Con gran tristeza, más de 700 nativos de la aldea Yakel organizan un “día de duelo” para despedir al Príncipe Philip, a quien consideraban un dios protector de sus cultivos y de su vida

Por Arianna Gonzáles

Príncipe Philip

Philip es venerado por los nativos como una deidad a quien le oran a diario.

Existe, en una isla remota del Pacífico Sur, una tribu conocida por adorar al príncipe Felipe como un dios. Su nombre es la aldea de Yakel y han adorado a Philip por más de cincuenta años.

Altares de todo tipo, llenos de fotografías del Duque de Edimburgo, se encuentran en las casas de estos nativos que, este fin de semana, quedaron devastados al enterarse, finalmente, de su muerte.

Luego de que un empleado del Centro Cultural de Vanuatu lo anunciara, la noticia se expandió rápidamente por la aldea que forma parte de una selva tropical en la isla de Tanna.

Los habitantes de la tribu de Yakel conservan fotografías de Philip en sus casas.

Las muestras de pesar no tardaron en hacerse visibles y la convocatoria a un “día de duelo” hoy, lunes 12, se extendió a los pueblos vecinos.

“La gente estaba muy triste al enterarse del fallecimiento de este gran hombre”, dijo Jean-Pascal Wahé, el trabajador encargado de conducir cuatro horas hasta el área aislada y entregar el triste mensaje.

Por su parte, los jefes de la tribu de Yakel han confirmado que enviarán un mensaje confidencial a la familia real tras el fallecimiento de Philip.

La veneración al príncipe Philip en el Pacífico Sur

La adoración al Duque de Edimburgo ha llevado a los nativos a sumirse en la tristeza por su muerte.

Según miembros del Centro Cultural de Vanuatu, existen más de 700 nativos que conforman el Movimiento “Príncipe Felipe”, que considera al Duque de Edimburgo como una deidad de la montaña que protege sus cultivos y los guarda.

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La veneración nace de una leyenda local sobre “un hijo de piel pálida de un dios de la montaña que se aventuró a cruzar los mares en busca de una mujer rica y poderosa con la que casarse” y habría comenzado a principios de los años 70, cuando Philip viajó a Vanuatu.

Los ántropologos han tratado de explicar por años la adoración de los aldeanos a Philip, a quien le oran a diario por buenas cosechas, y han concluido que esta se trata de una forma de buscar una conexión espiritual con los habitantes del “mundo exterior”.

Sin embargo, los habitantes de la tribu de Yakel, aún no han confirmado si la veneración continuará con la descendencia de Philip, pues consideran que aún es una decisión prematura de tomar porque “su espiritú aún esta presente”.

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