Dueño y director de uno de los imperios de moda más grandes de todo el mundo, y con una fortuna personal de más de 700 millones de dólares, Michael Kors nos explica cómo celebrar la vida y por qué le fascina irrumpir en los camerinos de sus tiendas para aleccionar a sus clientes.

Por Isabel Miró Quesada, desde Londres

“Yo creo que para ser un diseñador de modas tienes que poder anticiparte a lo que el público va a querer. Debes tener esa cualidad, casi de misticismo, de poder conocerlos más que ellos a sí mismos. En mi caso, me ayuda mucho que sinceramente disfruto escuchando a la gente, leyéndola”, explica, mientras nos sentamos para empezar la entrevista. Pero se interrumpe y pregunta por Mario Testino, quien está a cargo de las campañas de su marca desde hace muchos años. “Ambos somos optimistas y nos gusta buscar la alegría en las cosas. Honestamente, luego de tantos años, he hecho campañas con todo el mundo, y no quiero estar rodeado más de gente que no encuentra placer en lo que hace. ¡Tenemos tanta suerte de poder hacer lo que hacemos! Y Mario sabe esto. Tengo esta amiga que acaba de tener un bebé. Es editora de modas y se está haciendo un mundo, porque se va a perder los shows (estamos a pocos días de las semanas de la moda de Milán y París). No quiere ir porque ha subido de peso. ‘¡No seas tonta!’, le digo, ‘si te molesta tanto, mándate a hacer un polo que diga: ¡Acabo de tener un bebé!’”.

Después de treinta y seis años en el negocio, Kors está atravesando un momento que no podría ser más dulce. Sus diseños están presentes en toda alfombra roja, gracias a la preferencia de figuras que van desde Angelina Jolie y Gwyneth Paltrow hasta Michelle Obama. Sus prendas de vestir para hombres y mujeres (así como joyas, accesorios, relojes, calzado y fragancia) se venden en más de 400 tiendas en 89 países, lo que lo convierte en uno de los diseñadores de moda más reconocidos que trabajan hoy en el mundo. Multipliquen eso muchas veces, gracias a sus catorce temporadas como juez en el reality show “Project Runway”. También está entre los más ricos. Su I.P.O. en diciembre de 2011 valoró la compañía en 3,8 mil millones de dólares. Desde entonces, personalmente ha vendido acciones por un total de más de 700 millones de dólares.

Michael Kors

Michael Kors y Lance LePere, su esposo, con quien se casó en 2011.

“No entiendo a estos diseñadores que terminan viviendo en una burbuja”, dice. “¡Nunca están fuera, nunca están en la calle, nunca están con la gente normal que va a trabajar! Están encerrados, rodeados de un personal ‘ayayero’: ‘Oh, eso es increíble, eres increíble’”.

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Para Kors, por el contrario, los límites están ahí para ser ignorados. Saltará de un taxi en Nueva York para ver cómo los peatones llevan su ropa o accesorios. Irrumpirá en un camerino en algunas de sus tiendas para decirle a un extraño: “Pruébate esto”, “toma esto”, o simplemente para acomodarles una prenda.

En toda mi vida solo consideré dos opciones: o ser una estrella de Broadway, o un diseñador de moda. De joven tomé clases de actuación en Nueva York, pero no canto muy bien y definitivamente no puedo bailar… Entonces, la cosa estaba complicada. Pero, al mismo tiempo, me iba sintiendo cada vez más atraído por la moda. Creo que la mayoría de las personas de esta industria se olvidan de la suerte que tenemos de poder dedicarnos a una profesión en donde estamos rodeados de belleza, en un mundo tan complicado”, sentencia. “¡Debemos celebrarlo!”.

Kendall Jenner

Kendall Jenner durante el desfile de Michael Kors en la más reciente edición de la Semana de la Moda de Nueva York.

¿Es por eso que tus modelos siempre están felices?

Yo visto a una cantidad muy amplia y diversa de personas: desde los dieciséis hasta los ochenta, de todas las tallas, razas, tamaños, religiones… Entonces, al momento de los desfiles no visto a las modelos como “maniquí”; visto a mujeres, que sucede que son modelos. Les pregunto cómo es su familia, de dónde son, dónde viven ahora… y luego intento vestirlas de una forma que se sienta personal.

Ante este público tan diverso, ¿dirías entonces que hay una ‘mujer Michael Kors’?

Las mujeres que más me intrigan son aquellas que se conocen bien. Antes era difícil saber qué era lo que le quedaba bien a uno, porque las personas no se fotografiaban tanto como ahora. Pero hoy nadie tiene esa excusa. Hoy, en todo caso, se puede pecar de “quedarse congelado”, es decir, no tener un estilo u opinión. Yo considero que alguien consistente con su estilo, en un mundo muy anterior al de las fotografías instantáneas, fue Jackie Kennedy. Jackie fue la mujer más fotografiada del mundo, y si te fijas en las fotos, te darás cuenta de que ella realmente se conocía. Si la ves a través de las décadas, te darás cuenta de que siempre entendió muy bien la moda, y supo elegir lo que le funcionaría mejor a ella: nunca se “congeló”.

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¿Se te ocurren tres piezas que toda mujer debería tener en su clóset?

¡Ciertamente! Primero: jeans blancos. Son automáticamente glamorosos. Me gustan en el invierno con un abrigo tejido, o con slaps en el verano, o con un saco negro y camisa para la oficina…Siento que dan la impresión de que uno se viste sin dar mucha importancia a la temporada, que uno está más allá del clima.

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