Agricultura urbana y productiva en techos, tecnologías de captura de agua y la transformación de los grandes espacios públicos de la ciudad son los pilares que sustentan la visión Lima 2035, un proyecto que compite para convertirse en una de las visiones que transformen el sistema alimentario en el mundo, y que pretende hacer de nuestra capital la primera megápolis climáticamente positiva.

Por Edmir Espinoza / Imagen destacada: Susana Venegas

Lima 2035

Para la versión final de la visión, se creó el personaje de Sara, perteneciente a la segunda generación de inmigrantes en el futuro de Lima 2035. Su comunidad se llama Pomacocha, y aparece representada a través de los dibujos de Valentina Bandera.

Del otro lado de la pantalla, al hablar del proyecto al que se ha dedicado a tiempo completo durante los últimos tres meses, Soroush Parsa emana entusiasmo. Gesticula con vigor, alza la voz y asegura –convencidísimo– que, en el año 2050, Lima puede convertirse en una ciudad hermosa, con techos verdes y productivos, parques inmensos rodeados de árboles frondosos, y ciudadanos sanos, prósperos y orgullosos de la transformación de una de las megápolis con más historia en el continente.

Soroush –biólogo, sociólogo, PhD en Ecología y actual miembro del equipo científico de innovación del Centro Internacional de la Papa (CIP)– es el líder de un equipo multidisciplinario que reúne a expertos en innovación, industrias alimentarias, urbanismo y arquitectura, biología y recuperación de residuos, que desde hace meses viene trabajando en Lima 2035, una visión que pretende transformar a nuestra capital y que hoy compite en el concurso mundial Food System Vision Prize –creado por la Fundación Rockefeller, en alianza con IDEO, el laboratorio de innovación más importante del ámbito internacional–, que premiará e impulsará las visiones más poderosas para transformar el sistema alimentario en el mundo.

Lima 2035

Acuarela de Susana Venegas, del libro “La Lima que encontró Pizarro”, de Gilda Cogorno y Pilar Ortiz. Su lectura inspiró la visión que impulsa Lima 2035.

La Lima que encontró Pizarro

Aunque las ideas de Soroush respecto a la necesidad de un plan sistémico para el futuro de Lima tienen larga data, Lima 2035 tomó forma recién con la convocatoria lanzada por el concurso, que nació en 2019 con el propósito de generar una conversación en todos los países del mundo para que, desde las bases de la sociedad, emerjan visiones, cada una calibrada según la realidad de su región, y así convertir a los autores de las propuestas más poderosas en los nuevos visionarios del sistema alimentario mundial.

Luego de una primera fase de selección, que incluyó casi 1400 propuestas, la visión de Lima 2035 –nombre que nace inspirado en el aniversario número 500 de la fundación de nuestra capital– fue seleccionada dentro de las setenta y siete finalistas del concurso, que deberán someterse a una segunda fase de “refinamiento” antes de presentar la propuesta final, el 1 de junio de este año.

Sobre la visión que impulsa Lima 2035, Soroush explica que surge de la lectura del libro “La Lima que encontró Pizarro”, de Gilda Cogorno y Pilar Ortiz, en el que se cuenta que nuestra capital, a la llegada de Francisco Pizarro, era una ciudad completamente distinta, completamente verde. “Lima era un oasis hecho por la sociedad. Canales, kilómetros de arboledas y centros poblados sumamente sofisticados y armonizados con el paisaje y la naturaleza. Lo que se describe es fantástico. Y uno, inevitablemente, se pregunta: ¿Esta es la Lima donde yo estoy viviendo? ¿Lima tiene la capacidad de ser así de verde, de ser así de hermosa?

Lima 2035

Modelo de vivienda funcional adaptable. Dibujo de Velentina Bandera.

Estas preguntas catalizaron otra poderosa inquietud: ¿cómo hacer que Lima pueda volver a tener las características con las que contaba al momento de su fundación? Una ciudad sinérgica con la naturaleza, una Lima verde, que no solo no contribuya al cambio climático, sino que sea parte de la solución; que capture carbono y genere bienestar. Así, Lima 2035 es la respuesta a estas preguntas, y a la imaginación que comenzó a fluir, catalizada por este concurso, pero inspirada también en la Lima que fue”, refiere el líder de la visión Lima 2035.

Soroush quiere desmarcarse de la etiqueta del académico entusiasta y optimista que sueña más allá de las posibilidades de una ciudad casi inviable, como es Lima. Por ello, es lapidario al momento de explicar que los cambios que experimentará la urbe en los próximos años son inevitables, y que su visión es, sobre todo, una propuesta para encauzar estos cambios hacia una política sistémica, que involucre investigación, innovación y diseño en la transformación de nuestra capital.

