El crecimiento desordenado de Lima la ha convertido en un monstruo de cabezas infinitas. Ante esta realidad, la bióloga y ex funcionaria edil Anna Zucchetti propone una visión de ciudad inclusiva y sostenible a partir de proyectos articulados ya en el Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano de Lima y Callao al 2035.

Por Edmir Espinoza / Retrato de Diego Valdivia

Ha sido presidenta del directorio de Parques de Lima en la gestión municipal de Susana Villarán, gestora de la plantación de medio millón de árboles en la ciudad, y una de las técnicas encargadas de desarrollar los anteproyectos de ciudades autosostenibles del Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano de Lima y Callao (PLAM) al 2035. Hoy, lejos de la administración pública, Anna Zucchetti reflexiona sobre los grandes problemas de la ciudad, y ensaya alternativas para transformar a Lima en una urbe moderna, sostenible y amable para todos.

–Lima es una capital de diez millones de habitantes, el 75% de los cuales se moviliza en transporte público, y la mitad de ellos invierte más de dos horas y media en ir y volver del trabajo. ¿Es sostenible este sistema?

–Siempre he dicho que, más que una ciudad, Lima es una conglomeración urbana que se ha ido construyendo, y en la mayoría de casos autoconstruyendo pedazo a pedazo, barrio por barrio, cerro por cerro, sin la infraestructura, los equipamientos y los servicios que todos necesitamos. Hoy sufrimos esa manera de crecer, no por planeamiento ordenado con previsión, sino por la suma de fragmentos y piezas autoconstruidas y autogestionadas sin una visión de conjunto. Después de la seguridad, la gente identifica la movilidad y el transporte como los grandes problemas de la ciudad, y, efectivamente, este es un sistema colapsado, donde cada limeño gasta un montón de su tiempo en movilizarse de un lugar a otro. Algunos estudios estiman que ocho años de vida de cada limeño los pasa en una combi.

–En este contexto, ¿qué sistemas alternativos de movilidad pueden funcionar para una urbe tan colapsada como Lima?

–Lo que necesitamos es una receta compleja pero al mismo tiempo simple y probada en muchas de las grandes capitales del mundo. Un sistema integrado de transporte que priorice, en este orden, al peatón, la bicicleta, el sistema de transporte público masivo (lo que quiere decir una buena red de metros y metropolitanos que permita conectar Lima). Y, por último, el automóvil, lo que se traduce en un buen sistema de infraestructura vial.

Anna Zucchetti

–Nuestra ciudad crece demográficamente a pasos agigantados, y la oferta inmobiliaria crece también pero no llega a cubrir la demanda. Una de las alternativas propuestas por el PLAM al 2035 es la de las ciudades satélites, con anteproyectos urbanísticos en Ancón y Pachacámac ¿Qué tan viable y conveniente sería esta estrategia?

–Más que de ciudades satélites, en el PLAM al 2035 nos gusta hablar de ciudades productivas autosostenibles. En el caso de Ancón, con una fuerte vocación hacia la industria, el comercio y servicios, y los espacios abiertos, y en Lurín con una vocación más industrial, pero también incorporando las otras variables. Serían ciudades que respeten los principios de sostenibilidad del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, que busca la creación de ciudades más compactas y más densas, con usos mixtos y con amplios espacios abiertos y protección de la infraestructura ecológica, con vivienda construida de forma sostenible y ciclos cerrados de manejo y gestión de residuos sólidos y aguas residuales, entre otros tantos criterios de sostenibilidad.

–Crear ciudades productivas en áreas periféricas de Lima requiere de una reforma del sistema de transporte y servicios en estas zonas.

–Efectivamente, la clave del diseño de estas dos grandes piezas urbanas como nuevas ciudades que se integrarían a todo el hinterland metropolitano sería, en primer lugar, una movilidad interna que evite la movilidad obligada hacia Lima. Esto quiere decir que ahí haya también residencia, no solo industria, por lo tanto que la gente que trabaje en Lurín viva también en Lurín, al igual que la gente que trabaje en la nueva zona industrial de Ancón viva también en la nueva ciudad de Ancón. En segundo lugar, conectar estas nuevas ciudades con el resto de Lima. Para el caso de Ancón, propusimos extender el Metropolitano hasta el norte, y conectarlo a la estación del tren de cercanías, cuya puerta de entrada a Lima sería justamente por Ancón. Ahí debería crearse una estación multimodal, donde llegaría el tren de cercanías, el tren de mercancías, el Metropolitano y también la vía periurbana. Esto resolvería los problemas de acceso e interconexión de la nueva ciudad de Ancón, donde se tiene previsto albergar a doscientas mil personas, con el resto de Lima. En el caso de Lurín, la idea es extender la Línea 1 del Metro, de manera que haya transporte público masivo hasta allá.

