El reconocido abogado penalista analiza, en entrevista con COSAS, el origen del cuestionamiento al proceso electoral, la inacción del Jurado Nacional de Elecciones frente a eventuales medidas correctivas y señala los límites de una auditoria frente a los tiempos judiciales

Por:  Rodrigo Chillitupa Tantas    Fotografía: Fabiana Silva

Estamos en una situación de deslegitimidad particularmente compleja.

Sí. Particularmente difícil, y compleja. Gane quien gane, la situación no se va a resolver eligiendo a un nuevo presidente o una nueva presidenta. Porque las acusaciones respecto al fraude electoral están teniendo tanta relevancia que han viciado el proceso electoral. Y el resultado, evidentemente, sea cual sea, va a estar contaminado por la forma y la manera en que se ha desarrollado el proceso. En segundo lugar, porque de acuerdo con la metodología electoral que se ha puesto en práctica, quien gane la segunda vuelta lo va a hacer por un margen mínimo de votos. Y eso va a generar que existan varios millones de votantes que van a estar en total desacuerdo con quien gane. En tercer lugar, porque la situación se va a complicar aún. En el Congreso hay una mayoría que posiblemente va a estar en desacuerdo con quien sea elegido. Y va a haber una serie de problemas para generar algún tipo de consenso en materia gubernamental. Se van a enfrentar el Legislativo contra el Ejecutivo, y evidentemente que eso va a coadyuvar a que el problema de la gobernabilidad se vea afectado frente a otro tipo de dilemas que también requieren solución, como la seguridad ciudadana, la delincuencia, el abandono en temas de salud, educación y transporte. Quienes van a tener que gobernar el Perú tienen que ser personas con muchas condiciones para manejar el país frente a una serie de problemas.

¿La crisis de legitimidad de la ONPE no tiene mayor solución? ¿El daño está hecho?
Un primer atisbo de solución era la decisión que podía haber tomado el JNE (Jurado Nacional de Elecciones). Pero esta institución, supuestamente rectora en materia electoral, persiste en su actitud de continuar el proceso electoral en las condiciones tan cuestionables y deplorables como se viene desarrollando. Lo adecuado hubiera sido que por lo menos se tomara decisiones para fines de unas elecciones complementarias. Pero el JNE persiste en su actitud, y está coadyuvando y contribuyendo en aumentar el descontento y el caos.
Se dice que la ley no permite elecciones complementarias, pero ya se rompió la ley con la extensión de votar al día siguiente. Suena a excusa.
El tema legal es bastante efímero, debatible y controversial, porque siempre van a haber opiniones encontradas.
Enrique Ghersi dice que las autoridades deberían actuar en base a un criterio de conciencia, no solo en base a la ley.
Bueno, evidentemente quienes han tenido que tomar decisiones debieron haber asumido un examen de conciencia respecto a todo lo que está de por medio. Porque de continuar este escenario, lamentablemente lo que va a venir más adelante va a ser aún mucho peor. Hay que tomar conciencia de lo que está pasando. Lo que está de por medio es el futuro del Perú, del país y de la sociedad. Pero persistir en un proceso electoral con tal cantidad de objeciones y cuestionamientos, porque no solamente son dichos de partes interesadas. Hay denuncias que se han formalizado y que el Ministerio Público está investigando. Y a pesar de todo eso el JNE continúa con su actitud. Ahora, manifestaba que no es un tema legal. Acá ha habido un concierto de voluntades algunos años atrás para persistir en un proyecto electoral en los términos como se está desarrollando. La forma en la que se ha visto cómo se ha presentado el panorama electoral , con la cantidad de partidos políticos y de propuestas parlamentarias, la diseminación del voto electoral y el fraccionamiento del escenario electoral… Evidentemente que propicia un caos de esta naturaleza. Y cuando nos retrotraemos al pasado, vamos a verificar que hay una serie de elementos concatenantes iniciales que dejan en evidencia que parecería que ha habido acá una especie de estrategia para copar las instituciones electorales como el caso de la ONPE, tener manejos del proceso electoral y otras cosas que se va a ir conociendo en las próximas semanas.

Piero Corvetto renunció a la jefatura de la ONPE tras irregularidades en las elecciones del 12 de abril.

La derecha insistió en la palabra “fraude”, que está politizada. ¿Quizás debieron insistir en que el proceso está viciado, como dice usted? ¿Se centró más en encontrar la autoria del supuesto fraude que en el vicio en sí mismo?
Claro porque el tema «fraudulento» entre comillas absuelve un interés muy particular. Acá no solamente se trata del fraude como en el acto electoral en sí mismo. El fraude, en los términos como lo estoy planteando (“fraude electoral estructurado”), es consecuencia de un pésimo o tergiversado manejo administrativo del órgano operativo, logístico y ejecutor del proceso electoral como es la ONPE. Y eso no es un hecho que haya surgido de la noche a la mañana o que se produjo exclusivamente en el momento del acto electoral. Es la consecución de una serie de precedentes que, si los analizas de manera sistemática, uno devela que hay una coincidencia de voluntades para preparar un escenario electoral de estas condiciones, hacerlo inestable, vulnerarlo y, en última instancia,  lograr que quien gane las elecciones lo haga por un margen mínimo. El margen mínimo, en condiciones normales, de por sí ya es objetable. Pero el margen mínimo en un escenario electoral como el que se está desarrollando en el país me parece que va a ser una bomba de tiempo, porque vamos a entrar a un escenario de total incoherencia por las confrontaciones, por el desacuerdo, y porque va a haber millones de personas de uno u otro bando que van a estar en desacuerdo con el resultado, sin perjuicio de aquellos que se sienten engañados.