“No creo ser idealista al decir que Lima va a tener agua para todos, y va a eliminar la pobreza, la anemia y otros desafíos similares para el 2035. El mundo ya se ha comprometido a resolver esos problemas. Superar estos desafíos es inevitable, no optimista. La pregunta, entonces es, al 2050, ¿queremos una Lima bajo este crecimiento espontáneo que hemos tenido desde hace sesenta años o, en cambio, queremos un trayecto más deliberado y que incorpore diseño? Si lo que quieres es una visión más estructurada, Lima 2035 propone una ciudad que, con características regenerativas, se vuelva climáticamente positiva, con techos verdes, grandes espacios públicos, y que además tenga a personas sanas y nutridas. Y para ello, necesitamos capturar la imaginación de las personas”, explica Soroush.

Lima 2035

Sara produciendo en un techo verde. Dibujo de Valentina Bandera.

Agricultura urbana para transformar

Pero ¿cómo lograr esta transformación desde la innovación, la tecnología, la industria alimentaria y el urbanismo? Para Soroush, la clave está en la agricultura. “En el mundo no existe fuerza más destructiva que la agricultura. Es la actividad que más colabora con el cambio climático y el primer contribuidor de la devastación de la foresta de los bosques para convertirlos en zonas agrícolas. Por ello, nuestra propuesta se basa en la idea de que la agricultura puede transformar a Lima. A partir de un ecosistema de agricultura urbana, queremos volver a los techos de las viviendas limeñas en espacios productivos, donde se siembren productos agrícolas de gran valor nutricional que, a la larga, sean fuente de alimento y economía familiar”, comenta Soroush.

La propuesta, sin embargo, va más allá de la habilitación y promoción de techos verdes y productivos en las viviendas limeñas. Considera también factores asociados como la crianza del cuy y el cultivo de hortalizas, la adaptación de tecnologías de captura de agua en las lomas, la implementación de políticas públicas de agua y la transformación de las huacas y lomas limeñas. “Imagina que los dos últimos espacios que tenemos libres en Lima, las huacas y lomas, no sean espacios estériles, sino que nos ayuden a transformar el paisaje y juntarnos, revirtiendo las separaciones culturales y socioeconómicas, producto del crecimiento acelerado en Lima desde 1940”, explica Soroush desde el otro lado de la pantalla, con la mirada encendida.

Lima 2035

Se han planteado módulos de producción que podrían integrar plantas y cuyes, compatibles con la siembra en techo. Dibujo de Valentina Bandera.

Urbanismo productivo

La arquitecta y urbanista Marina Vella es también parte del equipo de Lima 2035, y es la encargada de elaborar el componente urbanístico de la propuesta. Para ella, la transformación de nuestra ciudad pasa, en gran parte, por un cambio en la tipología de las viviendas y en la aplicación de políticas de ciudad modernas, que promuevan la eficiencia y los usos mixtos.

“Hemos diseñado un modelo de vivienda funcional que responde a la realidad peruana y que es adaptable. En un contexto donde las casas de un piso se convierten en casas de dos o tres pisos, el área agrícola va pasando de un piso a otro, manteniéndose siempre en la azotea”, explica Vella, quien también cree en la necesidad de cambiar nuestro modelo de ciudad hacia una que promueva la movilidad sostenible y la creación de una dinámica comunitaria orientada hacia la productividad. Todo ello a partir de tres ideas: la ciudad compacta, la ciudad mixta y la ciudad policéntrica.

Lima 2035

Los integrantes del equipo que saca adelante el proyecto Lima 2035. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Soroush Parsa, Marina Vella, Gonzalo Villarán, Daniela Sánchez. Vasco Masías, Henry Juárez y Juan Manuel Bermúdez.

Aunque todavía quedan algunas semanas de trabajo hasta el 1 de junio, cuando empezará la fase final de evaluación de los proyectos del concurso Food System Vision Prize, Soroush y su equipo están seguros de que ganarán. Pero más allá del premio, la apuesta de Lima 2035 es la de fomentar un debate amplio e inclusivo sobre la Lima que queremos para el futuro. Por ello, antes de terminar esta conversación remota, Soroush y Marina insisten en la necesidad de que los limeños y limeñas compartan sus ideas, esperanzas y sueños para la Lima del 2035 a través de la web de web de Lima 2035, donde se busca que los visitantes ayuden a construir una gran respuesta a una gran pregunta: “¿Qué harías para transformar la megaciudad más seca del mundo en un oasis verde, como lo fue hace más de quinientos años?”.

Artículo publicado en la revista CASAS #280