Hace dos décadas, la cofundadora de Delfín Amazon Cruises imaginó algo que no existía: un crucero de lujo en plena selva peruana que combinara hospitalidad de clase mundial con trabajo justo junto a comunidades amazónicas. Hoy, el proyecto es referencia internacional y un modelo pionero de turismo sostenible.

Por: Renzo Espinosa 

Hace veinte años, en la cuenca del río Yarapa, Lissy Urteaga y Aldo Macchiavello decidieron crear un crucero de lujo en la Amazonía peruana. La propuesta generó dudas desde el inicio. “Nos decían que la Amazonía no era un destino de lujo, que la logística era imposible, que el mercado no lo entendería”, recuerda Lissy. Aun así, avanzaron. “No teníamos garantías, solo una convicción profunda: que la Amazonía merecía ser vivida con respeto, sensibilidad y excelencia”. En ese momento no pensaban en posicionamientos ni en reconocimientos internacionales. “Solo queríamos hacer las cosas bien. Crear una experiencia auténtica, íntima, profundamente peruana. Lo demás fue consecuencia del tiempo y de la coherencia”.

En ese momento, el concepto de turismo sostenible todavía no formaba parte del discurso actual. Mucho antes de que la industria hablara de impacto social, comercio justo o experiencias conscientes, Lissy ya había decidido que el lujo en la Amazonía solo tenía sentido si iba de la mano con el respeto por el territorio y el trabajo directo con las comunidades. Más que sumarse a una tendencia, se anticipó a ella.

Aldo Macchiavello, Milán y Micael Goitre, Lissy Urteaga, Chiara Macchiavello y Horacio Goitre.

Aldo Macchiavello, Milán y Micael Goitre, Lissy Urteaga, Chiara Macchiavello y Horacio Goitre.

Un barco como punto de partida

Delfín I fue el inicio. La embarcación pertenecía a un viajero estadounidense que había llegado desde California en motocicleta, se enamoró de Iquitos y decidió quedarse. Operaba con catorce cabinas y baños compartidos para un público aventurero.

Lissy y Aldo decidieron transformarlo. La remodelación se realizó en Iquitos. Redujeron el barco a seis cabinas, para ofrecer mayor espacio y comodidad. Incorporaron maderas locales, fibras naturales, arte amazónico y piezas hechas a mano. Ellos mismos definieron el diseño interior.

Chiara Macchiavello, Micael Goitre y Lissy Urteaga.

Chiara Macchiavello, Micael Goitre y Lissy Urteaga.

“Entendimos desde el inicio que el diseño sin sostenibilidad financiera no sobrevive, y que las finanzas sin alma no construyen marca”, explica Lissy sobre el equilibrio entre su mirada creativa y la estructura empresarial de Aldo. Esa combinación permitió que el proyecto creciera con bases sólidas.

El primer año navegaron de manera continua. Recorrieron distintas rutas para comprender el comportamiento del río en cada temporada. “Aprendimos a leer el Amazonas, a respetar sus estaciones cambiantes”, señala. En paralelo, comenzaron a trabajar con comunidades locales, estableciendo vínculos que hoy forman parte estructural del proyecto. Delfín I fue la etapa de aprendizaje y consolidación.

Lissy Urteaga, Chiara Macchiavello y su nieto Micael Goitre, en la cubierta de uno de los buques.

Lissy Urteaga, Chiara Macchiavello y su nieto Micael Goitre, en la cubierta de uno de los buques.

La experiencia en ruta

Con el tiempo, la flota creció a tres embarcaciones, pero el formato se mantenía en grupos reducidos, suites amplias y espacios abiertos orientados al paisaje.

Los interiores privilegian la madera y los materiales ligeros. La decoración incluye cerámicas y objetos adquiridos directamente a comunidades amazónicas. Manteles y textiles han sido elaborados por artesanas descendientes de los pueblos Cocamas-Cocamillas.

“El verdadero impacto nace de la colaboración, no de la ayuda unilateral”, afirma Lissy sobre el trabajo con mujeres artesanas. “Cuando se les da acceso a mercado, capacitación y respeto, el cambio es estructural”.

Lissy Urteaga junto a su hija Giuliana Macchiavello al atardecer sobre el río.

Lissy Urteaga junto a su hija Giuliana Macchiavello al atardecer sobre el río.

Lissy es cofundadora y fuerza creativa de Delfin Amazon Cruises.

Lissy es cofundadora y fuerza creativa de Delfin Amazon Cruises.

Con el tiempo, varias comunidades han encontrado en la producción artesanal una fuente de ingresos sostenida, reduciendo su dependencia de actividades extractivas.

