Desde Ámsterdam y Londres, Studio Altar rescata técnicas tradicionales peruanas y las moderniza a través de un diseño fresco que conquista el mercado europeo. Su narrativa pone el foco en el creador y su legado.

Por Gloria Montanaro

La posibilidad de un diálogo entre el creador de un objeto y su usuario se da de una manera natural en las piezas artesanales. Toda pieza hecha a mano lleva impresas las huellas de su hacedor. Pero solo algunas, además, son capaces de transmitir un legado técnico convertido en tradición. Hacia allí apunta la propuesta de Studio Altar, una dupla integrada por Delphine Lejeune y Diego López de la Fuente que rescata y pone en valor el acervo cultural de algunas comunidades peruanas a través de creaciones en cerámica y telar.

Vestige

La colección Vestige reflexiona sobre la línea y la función original de los recipientes de agua precolombinos de la cultura Vicús. Fotos de Geray Mena.

Su acercamiento a la materia está estrechamente ligado a Allpa, una empresa local exportadora de artesanía con más de treinta años en el rubro. Una de las sociólogas fundadoras, María del Carmen de la Fuente, es la madre de Diego.

Más allá del negocio familiar, Diego cursó estudios de Periodismo y Cine, pero su vocación encontró cauce en el diseño de moda. Sus creaciones textiles portaban ese saber hacer artesanal, que empezó a ser reconocido en 2016, cuando fue elegido como Nuevo Talento en el LifWeek. Al año siguiente, migró a Londres para hacer un máster de Diseño en Central Saint Martins, donde exploró las aplicaciones del diseño contextual y narrativo en la preservación de la artesanía, y las barreras existentes en la transferencia de conocimiento en comunidades de artesanos en el Perú.

Vestige

Otra pieza de la colección Vestige. Foto de Geray Mena. A la derecha, Delphine Lejeune y Diego López de la Fuente, los creativos detrás de Studio Altar, junto al artesano decorador Edgardo Morales Sosa, de Chulucanas, quien colaboró en la creación de los pinceles de pasto.

La historia de Delphine avanzó en paralelo. Con quince años y desde su Bélgica natal, soñaba con conocer el Perú. A los dieciocho logró hacerlo y deseó quedarse, pero regresó a Bélgica para empezar el bachelor de Ilustración que tenía planificado. Cuando le faltaba un año para recibirse, lo dejó para mudarse a Lima. Una vez aquí, estudió Diseño Gráfico y se graduó con un proyecto vinculado con la artesanía.

Lea también:  La vida plena según Richard Malachowski

Sus caminos se cruzaron en 2015. Gracias a una colección de cerámica y textiles que Delphine realizaba para su proyecto de graduación, conoció a Diego y se integró al equipo creativo de Allpa. Juntos realizaron el libro “La mano invisible”, que celebraba las tres décadas de la empresa a través de un homenaje a sus artesanos. En paralelo, sentaron las bases para la creación del Craft Council Perú.

Vestige

Estas imágenes, que dan cuenta de la técnica de paleteado y de los acabados de la cerámica chulucana, fueron tomadas en el taller de Alex Calle, artesano y amigo de Daniel Adanaque Palacios, con quien se realizó la colección Vestige.

Herencia peruana

La experiencia en Allpa hizo que Delphine detectara aquellos problemas sociales, políticos y económicos que día a día contribuyen a la desaparición de técnicas y oficios. Esa visión la impulsó a viajar a Holanda para estudiar en la Design Academy Eindhoven. “En ese momento me di cuenta de que necesitaba aprender más. Quería unir la visión conceptual europea y el bagaje cultural peruano”, reconoce.

En 2019, a la distancia y cada quien desde Londres y Ámsterdam, respectivamente, crearon Studio Altar, una oficina de diseño que busca modernizar el estilo de la artesanía peruana, pero “sin perder el valor de la herencia cultural de los artesanos, basándonos en la cultura local de cada taller con el que trabajamos”, explica Diego.

Desde entonces, lanzaron tres colecciones de cerámica y una de textiles en ediciones limitadas. La más trascendente es Vestige, realizada junto a Daniel Adanaque Palacios, el último paleteador de Chulucanas. El “paleteado” es una técnica casi extinta en la que a través de golpeteos se trabajan piezas en terracota que son ahumadas en un horno con hojas de mango. Para lograr los diseños, viajaron hasta el taller de Daniel e investigaron los distintos tipos de asas y texturas que él realizaba, analizaron sus herramientas y crearon pinceles con pasto.

Daily Rituals

Daily Rituals es una serie de mantas en fibra de alpaca que busca reflejar los colores de los desiertos del norte del país y las montañas de los Andes. Fotos de Iván Salinero.

“La unión de nuestra libertad y frescura junto a su conocimiento generó mucha riqueza. A través de estas piezas queremos contar los procesos. Son una herramienta de narración para explicar toda la técnica, que se realiza únicamente con materiales de la zona y usando desechos de la agricultura”, cuenta Delphine.

Lea también:  Giorgio Colareta: entre dos tiempos

La colección, que ya se vende en Europa a través de la plataforma 1stdibs, fue presentada el año pasado en la London Design Week 2019. Este año también iba a exponerse en la London Design Biennale 2020, en el Pabellón del Perú y con apoyo de la embajada peruana, pero debido al contexto sanitario tuvo que ser reprogramada.

“Nos ha parecido interesante ver el nivel de interés que la gente tiene por la artesanía peruana en Europa y Gran Bretaña. No es solo cómo lo presentamos, sino la cantidad de personas, clientes, público general, que les interesa la historia de cada producto y la realidad de los artesanos en Perú”, agrega Diego.

Raku

La colección Raku está inspirada en las embarcaciones precolombinas. El acabado metalizado se logra aprovechando los desperdicios agrícolas en el proceso de ahumado.

A largo plazo, Studio Altar quiere generar un impacto en cómo los peruanos ven la artesanía nacional y promover la creación de un programa de preservación de la herencia cultural. Por eso, han comenzado a crear un archivo audiovisual con entrevistas a artesanos y organizaciones, que de cara al futuro ayudará a la preservación de las técnicas.

A la par, y preocupados por cómo está afectando la pandemia a los distintos talleres, están trabajando con colaboradores en Perú e Italia en un proyecto para atacar la crisis en la que se encuentra el sector artesanal peruano. Porque, afirman, “el Perú siempre va a ser parte de lo que somos y de lo que hemos hecho”.

Artículo publicado en la revista CASAS #283