Aunque parece una tarea difícil por los rigores del clima, es posible que hasta las especies más delicadas, como las orquídeas, mantengan la frescura y la belleza y hagan un aporte efectivo a la decoración de las casas de playa.

Por Redacción CASAS

Dicen que la mejor época para que las orquídeas florezcan coincide, de una manera poética y simbólica, con el Día de la Madre. Al fin y al cabo, la planta necesita permanentemente frío y luz para que abran las primeras flores. Sin embargo, el verano no es necesariamente un enemigo acérrimo de las orquídeas, aunque los cuidados deben ser mayores, porque hay que protegerlas del calor excesivo y de la luz solar directa. No es de extrañar que las plantas se sequen muy rápido en esta época del año: la humedad relativa –en Lima, la evaporación del agua puede llegar a ser tres veces mayor que la del invierno– desciende drásticamente a medida que la temperatura aumenta, especialmente durante las horas de mayor calor, entre la una y las tres de la tarde.

“Es cierto que el sol puede causar daños irreparables en las hojas de las orquídeas Phalaenopsis durante todo el año, sobre todo en verano, si las plantas están expuestas al sol directo. Por eso recomendamos poner las plantas en un lugar luminoso pero con luz indirecta”, explica Susana Young, gerenta general de Éxtasis, empresa dedicada a la producción de orquídeas y otras flores finas.

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Para la especialista, los daños por quemadura del sol son feos, pero por lo general no afectan el desarrollo de la planta si la quemadura se mantiene seca. Sugiere observar la orquídea, porque si la herida se pone acuosa, será mejor llevarla a un especialista, debido a que puede haber sido afectada por hongos o bacterias.

“Una hoja dañada todavía sigue haciendo fotosíntesis, por lo que recomendamos no cortarla. Recién cuando haya una o dos hojas nuevas, se puede cortar la hoja y curar la herida con canela en polvo o limpiar el corte con un hisopo con agua oxigenada. Ese corte se va a poner negro. Pero si está seco, no hay problema, es normal. Eso sí: hay que usarla solo en las heridas. Se debe evitar que el agua oxigenada caiga a las hojas, porque las quema. Luego hay que regarla después de tres días, para que las heridas tengan tiempo de cicatrizar”, dice Young.

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Consejos para cuidar tus orquídeas

Para las orquídeas, no hay riegos sistemáticos. Unas plantas requieren más agua que otras, como las que son más grandes o tienen muchas flores. Por eso siempre hay que mirar las raíces antes de regar. Si las raíces están verdes, no se riega, porque la planta todavía tiene suficiente agua disponible, y si se riega demasiado, pueden pudrirse. Si están blancas o grises, es un signo de que ya les falta agua. “En verano, los riegos posiblemente serán cada cuatro o cinco días, según el tamaño de la maceta y las condiciones de cada planta”, afirma Young.

La mejor época para cambiar de maceta a la orquídea es el verano, entre diciembre y marzo. Gracias al calor, la planta puede desarrollar nuevas raíces para adherirse a las paredes de la maceta transparente y también producir más hojas que ayudarán a fortalecer la planta para que la próxima temporada dé más flores. El tamaño de la maceta es fundamental, y hay que elegir siempre una maceta solo ligeramente más grande –a las raíces les gusta estar ajustadas–, y si es demasiado amplia, la planta se hará más grande, pero dará menos flores.

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El sustrato también es importante. Tiene que proporcionar aire a las raíces para que no se pudran, como si fuera un colador, para no retener agua. Nunca hay que usar tierra. Lo ideal es que sea corteza de pino mezclada con carbón y un diez por ciento de musgo. “Algunas personas prefieren el musgo Sphagnum o musgo blanco. Para nuestro clima en Lima, no lo recomiendo por el tema de la pudrición de las raíces, ya que el musgo retiene mucha agua y las raíces entonces no tienen suficiente aireación”, finaliza Young.

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Artículo publicado en la revista CASAS #277