El Centre Pompidou tendrá su primera sede en las Américas y estará en Foz do Iguaçu. Diseñado por Solano Benítez, el proyecto apuesta por una arquitectura integrada al paisaje y una nueva mirada cultural en la región.
Por: Redacción COSAS
El nuevo Centre Pompidou Paraná marca un giro en la identidad del museo francés. Lejos del lenguaje high-tech de su sede original en París, el proyecto propone una arquitectura esencial, abierta y vinculada directamente con su entorno.
Con cerca de 24 mil metros cuadrados, el edificio integra salas expositivas flexibles, espacios de encuentro y recorridos que diluyen los límites entre interior y exterior. La intención es que la experiencia del visitante esté atravesada por el paisaje, en diálogo constante con la vegetación de la región.

Con un diseño de Solano Benítez, el museo llegará a Foz do Iguaçu, en la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay, con una propuesta que se aleja del modelo high-tech parisino.
Uno de los ejes del diseño es el uso de materiales locales. La tierra roja característica de la zona se convierte en ladrillos que dan forma al museo, combinando técnicas tradicionales con soluciones contemporáneas. A esto se suman estrategias de ventilación natural, sombra y microclimas que responden a las condiciones del lugar.
El proyecto también establece una relación directa con el Parque Nacional do Iguaçu, reforzando la conexión entre cultura y naturaleza en uno de los entornos más biodiversos del continente.

Salas flexibles, espacios de encuentro y puntos de observación construyen una experiencia donde arquitectura y naturaleza se transforman en conjunto.
Un nuevo polo cultural en la triple frontera
La elección de Foz do Iguaçu no es casual. Ubicada en la frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay, la ciudad es uno de los principales destinos turísticos de la región gracias a su cercanía con las Cataratas del Iguazú y la represa de Itaipu Binacional.
Con una inversión superior a los 200 millones de reales, el proyecto busca sumar una dimensión cultural a este destino global, descentralizando la oferta artística y generando nuevas dinámicas en América Latina.

El edificio, de aproximadamente 24 mil metros cuadrados, integra interior y exterior en un mismo recorrido.
El museo no se plantea solo como un espacio de exhibición. Incluirá áreas de investigación, formación y residencias artísticas, con una programación que combinará obras del acervo parisino con producciones latinoamericanas.
Un museo pensado como espacio vivo
Más que un edificio, el Centre Pompidou Paraná se concibe como un organismo en evolución. La propuesta de Solano Benítez entiende la arquitectura como un proceso que aprende del entorno y se adapta a él.
El desarrollo del proyecto ha incorporado además instancias de diálogo con la comunidad local, con la intención de que el museo sea un espacio cercano y de uso cotidiano.

La propuesta plantea una arquitectura esencial, permeable y profundamente vinculada al territorio de la triple frontera.
De esta manera, la primera sede del Centre Pompidou en América Latina no busca replicar un modelo, sino construir uno propio: un lugar donde la cultura, el territorio y las personas conviven y se transforman juntos.
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