keiko Fujimori obtuvo el 49,88%.

¿El narcoestado es una realidad? ¿O fue utilizado con fines electorales?
Yo creo que hace tiempo que vivimos en un narcoestado. El nacionalismo metió al Congreso a dos narcocandidatas en 2006: Nancy Obregón y Elsa Malpartida. Una de ellas incluso fue miembro y presidenta de la Comisión de Defensa, lo que quiere decir que tenia acceso a toda la información sobre las operaciones de interdicción. Hay gente ligada a los narcos en todos los niveles de gobierno. La situación podría empeorar si el secretario general de un partido que eventualmente podría ser gobierno resulta culpable de lavado de activos, pero existe desde hace tiempo.

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¿Qué acciones crees que debe tomar el presidente electo para lograr cierto nivel de gobernabilidad?
Antes de pensar en Kuczynski, yo pensaría en el fujimorismo. Kuczynski puede hacer muchas cosas, pero quien tiene hoy la sartén por el mango es el fujimorismo, con 73 congresistas. Keiko tiene que ver si va a ir al 2021 como candidata, cosa que en mi opinión debería hacer, y operar en función a la decisión que tome. Por otro lado, creo que Kuczynski, por su situación, está llamado a hacer que la transición del fujimorismo se dé. En algún momento el fujimorismo tendrá que ser parte de un gobierno, y esta puede ser una buena oportunidad para que eso ocurra.

¿Como podría Kuczynski volver a tender puentes hacia el fujimorismo?
Lo primero es asumir que esta fue una elección, y que así son las reglas del juego. No será la primera vez en la historia en la que los candidatos se dicen zamba canuta en la campaña y que pasado el día ven la manera de tender puentes. Puedo apostar a que ya tendieron esos puentes y que ya están cruzándolos.

¿Es posible un gobierno de PPK sin el fujimorismo?
Es posible, pero serían cinco años de confrontación. Ahora, no me imagino al fujimorismo oponiéndose a todo. Si Pedro Cateriano es primer ministro hoy fue gracias al fujimorismo, que ha demostrado más credenciales de las que sus adversarios le reconocen. Ni en el peor escenario –que Kuczynski no dialogue con el fujimorismo y firme acuerdos con la izquierda– me imagino al fujimorismo tratando de tumbarse al primer gabinete. Creo que ya maduró en ese sentido.

Carlos Bruce ya ha soltado la posibilidad de darle algún ministerio al fujimorismo. ¿A este último le convendría aceptar un trato así?
Puede que sí por un tiempo. Que haya ministros fujimoristas no necesariamente implicaría un cogobierno, pues no creo que las cosas sean blanco o negro. Aceptar un ministerio le serviría a Keiko. Es decir, ¿cómo la vas a llamar pasado mañana “ratera” o “narco” si tienes a fujimoristas en tu gabinete? El acuerdo no tendría por qué ser tan rígido, pero al Perú sí le conviene que haya un tipo de acuerdo.

Por Adriana Tudela
Fotos de Sanyin Wu