¿Si el proceso empezó así, el gobierno que viene inevitablemente va a estar un poco deslegitimado?

Totalmente deslegitimado porque el fraude lo ha contaminado. Más allá de si se verifica o no verifica. Porque el fraude, si nos supeditamos a una decisión judicial… Un proceso de estos puede durar cuatro o cinco años. Pero ya el estigma está presente en el manejo de todo el proceso electoral. Y además porque las instituciones persisten en su proyecto político de continuar. Entonces, si tú dices «bueno, puede haber habido errores, se van a subsanar los errores, hay que darle oportunidad para que todos voten…» Sin embargo, se asume una posición más radical todavía de continuar. Y eso se percibe como una actitud de continuar hasta las últimas consecuencias, en el supuesto entendido que eligiendo a una persona todo lo demás va a quedar en un segundo plano. Y eso no va a ser así, porque la forma y la manera como se ha contaminado el proceso electoral va a desviar y vamos a estigmatizar cualquier tipo de resultado frente a la persona que sea elegida como presidente.

La respuesta ha amenazado con salir a protestar. Y sus marchas son más violentas. ¿Eso habrá influido en la decisión de no realizar elecciones complementarias?

La presencia de la violencia va a tener un efecto importante, dependiendo del estadio y del desarrollo del proceso electoral. Evidentemente, yo no descarto que, frente a una situación de tremenda confrontación política, la violencia va a ser utilizada. Porque, como te vuelvo a manifestar, ante la ausencia de un órgano rector que pueda dirimir en términos racionales, genera que cualquier tipo de resultado implique un total desacuerdo por un sector importante de la población.

Rafael López Aliaga, candidato presidencial de Renovación Popular, pide recuento de votos. Foto: EC.

¿Cuánto podría durar un gobierno que surja así de deslegitimado?
Las condiciones sociales, económicas y políticas del Perú en los momentos actuales no permiten que nos podamos dar el lujo de llegar a un gobierno y generar una situación de caos. Porque los efectos son irreversibles. Entonces, insisto. Hay una miopía absoluta respecto al futuro. Y esto, desgraciadamente, va a tener consecuencias peores que las que estamos viendo en estos momento.

¿Protestas en la calle, cierres del Congreso, vacancias?

No solamente protestas, sino estabilidad social, inestabilidad económica, inseguridad ciudadana, la vacancia… Va a imperar la inestabilidad. Porque si se llega a ese resultado, los márgenes de consenso son inexistentes. Los sectores presentes van a radicalizar sus posiciones. Y al radicalizar las posiciones se va a agudizar el conflicto. En última instancia, va a ser una gobernabilidad efímera e inestable, porque en el plano social, sociológico y político las cosas no se solucionan así, de la noche a la mañana. Uno requiere consensos, proyectos y una esquemática sistemática que se va consolidando a partir del tiempo que va sucediendo. Pero esto no es un manejo privado. Este es un manejo gubernamental político en el que todos los peruanos, de una u otra manera, terminan involucrados.

¿Qué tan factible es que la auditoria del proceso electoral que se ha propuesto aclare algunas cosas?

Yo creo que el JNE ya dejó en claro cuál va a ser su posición. Y aun cuando surgieran cuestionamientos respecto a los resultados de las auditorias, lo que se decida sobre el particular va a tener que ser resuelto en la vía judicial. Y la vía judicial es un procedimiento que puede durar varios años. Mientras que se investiga, se acusa, se enjuicia… Y acá el tiempo que demora la investigación judicial es incompatible con lo que se va a tener que decidir en las próximas semanas. Porque acá la impresión es que se orienta todo a ponerle una aparente solución respecto a lo que se resuelve en la segunda vuelta. Y la segunda vuelta está acá, a la vuelta de la esquina. Entonces, frente a la actitud que asume el JNE, aun cuando los resultados de la auditoria sean tremendamente reveladores, en el plano judicial eso va a requerir otro tipo de controversias que son burocráticas, demagógicas y que duran años y años. Mientras tanto, el ritmo del conflicto social es mucho más rápido que las posibles soluciones que se puedan presentar en la vía judicial. Porque como te vuelvo a repetir, yo creo que el JNE ha tenido la oportunidad de por lo menos aligerar y oxigenar el fenómeno que se está generando. Pudieron haberse dispuesto, por lo menos, elecciones complementarias. Pero yo no creo ahora que, bajo la actitud que ha asumido el JNE, frente a los resultados de una auditoria, vaya a cambiar de opinión. Al contrario, eso sería ahora mucho peor, porque pondría en evidencia que el JNE no tiene la suficiente consistencia como para poder haber asumido una posición de absoluta conciencia histórica, como tú acabas de manifestar hace unos instantes.

¿Cuál sería la responsabilidad penal de Piero Corvetto, además de la responsabilidad política? 

La responsabilidad penal, como te acabo de manifestar, es a largo plazo. Y mientras tú seas un espectador, teniendo abogados que los paga el Estado, teniendo un sector de la prensa que te defiende, y además estando de por medio un candidato que se podría sentir desmerecido frente a los resultados, en realidad lo que se está haciendo es echarle más leña al fuego.

¿No hay nada que hacer para los ciudadanos que no pudieron votar?

Desgraciadamente las expectativas estaban en las autoridades electorales. Pero si estas autoridades electorales no respaldan el clamor de un sector de la población, ¿qué te queda? Frustrarte, nada más. Solamente te genera una frustración. Es una carrera contra el tiempo. Se cree que en teoría todo se va a solucionar con los resultados de la segunda vuelta, pero eso no va a ser así. Por lo menos así yo lo percibo.

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