Los miembros de la familia real están obligados a seguir más reglas de las que podemos contar. Una de ellas es bastante clara: “No quejarse nunca, jamás explicar nada y hablar en público en contadas ocasiones”. ¿Será que los duques de Sussex no la conocían?

Las últimas semanas no han sido fáciles para Harry y Meghan Markle, luego de que el príncipe revelara su preocupación sobre la presión mediática a la que se ve expuesta su esposa (y las similitudes que encuentra en esta situación con la que experimentó su propia madre). Y como si eso no fuera suficiente, sus quejas provocaron que su relación con el palacio de Buckingham no sea la mejor.

Esta semana, un consejero de la casa real británica declaró al diario “The Mail On Sunday” que “la familia real tiene claro que los temas que haya que discutir deben discutirse a puerta cerrada”. Con esto se refería a la polémica de la semana pasada en la que el príncipe Harry y Meghan se quejaron públicamente sobre el acoso por parte de los medios ingleses. 

Fotografía: @harry_meghan_a_royal_life

Para la familia de tres, esto no sería una broma. Tan afectados están que, como aseguró el duque de Sussex en el reciente documental de la cadena ITV sobre su gira por África, incluso han llegado a considerar abandonar temporalmente el Reino Unido. Además, también reconoció que existe cierta tensión entre él y su hermano, William. 

¿Cómo se tomó esto la reina Elizabeth? Nada bien, especialmente porque existe una regla de oro creada por la misma monarca: “No quejarse nunca, jamás explicar nada y hablar en público solamente en contadas ocasiones”. El duque de Cambridge, por su parte, estaría muy preocupado con la “fragilidad” que mostraron en el documental tanto su hermano como Meghan.

Nace el problema para Harry y Meghan

Buckingham está “lleno de gente asustada por la valía de Harry y Meghan como modernizadores de la monarquía, así como incapaz de aprovechar este valor”, dijo un colaborador de los duques de Sussex, asegurando además que el príncipe Harry siempre ha sido muy abierto. 

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Es precisamente por la naturalidad con la que los duques de Sussex expresan sus sentimientos que hay tensión dentro del palacio. Mientras Harry y Meghan dan su opinión con respecto a todo lo que les importa, los miembros más veteranos de la familia siguen resistiéndose a quejarse públicamente de sus problemas.

Fotografía: @The_Sussex_Family

“He intentado adoptar la flema británica. De verdad que lo he intentado. Pero creo que lo que hace por dentro esa impasibilidad es realmente dañino”, explicó Meghan Markle en el documental, después de confesar que no se encuentra bien desde que forma parte de la familia real. 

Cosas de familia

Harry y Meghan no serían los primeros en abrirse a los medios. La princesa Diana lo hizo una vez, con aquella explosiva entrevista en televisión en la que hablaba de las infidelidades de su matrimonio con el príncipe Charles. William y Kate también han hablado muchas veces de sus sentimientos, confesando los problemas a los que se han enfrentado como padres.

Fotografía: @loveforprincessdiana

“No somos robots”, dijo hace unos meses el príncipe William durante un acto sobre problemas mentales en el que también habló del dolor que le produjo la muerte de su madre. “La flema británica está muy bien, y tenemos que adoptarla en los momentos realmente difíciles. Pero fuera de este caso, tenemos que relajarse un poco y ser capaces de hablar de nuestras emociones”, aseguró.

La diferencia con los duques de Sussex es que siempre que el príncipe William y Kate han hablado de sus sentimientos lo han hecho dentro de un contexto laboral. Es por ellos que el comportamiento de Harry y Meghan ha sido denominado como “basura. Todos esos llantos y empeños en revelar los sentimientos son basura”, criticó en el diario “The Times” lady Glenconner.

Fotografía: @just.royal.family

La ex dama de compañía de la princesa Margarita asegura que la antigua generación de la realeza estaba sometida a tanta presión mediática como el príncipe Harry y Meghan, pero que no se quejaba tanto. En la misma entrevista, alaba sin embargo al príncipe William y a Kate: un matrimonio “perfecto”.