En setiembre de 2013, el pedido de exención de la Visa Schengen por parte del Perú marcó la agenda de trabajo de la embajadora Irene Horejs, jefa de la Delegación de la Unión Europea en nuestro país. En pocas semanas, Horejs será reemplazada por otro embajador, por lo que aprovechamos la oportunidad para hacer un breve balance de su gestión, pero, sobre todo, para analizar con ella cómo se encuentra la Unión Europea en medio de una crisis que pone en entredicho su futuro como bloque económico y político.

Con el Reino Unido en proceso de salida, con una crisis de refugiados y la amenaza del terrorismo en las principales ciudades, ¿diría que este escenario es peor que el de hace unos años?
En Europa, como conjunto, no hubo recesión. Desde hace dos años experimentamos un crecimiento económico, lento, pero crecimiento al fin. Como Unión Europea, se tomaron muchas medidas alrededor de la zona euro que pudieron revertir esta crisis. Lo que sí tenemos todavía es una profunda austeridad en los países que quedaron más endeudados. A esta crisis económica se ha sumado una crisis de refugiados y de seguridad. Por primera vez el terrorismo está presente en Europa, generando un clima de temor e incertidumbre.

Irene Horejs

Irene Horejs, de nacionalidad austriaca, cuenta con una maestría en Ciencias Políticas y Filosofía de la Universidad de Innsbruck, Austria.

Hubo terrorismo en Europa entre los años sesenta y setenta, liderado por grupos nacionalistas.
Pero esto data de hace mucho tiempo. Las nuevas generaciones de europeos jamás han vivido ataques como los de París, Bruselas y Niza, con terroristas que están dispuestos a morir en medio del ataque. Ese es un terrorismo difícil de controlar. Europa en este momento está rodeada por guerras en el este y en Siria, generando flujos migratorios para los que no estábamos preparados. Esta situación produce una sensación de miedo y pesimismo respecto del futuro. El escenario es caldo de cultivo para políticos que alzan voces xenofóbicas, algo de fascismo, de llamados al nacionalismo, que exigen un regreso a la situación de hace treinta años. Enfrentar esta situación representa un reto político que debe ser leído a través de los indicadores correctos.

¿Qué dicen los indicadores respecto del futuro de Europa como zona euro?
Hemos hablado de seguridad, terrorismo, migración y justicia social. Pero, si uno ve los resultados de las encuestas del mes pasado en la Unión Europea, respecto del beneficio de vivir en la zona euro, existe una clara mayoría que quiere quedarse en la Unión. No obstante, lo que también dicen las cifras es que existe un ochenta por ciento de personas que esperan que la Unión Europea sea más activa en materia de seguridad, justicia social y gestión de la migración. Las personas han comprendido que enfrentamos retos enormes, pero que será mejor si los gestionamos juntos. El reto es insuflar nueva vida a la Unión.

Políticos como Geert Wilders y Boris Johnson en el Reino Unido, o Marine Le Pen en Francia, ¿son voces aisladas o reflejan el deseo de un importante número de electores?
No son voces aisladas, hay que tomarlas en serio. Si bien la solución que proponen no es buena, representan la preocupación de algunas personas. Pero, en términos electorales, si ves los resultados de las elecciones en Holanda, Francia y próximamente en Alemania, los votantes han dicho no a los nacionalismos. El presidente Macron ganó con un sesenta y seis por ciento de los votos. Si bien Le Pen alcanzó un treinta y cuatro por ciento de votos, la segunda fuerza fueron los votos nulos o en blanco. Es decir, no votaron por Macron, pero tampoco endosaron su voto a la extrema derecha.

¿Cómo evalúa estos cuatro años de gestión en el Perú?
He disfrutado mucho de mi estancia. Gran parte de mi agenda la marcó la exención de la Visa Schengen, todo un trabajo de coordinación entre la cancillería peruana y la representación de la Unión en Bruselas. Y lo logramos. Tenemos una agenda importante para profundizar los términos del TLC, así como la cooperación en el terreno de las reformas institucionales que requiere el Perú para convertirse en un país miembro de la OECD.

¿Les preocupa la inestabilidad política de su socio comercial por el escándalo de Odebrecht?
Nos interesa tener socios estables en todo sentido. Los efectos que tienen estos escándalos de corrupción son preocupantes, en la medida en que generan inestabilidad tanto política como económica, como ya ha confirmado el ministro de Economía. Precisamente para evitar este tipo de situaciones es que vamos a promover las reformas institucionales que exige ser miembro de la OECD.

Por Luis Felipe Gamarra
Foto de Sanyin Wu

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