Los itinerarios parten de Iquitos y se internan en la Reserva Nacional Pacaya Samiria. El recorrido combina navegación por el cauce principal con exploraciones en canoas operadas junto a comunidades locales. Cuando el motor se apaga, aparecen los sonidos del bosque.

Guacamayos cruzan el cielo; el shansho se deja ver entre las ramas; monos observan desde lo alto; los perezosos descansan casi inmóviles. A veces, la superficie del agua se mueve y un delfín rosado aparece antes de sumergirse otra vez. El programa incluye caminatas guiadas y visitas a comunidades. El contacto con el entorno es constante.

Equipo de cocina en ruta, llevando productos locales desde las comunidades ribereñas.

Equipo de cocina en ruta, llevando productos locales desde las comunidades ribereñas.

Los viajeros

A lo largo de estos años, han llegado pasajeros de distintos perfiles: familias, parejas, científicos, fotógrafos, artistas, empresarios y figuras públicas. En el barco, la dinámica es similar para todos.

“Lo que más se repite es la sensación de conexión”, comenta Lissy. Conexión con el río, con el bosque y entre ellos mismos.

Rodeada del Amazonas, Lissy hereda a su nieto, Micael Goitre, y a toda su familia un profundo respeto por la cultura y la comunidad.

Rodeada del Amazonas, Lissy hereda a su nieto, Micael Goitre, y a toda su familia un profundo respeto por la cultura y la comunidad.

En el barco se han celebrado cumpleaños bajo el cielo abierto, aniversarios al atardecer, reuniones familiares que se alargan en sobremesas con sabores amazónicos. Algunos pasajeros se emocionan al escuchar el canto nocturno del bosque. Niños que ven delfines por primera vez entienden que están frente a algo único.

Uno de esos momentos tuvo un significado especial para la familia: la boda de su hija Chiara Macchiavello con el arquitecto Horacio Goitre Testinno, fundador de Vicca Verde. La ceremonia se celebró a bordo, rodeada de río y bosque, en el mismo escenario que vio crecer el proyecto familiar.

La Amazonía peruana, escenario natural donde navegan los cruceros de Delfín Amazon Cruises, entre ríos tranquilos y una biodiversidad única.

La Amazonía peruana, escenario natural donde navegan los cruceros de Delfín Amazon Cruises, entre ríos tranquilos y una biodiversidad única.

Hoy, Chiara y Horacio tienen dos hijos que también navegan y forman parte de esta historia que ya transita hacia una nueva generación.

Para Lissy, el concepto de lujo también ha evolucionado. “Hoy el lujo es tiempo, silencio, autenticidad. Es poder escuchar el bosque sin interferencias. Es tener un guía que conoce el territorio como su propio hogar”.

Antes de que conceptos como “sostenibilidad” o “fair trade” fuesen tendencia, la fundadora de Delfin Amazon Cruises los trabajaba de manera empírica.

Antes de que conceptos como “sostenibilidad” o “fair trade” fuesen tendencia, la fundadora de Delfin Amazon Cruises los trabajaba de manera empírica.

Reconocimiento y continuidad

La incorporación a Relais & Châteaux fue un paso clave. Delfín se convirtió en el único crucero fluvial de Sudamérica miembro de esta asociación internacional. “Valida una filosofía: hospitalidad con identidad, gastronomía con territorio, servicio con propósito”, señala.

Operar en la Amazonía implica adaptación constante. Variaciones en el nivel del río, cambios regulatorios, crisis políticas y la pandemia han puesto a prueba la operación. “Nada es predecible. Tenemos que estar dispuestos a que todo puede cambiar”, afirma.

Vista aérea de una excursión en canoa por los canales de Pacaya Samiria.

Vista aérea de una excursión en canoa por los canales de Pacaya Samiria.

El siguiente desafío no se centra únicamente en la expansión. “El reto no es crecer por crecer. Es profundizar”, dice Lissy. Consolidar el impacto social, fortalecer las alianzas con comunidades y mantener estándares sostenibles en el tiempo. También trabajan en la preparación de la siguiente generación, para asumir responsabilidades dentro de la empresa.

Veinte años después de aquella decisión en el Yarapa, Delfín Amazon Cruises mantiene su ruta. “Lo que construimos no fue solo un negocio, sino una forma distinta de habitar el territorio”, resume Lissy.

Una propuesta que demuestra que el lujo puede ser discreto, que el confort puede convivir con la selva y que, incluso en uno de los ecosistemas más complejos del planeta, es posible hacer empresa con respeto. El río sigue su curso. Y Delfín también.

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