Dos decisiones moldearon la carrera deportiva de Ariana Orrego. La primera la asumió cuando, a los 15 años, decidió cambiar los domingos familiares en Chaclacayo y sus entrenamientos diarios de cuatro horas en La Videna por una nueva vida en Virginia, Estados Unidos. Ariana había empezado a practicar piruetas y aspas de molino nueve años antes. Walter Saavedra, su entrenador entonces, aún recuerda cómo la gimnasta lloraba de frustración al no lograr una maniobra perfecta. En ocasiones seguía entrenando una hora más después de las sesiones. Aunque le sangraran las manos y no lograra disimular el dolor. Fue así como, en 2013, ya se había convertido en la tercera mejor gimnasta de Sudamérica de la categoría Juvenil. Y, por esos logros, el preparador argentino Gustavo Moure decidió invitarla  a entrenar durante un verano al gimnasio Excalibur Gymnastics, en Virginia.

Ariana Orrego fue la deportista más joven de la delegación peruana que participó en los Juegos Olímpicos de Río. En el torneo, se ubicó en el puesto 50.

Ariana Orrego fue la deportista más joven de la delegación peruana que participó en los Juegos Olímpicos de Río. En el torneo, se ubicó en el puesto 50.

“En ese gimnasio encontró el lugar ideal para prepararse. A diferencia de Lima, las gimnastas tenían un nivel similar al suyo; y entrenaban en doble horario”, cuenta su madre, Jenny Martínez. Por eso, en octubre de 2013, Ariana dejó Lima para iniciar una nueva vida en Virginia y entrenar de manera permanente en Excalibur Gymnastics. En Estados Unidos, compartió hogar con la gimnasta panameña Isabella Amado. Tres años después, ambas clasificarían a los Juegos Olímpicos de Río.

LA EDUCACIÓN DE UN GIMNASTA OLÍMPICA

Cuando llegó a Virginia, Ariana Orrego tomó la segunda decisión que definiría su carrera deportiva. Para entrenar una mayor cantidad de horas, decidió matricularse en un programa escolar a distancia (homeschooling) del National High School, que cuenta con más de 550 estudiantes dentro y fuera de Estados Unidos. En esta modalidad de educación, no hay necesidad de asistir presencialmente al colegio, sino que se estudia desde casa a través de internet. En Estados Unidos, una gimnasta de alto rendimiento como Ariana entrena en doble turno, es decir, entre 32 y 34 horas semanales. Para este tipo de atletas, asistir a un colegio convencional (con un horario de ocho de la mañana a tres de la tarde) significa estancarse en su nivel deportivo. Para Simone Biles, la campeona olímpica de 19 años que deleitó al mundo entero con sus dobles mortales, su carrera recién despegó cuando abandonó la escuela pública y se matriculó en un programa de homeschooling. “Mi entrenamiento se intensificó, y podía practicar barras asimétricas y de equilibrio dos veces por día, cuando lo usual era hacerlo solo una vez, antes de ingresar al programa a distancia”, dijo Simone Biles en una entrevista con Dvora Meyers. Para ella, su éxito deportivo tenía una explicación lógica: más horas en el gimnasio significaban mejores resultados en los campeonatos.

En 2014, Ariana Orrego consiguió tres medallas de oro en el Sudamericano de Cochabamba (Bolivia).

En 2014, Ariana Orrego consiguió tres medallas de oro en el Sudamericano de Cochabamba (Bolivia).

“En Excalibur, casi todas mis compañeras estudian a través de un programa escolar a distancia”, dice Ariana Orrego. En Lima, estudió en un colegio particular hasta tercero de secundaria, y en Virginia se matriculó en el programa online y retomó desde cuarto de secundaria. El sistema es flexible y le permite organizar su año escolar según las competencias. Este año, por ejemplo, cursa el duodécimo y último grado. Está llevando cursos de Física, Química, Algebra II, Inglés e Historia Mundial. Durante todo el año, Ariana no tiene que asistir a un aula, pues las sesiones son por internet: cada semana tiene una clase virtual por curso en donde el maestro interactúa con los alumnos y les explica los ejercicios que deben avanzar. Todas estas sesiones se graban en el sistema y pueden descargarse en cualquier momento. Por eso, cuando Ariana perdió varias clases por asistir los Juegos Olímpicos, no le resultó complicado ponerse al día a su regreso. “En Lima, en cambio, viajaba por un campeonato y, luego, me costaba retomar todo lo que habían avanzado en el salón”, dice.

El entrenador de Ariana fue Gustavo Moure.

El entrenador de Ariana fue Gustavo Moure.

Además, en el aula virtual del programa de la National High School hay libros digitales y ejercicios que Orrego debe desarrollar para cada curso. Durante el año debe rendir cuatro exámenes, y ella puede decidir cuándo hacerlo según su calendario deportivo. “Solicitas la prueba por correo y luego tienes un día entero para realizarla”, explica la gimnasta. También cuenta con un tutor con el que se comunica a través del correo electrónico y que verifica que no se atrase. Gracias a este sistema de educación, el gimnasio Excalibur se ha convertido en un segundo hogar para Orrego: allí entrena, almuerza y estudia.

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Por Daniel Robles Chian
Fotos de Diego Alvarado
Agradecimientos a Under Armour

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