María Carolina Josefina Pacanins Niño nació el 8 de enero de 1939. Hija del comandante Guillermo Pacanins Acevedo, gobernador de Caracas entre 1950 y 1958, y de María Cristina Niño Passios, Carolina creció dentro de una familia de hacendados millonarios, donde la importancia de la educación se aplicaba estrictamente y la disciplina era rigurosa. Cuando la futura diseñadora tenía trece años, su abuela la llevó a París a ver su primer desfile de alta costura. Era el de Cristóbal Balenciaga, quien más tarde se convertiría en uno de sus diseñadores preferidos.

A los veinticinco años comenzó a trabajar para el marqués y diseñador italiano Emilio Pucci en el área de Relaciones Públicas de la sucursal en Venezuela. Fue en esa época que conoció a Reinaldo Herrera Guevara, uno de los editores más veteranos de la revista “Vanity Fair”, encargado, entre otras cosas, de hacer la lista de las socialités mejor vestidas cada año. Reinaldo es el padre de las dos hijas menores de Carolina: Patricia y Carolina. Él era un playboy millonario muy conocido en Venezuela, hijo del marqués de Torre Casa Reinaldo Herrera Uslar. La finca en la que Reinaldo pasó gran parte de su niñez en Venezuela, de 65 habitaciones y construida en 1590, llamada ‘La Vega’ es considerada una de las casas habitadas más antiguas del continente.

“Carolina Herrera”, 1979, tinta acrílica y serigrafía sobre lienzo, 40 x 40 pulgadas de Andy Warhol.

Antes de conocer a Reinaldo, Carolina, quien también proviene de una familia adinerada, había sido protagonista de un escándalo al divorciarse al poco tiempo de casarse con el terrateniente Guillermo Behrens Tello, cuando ella apenas tenía dieciocho años. Con él tuvo a sus dos hijas mayores: Mercedes y Ana Luisa. Al casarse con Reinaldo en 1968, él fue quien le presentó a sus amigos del jet set internacional, como Andy Warhol, Estée Lauder y Jackie Kennedy, a quien Carolina logró vestir. Ahora, en sus ratos libres, él estudia heráldica y genealogía, mientras ella se entretiene con sus doce nietos y dos bisnietos. Para Carolina, la moda tiene que ser original e individual, y el misterio es una de las cosas más importantes en la vida; característica que las milllennials de hoy parecen haber perdido.

Carolina en la finca de su esposo. ‘La Vega’, construida en 1590, es considerada una de las casas habitadas más antiguas del continente.

Conversamos con Carolina Herrera a propósito del aniversario número 35 de su carrera y el lanzamiento conmemorativo de un libro con el que la editorial Rizzoli repasa toda su trayectoria.

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Trabajaste para Emilio Pucci en Caracas antes de mudarte a Nueva York. ¿Cómo surgió esa oportunidad?
Sí, trabajé como publicista para Emilio Pucci, que era un amigo cercano de mi familia. Fue un proyecto que duró seis meses, en donde todo surgió de una manera muy natural.

Antes de ser diseñadora, ya eras conocida por tu estilo personal. ¿Qué diseñadores preferías y cuáles eran tus ciudades preferidas para ir de compras?
Había muchos diseñadores que me gustaban, como Balenciaga, Dior y Lanvin. Mis ciudades favoritas eran París, Nueva York y Roma, aunque siempre encuentro algo en cualquier ciudad en la que esté. 

Su primer desfile fue en el Metropolitan Club de Nueva York en 1981. Andy y Bianca estaban en primera fila.

Diana Vreeland fue tu mentora y quien te impulsó a diseñar ropa en lugar de textiles, como querías inicialmente. Ella te llamaba ‘La Bombe’. ¿Qué significa ese apodo? ¿Cómo te sientes al haber contado con su apoyo?
Un día estaba hablando con ella, y le mencioné que estaba pensando en crear telas. Diana me dijo que esa era una idea muy aburrida y que, en cambio, debería hacer vestidos… ¡y aquí estoy! Saber que tenía su apoyo fue magnífico. Era una mujer muy elegante, con una inteligencia y una curiosidad únicas. A ella le gustaba mucho mi estilo y mi forma de ser. Por eso me llamaba ‘La Bombe’ (‘La Bomba’).

EL DEBUT

Tu primer desfile fue en 1981. ¿Te acuerdas en qué te inspiraste? ¿Crees que esos vestidos podrían ser usados hoy?
La primera colección estaba inspirada en todas esas imágenes tan glamorosas que veía en las películas. ¡Y sigue siendo mi favorita hasta hoy! Para celebrar el 35 aniversario de aquella colección, creamos un libro que muestra los editoriales que hemos hecho a lo largo de todos estos años. Además, hay una sección de fotografía actual en la que se hizo una sesión de fotos con piezas de mi archivo: usamos prendas desde mi primera colección hasta la más reciente. Algo que me gustó mucho es que los vestidos de ese primer desfile se podrían usar el día de hoy. Se ven modernos y atemporales.

Con Bianca Jagger en la pista de baile de Studio 54.

Empezaste tu carrera como diseñadora a los cuarenta años. ¿Te gustaría haberlo hecho antes?
No, no cambiaría nada. Creo que hay un momento en la vida en el que las personas desean hacer algo nuevo, y yo me quise involucrar en la moda. Nunca había tenido una carrera y ese era el momento adecuado para mí.

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¿Cómo describirías una noche en Studio 54?
Para mí, Studio 54 era fantasía hecha realidad.

CAROLINA Y EL ARTE

Pieza de una serie de Polaroids tomadas por el artista Andy Warhol.

¿Qué recuerdos rescatas de haber sido retratada por Andy Warhol y Robert Mapplethorpe?
Andy Warhol y yo nos veíamos todo el tiempo con Bianca (Jagger) y mi marido. Andy era callado, pero decía las cosas claves de una manera muy simpática y original. Parecía tímido, pero le encantaba la fama. Fue realmente divertido e interesante todo el proceso del retrato. En cuanto a Robert, él siempre me decía: “¡Tienes que dejar que te tome fotografías!”. Y cuando le preguntaba por qué, me contestaba: “Porque voy a ser muy famoso, y vas a estar muy enojada por no haberme dejado tomarte fotos”.

Por Ursula Castrat

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