El Club Esmeralda, en Santa María, fue sede de una regata memorable. Desde las once de la mañana, después de un desayuno en el club, los tripulantes se internaron en el mar, en el que el equipo Kuankun se impuso a los demás. Luego, los competidores recibieron sus premios al ritmo de la música de Screaming Chicks. La fiesta posregata se prolongó hasta las once de la noche.