–En el PLAM al 2035 se presenta a Ancón como una futura ciudad parque con emisiones cero de carbono ¿Hasta qué punto la ciudadanía y el sector privado valoran estos esfuerzos ambientales?

–¿Por qué una ciudad cero carbono tiene que hacerse en Suiza, Alemania o China, donde ya se está haciendo? En realidad es hacer simplemente las cosas de una forma más inteligente. Tú reduces emisiones de carbono con un sistema de transporte público masivo responsable, porque el gran emisor de CO2 es el transporte en las ciudades. El otro gran emisor es la industria, que debería virar a un sistema más limpio y ecoeficiente. Hay numerosos estudios que confirman que una industria más limpia y ecoeficiente es también más competitiva: reduce sus costos y aumenta su productividad, además de cumplir estándares internacionales que muchos países están solicitando. Justo ahora vamos a sacar un libro con cuarenta casos de fábricas que han reducido sus emisiones de carbono mediante una línea de crédito ambiental. No hablamos de ciencia ficción, son cosas que están pasando ya, ahora mismo.

–¿Cómo te imaginas estas ciudades autosostenibles en quince años?

–Creo que se podrían tener las grandes infraestructuras construidas con el aporte de las plusvalías que generan los cambios de usos, y la habilitación progresiva de la industria, de la vivienda y los espacios públicos. Me las imagino como bellas ciudades nuevas donde vivir; con buena vivienda, con buen transporte, con movilidad interna, con buenos parques y playas, y lomas protegidas, donde la gente esté orgullosa del lugar donde vive, y donde también (por la confluencia de estos factores) la tasa de delincuencia e inseguridad sean mucho menores. Porque la inseguridad es un producto de las ciudades disfuncionales que creamos.

–¿Dónde y cómo van a vivir la nueva generación de limeños?

–Yo creo que si se hace el tren de cercanías, que fue uno de los proyectos emblemáticos del presidente cuando fue candidato, y que de hecho también está en el plan metropolitano, Lima se va extender linealmente a lo largo del litoral, porque va a seguir naturalmente las estaciones del tren. Tendremos una ciudad muy litoralizada, ya lo es pero lo será aún más. Pero al mismo tiempo necesitamos densificar la ciudad. Ahora tenemos un promedio de ciento veinte habitantes por hectárea en Lima, que es una densidad bajísima. Necesitamos multiplicarla por tres o cuatro.

Anna Zucchetti

–Uno pensaría que densificar ciertas zonas de Lima la harían mucho más insostenible.

–Es que la densificación tiene que hacerse bien. Tiene que hacerse de una vez el metro, nuevas líneas del Metropolitano, garantizar buenas redes de agua y energía. Con estos componentes críticos, es posible y necesario hacer una política de densificación. Mira Barranco, por ejemplo. Está colapsado. Se hace edificio tras edificio y las vías son las mismas. Donde antes había una casa con seis personas, ahora hay un edificio con doscientos departamentos, cada uno con uno o dos autos. De nuevo, esto es el paradigma del caos y de la imprevisión y falta de planificación.

–¿En qué grado de madurez crees que se encuentran Lima y sus ciudadanos para exigir reformas estructurales en
la urbe?

–Hay que ser optimista. Creo que se necesita un nuevo alcalde o alcaldesa, porque ahora nuestro alcalde no existe o es invisible. Necesitamos un nuevo alcalde, con visión y coraje, que vea la Lima del futuro y que tenga la voluntad para hacer las grandes reformas estructurales que la ciudad necesita y que todos agradeceremos cuando estén encaminadas. Sí creo que necesitamos mucha educación y creación de ciudadanía. Somos habitantes urbanos recientes, todavía no aprendemos a convivir bien, y eso lo vemos a diario. Necesitamos hacer mucha pedagogía urbana, y ese es un rol del alcalde, que debe liderar los grandes cambios y no esconderse.

Artículo publicado en la revista CASAS #254